
Escúchate En Silencio
A través de la guía de mi voz, recorrerás tus espacios internos con curiosidad y amabilidad, creando un ambiente seguro y de profunda relajación que favorece la atención consciente y la indagación respetuosa de las sensaciones, percepciones y pensamientos que existen en el momento presente. Esta práctica de Restauración Integrativa te ofrece un espacio para habitar plenamente lo que está vivo en ti, fomentando una conexión profunda contigo y promoviendo bienestar y equilibrio desde el interior. Música de fondo: Atmospheric Landscape for Meditation Relaxation and Yoga por Muyo5438 en freesound Fotografía: Mohammad Alizade en Unsplash
Transcripción
Esta práctica es una oportunidad de abrir las cámaras profundas de tu mente y descender suavemente a nuevas dimensiones de tu conciencia y redescubrir espacios olvidados.
El sonido de mi voz será una guía constante,
Como un lazo firme que te acompaña en este recorrido,
Tal como quien explora una cueva sosteniéndose de una cuerda que le permite regresar con seguridad.
Permítete explorar,
Recorrer tus propios rincones con curiosidad y amabilidad,
Y desde ahí cultivar una sensación de refugio,
Confianza y descanso.
Alístate para la práctica.
Tal vez quieras cubrirte o abrigarte,
Al menos los pies,
Ya que durante la sesión es natural que la temperatura corporal descienda.
Acuéstate boca arriba,
Descansa cómodamente la cabeza y cierra suavemente los ojos.
Gira las palmas de las manos hacia arriba,
Separando ligeramente las piernas y dejando que los pies se relajen.
Si quieres hacer un ajuste en tu postura,
En tu ropa o en el lugar que te rodea,
Siéntate completamente libre de hacerlo ahora,
Para que más adelante no necesites moverte.
Ahora sí,
Suspende por completo cualquier movimiento físico.
Estás acostado o acostada,
Inmóvil,
Pero plenamente consciente.
Permite que tu cuerpo descanse en completa quietud y permanece así,
Sin generar tensión en los músculos,
Sin esfuerzo,
Sin sujetar ni apretar nada.
Simplemente relájate y comienza a explorar tu cuerpo físico.
Cada articulación,
Cada músculo,
Cada tejido.
Relaja los pies,
Los tobillos,
Las pantorrillas,
Las rodillas,
Las corbas,
Los muslos.
Afloja las manos,
Los brazos,
Los hombros.
Suelta el cuello,
Suelta la mandíbula.
Permite que se relaje todo el cuerpo.
Revisa si aún hay alguna zona que pueda mantener tensión.
Revisa si aún hay alguna zona que se mantiene en tensión y déjala ir.
Afloja.
Suelta deliberadamente todo tu cuerpo.
Si alguna parte se resiste,
Aprieta suavemente esa zona y luego,
Con una respiración profunda,
Suelta toda la tensión y deja que se relaje por completo.
Permite que tu cuerpo físico permanezca en quietud mientras comienzas a habilitar tu cuerpo sutil,
Tu mente,
Tu conciencia.
En calma,
Sin tensiones,
Sereno y en reposo,
Iniciamos la práctica.
Con los ojos suavemente cerrados y el cuerpo completamente inmóvil,
Tómate este momento para sentir.
Pregúntate internamente,
¿qué necesito de esta sesión?
¿Qué me haría bien recibir hoy?
Permite que surja una intención sin forzarla.
Solo obsérvala y nómbrala internamente.
Puede ser algo muy simple como,
Quiero descansar,
Deseo sentirme en paz,
Necesito seguridad.
Cualquier cosa que sea la sensación,
Deja que fluya,
No la pienses,
Solo escuche.
Simplemente deja que tu mente te diga qué es lo que necesitas en este momento.
Y dirige ahora la atención a tu cuerpo como un todo.
Siente los puntos de contacto con el sitio donde reposas.
Siente la temperatura,
El peso,
Las sensaciones que están presentes.
Siente tu cuerpo desde dentro como la presencia viva que es.
