
Meditacuento: Querida Hermanita
¡Hola! bienvenido a otro capítulo de los meditacuentos. El día de hoy te traigo un cuento muy especial para hablar sobre la llegada de los hermanos a la casa y de hacernos hermanos mayores. Espero que lo disfrutes. No olvides comentarme que te pareció y si te gustaría escuchar un meditacuento de algún tema en especial.
Transcripción
Hola a todos y bienvenidos a un nuevo capítulo de Los Meditacuentos,
Un espacio en el que te estaré acompañando a construir el hábito de la meditación.
Hemos construido este espacio especialmente para ti,
Así que ponte cómodo o cómoda.
Adopta esa postura en la que te sientes mejor,
En la que sabes que te puedes quedar quieto o quieta durante los próximos minutos y que ninguna parte de tu cuerpo se va a sentir con molestias.
Antes de comenzar esta historia,
Vamos a hacer unos ejercicios de respiración que nos ayudan a activar nuestra atenta escucha,
Nuestra concentración y por supuesto nuestra imaginación.
Cierra los ojos suavemente y toma profundamente el aire por la nariz,
Sintiendo como hay una luz de color azul que entra con el aire a todo tu cuerpo.
Deja que salga el aire suavemente por tu boca.
Nuevamente toma el aire,
Permitiendo que entre ese color azul a pintar todas las partes de tu cuerpo.
Deja que salga suavemente el aire por tu boca.
Una última vez toma el aire por tu nariz,
Permitiendo que ese color azul llegue a todos los rincones de tu cuerpo y te relaje por completo.
Deja salir suavemente el aire por tu nariz.
Cierra los ojos,
Activa los oídos y disfruta de esta historia.
El Meditat Cuento de hoy va dedicado especialmente para Renata,
Lili,
Valencia y su mamá Rocío y para todas aquellas familias que hoy están creciendo.
Familias que han recibido la noticia de que viene un nuevo hermanito o una nueva hermanita.
Este cuento se llama Querida Hermanita.
Camila estaba muy molesta.
Hoy le habían dado la noticia de que se convertiría en hermana mayor.
Y a decir verdad,
Eso era algo que no estaba en sus planes.
Una hermana,
Menos juguetes,
Menos tiempo con mamá.
No quiero que alguien esté llorando todo el día y no me deje dormir.
No,
De verdad,
Esto es lo peor que me ha pasado,
Pensó Camila.
Su angustia era tal que ya le había comenzado a ir mal en la escuela,
Pues no lograba concentrarse ni poner atención.
Y por estar pensando en cómo sería su vida ahora que tendría que compartir los juguetes,
La verdad es que ni siquiera disfrutaba de los descansos.
Su maestra fue la primera en notarlo.
Así que un día se acercó a ella y le preguntó qué pasaba y si es que ella podría ayudarla.
Luego de una larga plática,
Su maestra le recomendó que escribiera una carta con todo eso que sentía para su nueva hermana.
Camila pensó que sería una buena estrategia.
Además podía ponerle algunos dibujos y la verdad es que a ella le gustaba mucho dibujar.
Querida hermana,
Empezó la carta.
No te conozco y la verdad es que no sé si te vas a parecer a mí.
En mi escuela hay dos amigas que tienen hermanas,
Pero son muy diferentes.
Por ejemplo,
Lucía tiene el cabello color negro oscuro y es completamente liso,
Mientras que su hermanita tiene muy poco cabello y es más color café que negro.
La verdad,
No quiero que te parezcas a mí,
Porque mamá dice que todas las personas somos diferentes y especiales.
No sería justo que tú me quitaras lo que me hace tan especial.
Así que,
Por favor,
No te parezcas a mí.
Te pido que cuando nazcas no llores mucho.
En casa estamos acostumbrados a dormir a las ocho.
Y siempre hay mucho silencio.
Eso ayuda a que todos descansemos y a que papá al otro día se levante de buen genio.
Espero que entiendas que como yo fui la primera en llegar,
Elegiré la hora de dormir como el momento en el que mamá solo me pondrá atención a mí.
Pues es ahí justo cuando nos contamos lo que ha pasado durante el día y ella me cuenta las historias más maravillosas.
Tú podrás estar con ella el tiempo que yo voy a la escuela.
Motas es mi perro guardián,
Así que.
.
.
Camila no pudo terminar la carta.
Mamá comenzó a tener dolores muy,
Muy fuertes.
Ya tuvo que quedarse con su abuela toda la tarde.
Esa misma noche,
Papá llegó por ella y le contó que ya había nacido su nueva hermanita,
Que era sana,
Fuerte y que el día siguiente irían a conocerla.
