
Meditacuento: Nave De Origami
Esta historia acompaña a una niña curiosa que, a través de su lupa, se sumerge en el micromundo del jardín para observar detenidamente a una mariquita. Mientras la niña la contempla fascinada, el insecto se detiene en la punta de una hoja, levanta lentamente su protector caparazón rojo y desdobla sus alas transparentes con la paciencia y precisión de un delicado origami, antes de despegar con elegancia hacia el cielo. El relato entrelaza la asombrosa biomecánica de estos insectos con una metáfora sobre la importancia de la pausa, mostrándole a los pequeños lectores que tomarse el tiempo necesario para descansar y prepararse bajo su propia "coraza" es un paso natural antes de estar listos para desplegar su energía y volar.
Transcripción
Hola a todos y bienvenidos a un nuevo capítulo de Los Medita Cuentos,
Donde un cuento y una meditación arrullan tu imaginación y pónganse cómodos y cómodas que vamos a comenzar.
Ubícate en una postura cómoda.
Que puedas tener tu espaldita derecha,
Que los hombros estén alejados de las orejas,
Brazos sueltos a los costados igual que las piernas y cierra tus ojos.
Vamos a darnos cuenta cómo está nuestro cuerpo el día de hoy.
Yo voy a ir nombrando distintas partes de tu cuerpo.
Con tu imaginación vas a pensar o a ir a esa parte del cuerpo y sentir cómo se relaja No necesitas moverte ni hablar.
Comencemos Empezando con el dedo pulgar de la mano derecha dedo índice,
Dedo medio anular y meñique.
Toda tu palma de la mano.
Toda la parte de atrás de la mano,
La muñeca,
El antebrazo,
El codo.
El brazo,
El hombro y la axila Ve ahora al dedo pulgar de tu mano izquierda.
Dedo índice,
Dedo medio,
Anular y meñique.
Palma de la mano y dorso.
Antebrazo,
Codo,
Brazo y hombro.
Ve al dedo pulgar de tu pie derecho.
Segundo dedo,
Tercer dedo,
Cuarto dedo y quinto dedo.
Planta del pie,
Empeine.
.
.
Tobillo y talón.
Toda la pantorrilla de la pierna derecha,
La rodilla,
El muslo y sube hasta tu cadera dedo gordo de tu pie izquierdo.
Segundo dedo,
Tercer dedo cuarto dedo y quinto dedo planta del pie,
Empeine,
Talón,
Tobillo.
Pierna izquierda pasando por la pantorrilla,
La rodilla,
El muslo y la cadera Piensa ahora en tu vientre,
Caderas y la espalda en todo su largo.
Piensa en tu abdomen,
Ombligo en el pecho y en el centro del pecho tu corazón.
Toda tu garganta y tu cuello.
Todo tu rostro labios,
Dientes y lengua.
Cachete derecho,
Cachete izquierdo oreja derecha,
Oreja izquierda pómulo derecho,
Pómulo izquierdo,
Fosa nasal derecha,
Fosa nasal izquierda y punta de la nariz.
Párpado derecho,
Párpado izquierdo.
Ceja derecha,
Ceja izquierda y el entrecejo.
Frente toda tu cabeza y todo tu cabello.
Siente por completo.
Como toda la parte de atrás de tu cuerpo está relajada.
Y toda la parte de adelante de tu cuerpo se encuentra relajada.
Nota que la sensación de calma y tranquilidad Recorre tu cuerpo por completo desde los dedos de los pies hasta la cabeza.
Mantén los ojos cerrados.
Activa los oídos y deja que vuele tu imaginación.
Este cuento se llama Nave de Origami.
Había una vez una niña muy curiosa llamada Laura.
A ella le encantaba el mundo que existía afuera en su jardín.
Ese universo secreto que ella lograba ver cuando se arrodillaba,
Guardaba silencio y miraba con muchísima atención.
El jardín para Laura era más que pasto y flores.
Era un planeta entero de lleno de misterios.
Entonces aprovechaba las tardes soleadas cuando el viento soplaba suavecito para salir.
Y sentiré su olor a tierra fresca.
Y siempre salía con su lupa.
Una lupa grande de borde dorado.
Hoy,
Como todos los días,
Laura salió hacia el jardín.
Esta vez caminó de puntitas pues no quería hacer crujir las hojas secas.
Se acercó a un gran arbusto y miró a través de su lopa.
Y allí vio,
Posada sobre una hoja verde.
A una pequeña mariquita.
A través de su lupa,
Este insecto no parecía un simple bichito.
Sino que más bien era una nave espacial.
Pulida de ese color rojo intenso.