Lleva ahora tu atención a la respiración.
Observa tu respiración natural,
Tal como es,
Sin modificarla,
Sin controlarla.
Siente como el aire entra y sale suavemente por tus fosas nasales.
Permanece ahí,
Simplemente atento,
Atenta a tu respiración.
Nota cómo con cada inhalación te anclas en el momento presente y cómo cada exhalación es una oportunidad para soltar un poco más,
Suavizar aún más cada rincón de tu cuerpo.
Siente cómo con cada salida del aire tu cuerpo se rinde más profundamente al reposo.
Exhalas y tus hombros sueltan tensión.
Exhalas y tu abdomen se relaja.
Exhalas y tu mandíbula se afloja.
Inhala y cada exhalación es como una ola que barre cualquier tensión,
Cualquier esfuerzo innecesario.
Respira y permite que todo tu cuerpo se suelte.
Sólo déjate llevar por el ritmo natural de tu respiración.
Poco a poco comienza a reconocer alguna sensación desagradable que puedas identificar.
Puede ser alguna tensión que quedó en alguna parte del cuerpo,
Un dolor,
Frío,
Inquietud,
Cualquier tipo de incomodidad.
Obsérvala sin juzgarla,
Sin intentar cambiar.
Simplemente nota que está ahí.
Y ahora lleva tu atención a una sensación agradable.
Tal vez una sensación de una temperatura ahora tibia,
El descanso,
La suavidad,
Agradecimiento,
Paz.
Si en este momento no logras identificar una,
Simplemente evócala.
Invita a esa sensación agradable a manifestarse.
Búscala,
Siéntela.
Permanece ahí unos momentos,
Simplemente con esa acogedora sensación.
Nota que puedes recordar,
Evocar o experimentar ambas sensaciones,
Agradables y desagradables,
Y permanecer tan solo como el espacio que las acoge,
Que las observa.
Date cuenta que sólo las contienes,
Recordando que no son tuyas.
Permite ahora que emerja de forma natural cualquier emoción que esté presente en este momento.
No necesitas comprenderla,
Ni ponerle nombre,
Simplemente siéntela.
Permítete estar con ella,
Sin rechazarla,
Sin aferrarte.
Observala sin juzgar,
Sin intelectualizar.
Descansa en la verdad de que eres la testigo,
El testigo silencioso de todas las emociones.
Reconoce que no son tuyas,
Sólo atraviesan este contenedor que eres.
Tú eres el recipiente que las experimenta,
Pero no eres ellas.
Ve ahora más profundo,
Más y más profundo.
Observa si hay algún pensamiento presente,
Quizás un juicio,
Un recuerdo,
Una imagen,
Una expectativa.
Permite que aparezca sin forzarlo y déjalo ir.
Tú eres el espacio en el que los pensamientos van y vienen,
No eres tus pensamientos.
Eres el testigo,
La testigo silencioso que los presencia sin aferrarse ni rechazarlos.
Sólo están de paso,
Cruzando el cielo abierto de tu conciencia.
Nota ahora ese espacio interior que permanece siempre presente,
Más allá de las sensaciones,
De las emociones o pensamientos.
Es el lugar en ti que simplemente es,
El que observa todo sin esfuerzo,
Sin juicio,
Sin dejarse perturbar.
Un fondo silencioso de presencia,
Paz,
Ananda maya,
La dicha sutil que surge desde lo más profundo.
Descansa ahí como conciencia pura,
Nada que hacer,
Nada que cambiar.
Nada que buscar,
Sólo ser.
Lentamente lleva tu atención de vuelta a tu cuerpo físico,
Al lugar en el que estás.
Siente nuevamente tu respiración.
Poco a poco haz pequeños movimientos,
Mueve los dedos de tus manos,
Tus pies.
Estírate si así lo deseas.
Y cuando estés listo o lista,
Incorpórate suavemente y abre los ojos.
Lleva contigo lo que descubriste y siéntete libre de volver a tu espacio interior siempre que lo necesites.
La práctica ha terminado.
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