Mamá debió pasar toda la noche en el hospital,
Pero Camila se sentía tan bien en casa de sus abuelos que no la extrañó mucho.
A la mañana siguiente fue a conocer a su hermanita.
Era un ser tan pequeñito que cabía en sus brazos.
Para su sorpresa no estaba llorando y tampoco pudo ver el color de los ojos porque siempre los tuvo cerrados.
Su olor era muy particular,
Pero por alguna razón a Camila le dio mucha ternura.
Así fueron pasando los días.
La casa adoptó una nueva rutina.
Camila ahora era ayudante de mamá.
Era la encargada de elegir la ropa que usaría su hermanita.
Le ayudaba a mamá a ordenar los pañales y en la tarde,
Mientras nadie la veía,
En secreto se acercaba a la cuna y la contemplaba.
Había aprendido a disfrutar de ese olor y estaba construyendo un lenguaje para su hermanita,
Un lenguaje que solo entenderían ellas dos y en el que no necesitaban hablar.
Pasó el tiempo y la maestra le volvió a preguntar a Camila por la carta que ella le había recomendado hacer.
Quería saber si sí le había servido.
Ese día Camila recordó que nunca la pudo terminar.
No había tenido tiempo,
Pues justo ese día que la decidió iniciar,
Su hermana había nacido.
Pero pensándolo bien,
Como su hermanita aún no sabía leer y seguía siendo una bebé,
Todavía tenía tiempo de escribirla.
Tan pronto llegó a su casa,
Buscó en su cajón,
Al fondo,
Al fondo,
La vieja carta y decidió que era momento de terminarla.
Motas es mi perro guardián,
Así que.
.
.
Volvió a leer todo lo que había escrito y se quedó pensando un buen rato.
Finalmente decidió borrarlo todo y volver a empezar.
Querida hermana,
Espero que te parezcas mucho a mí.
La verdad es que aunque tenía miedo,
He aprendido a disfrutar de tu compañía.
Me gusta tener en casa a alguien que me escucha y me entiende,
Aunque no me hable.
Espero que crezcas pronto para poder inventar muchos juegos contigo.
He decidido que todos mis juguetes serán tuyos también.
A la hora de dormir podemos compartir a mamá,
Así tú también podrás escuchar las maravillosas historias que ella nos cuenta.
Puedes tener a mamá mientras yo estoy en la escuela,
Pero espero que tan pronto yo regrese,
Tú estés junto a ella para que me cuentes todo lo que ha sucedido.
Siempre me ha dado mucha curiosidad saber qué hace mamá mientras yo no estoy.
Motas es mi perro guardián,
Pero ya hablé con él para que también te proteja a ti.
Eso sí,
Ya cuando puedas caminar,
A ti también te tocará ayudarme a darle un baño.
He estado visitando tu cuna todas las tardes,
Y en secreto te estoy entrenando para que tu primera palabra sea hermanita.
Querida hermanita,
Bienvenida a la casa.
Te quiere tu hermana mayor.
Y hasta aquí el Medita Cuento de hoy.
Espero que esta historia te haya conmovido tanto como a mí.
La verdad es que la bienvenida de un nuevo ser a nuestro hogar puede ser algo que nos cause miedo y curiosidad,
Pero siempre,
Siempre será algo muy maravilloso,
Porque encontraremos una persona con la cual vamos a compartir,
Incluso a mamá y a papá,
A compartir los espacios,
A crear nuevas ideas de juegos,
Incluso un nuevo lenguaje.
Claro está que también habrá momentos en los que pueden discutir o sentir diferencias,
Pero para eso no habrá nada mejor que un abrazo y siempre buscar las maneras de solucionarlo.
Puede ser turnarse el juguete en ciertos tiempos,
O aprender que algunos juguetes se comparten y otros no,
O inclusive proponerle a mamá que haga un horario para que tengan tiempo junto y tiempo a solas.
La clave está en tener mucho amor y mucha creatividad.
Descubrirás que tener un hermano es tener una compañía por el resto de la vida,
Un compañero de juegos del cual no te tienes que despedir a la hora de ir a dormir.
Espero que hayan disfrutado tanto de esta historia como yo,
Y que puedan darle un abrazo a su hermana o a su hermana si es que los tienen cerca.
Y si no tienes hermanos,
Piensa en esas personas que se han comportado como hermanos para ti.
Puede ser algún primo o incluso los compañeros de tu escuela o de las clases de pintura.
Déjame saber en los comentarios cómo te han parecido estas historias y si tienes alguna idea sobre una historia o un personaje que quieras convertir en un meditacuento,
Que yo estaré encantada de construirlo especialmente para ti.
Nos escuchamos en un próximo capítulo.
¡Adiós!
Conoce a tu maestro
4.8 (45)
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