E incluso pudo contar,
Tenía siete lunares negros que estaban perfectamente dibujados.
Laura estaba fascinada y se acostó boca abajo en el pasto.
Apoyó su mentón en las manos y empezó a imaginar.
¿Cómo sería la vida si ella fuera así de pequeñita?
En su imaginación.
El pasto se convertía en un bosque de árboles verde altísimo.
Y cada pequeña gota de rocío que había dejado la mañana se iba a ver como bolas de cristal inmensa.
Mientras tanto,
La mariquita estaba caminando despacio.
Seguía explorando cada una de las venitas de la hoja con sus diminutas patitas.
Y seguía luciendo ese hermoso traje rojo.
Laura había leído muchos libros de naturaleza.
Entonces se imaginaba que los insectos se vestían de colores llamativos porque estos colores son como un aviso para los demás.
En el caso de las mariquitas,
Ese negro y rojo luminoso era una forma de protegerse de los pájaros y las ranas que de pronto se la comerían.
Pero también era una forma de decir,
Cuidado,
No me comas porque tengo un sabor muy feo.
En realidad era como un escudo protector.
O así lo imaginaba Laura.
Como si fuera su traje de superhéroe que la mantenía a salvo y la permitía.
Recorrer el mundo.
De pronto,
Después de ese largo paseo que dio la mariquita,
Se detuvo justo en la punta de la hoja.
Se quedó muy quieta,
Como si estuviera sintiendo la dirección del viento.
¿A dónde vas,
Pequeñita?
Le dijo Laura.
Casi sin mover los labios para no asustar.
Entonces fue allí que comenzó la verdadera magia.
Porque la marijita levantó lentamente su caparazón,
Ese rojo con puntos negros.
Y en realidad debajo de él salían verdaderas alas.
Pues su caporazón en realidad era como unos estuches protectores de eslasalas.
Y este se abrió hacia arriba y hacia los lados,
Exactamente como se abren las puertas de una nave espacial que se prepara para despegar.
O al menos eso pensaba Laura al observar.
Ella contuvo la respiración maravillada de lo que sucedía tanto que dejó de pensar en su historia.
Pues debajo de ese caparazón duro se escondían verdaderas alas que le iban a permitir volar.
Pero algo mágico estaba allí,
Pues las alas no estaban estiradas.
Como el espacio allí abajo era tan,
Pero tan chiquitico,
Las alas transparentes estaban dobladas muchísimas veces.
Como si fuera un delicado trabajo de origami hecho con papel.
Muy despacio,
Con movimientos precisos,
La mariquita empezó a desdoblar su origami.
Un pliegue,
Luego otro.
Estirando todas sus alas milímetro a milímetro.
Lo hacía con tanta calma que parecía estar disfrutando el momento.
Hasta que sus alas quedaron largas,
Perfectas y listas para volar.
No tenía ninguna prisa.
En el mundo de la naturaleza,
Los insectos y los animales saben que un buen despegue toma su tiempo.
Y que no hay necesidad de apresurarse.
Cuando las alas estaban completamente firmes.
Entonces empezó a vibrar un motor invisible.
Un zumbido bajito y constante,
Y con él un impulso elegante que la hizo despegar.
Salió disparada hacia arriba,
Como un pequeño cohete silencioso,
Atravesando el aire del jardín.
Dejó atrás el inmenso bosque de pasto y subió hacia las flores altas e incluso hasta el cielo abierto.
Laura la seguía con la mirada.
Sonreía,
Estaba maravillada,
Y la siguió hasta que ese puntito se perdió en el azul inmenso.
Se quedó allí un rato más,
Acostada sobre la tierra,
Maravillada por la perfección de ese pequeño micromundo.
Un lugar donde todo tiene orden.
Donde cada cosa se dobla para descansar.
Se guarda con cuidado.
Y se despliega solo en el momento exacto en el que se está listo para volar.
Y hasta aquí el meditacuento de hoy.
Cuéntame si tú alguna vez habías visto a una mariquita o a una Catarina,
Que así también las llaman.
Hacer ese hermoso despegue,
Levantando primero esos dos pedacitos de caparazón rojo con negro y de ahí les salen las alas.
También hay de otros colores,
Me encantaría saber cuáles has visto tú.
Y que esto nos sirva para dejarnos sorprender por esas cosas que están muy guardadas en el interior.
Como lo tenía la mariquita.
Porque tenemos cosas mágicas en nuestro interior que solo salen en el momento preciso en el que estemos listos para volar.
Pero ahora es momento de descansar,
Así que deja guardado todas esas sorpresas,
Recógete y siéntete como ese caparazón te cubre el día de hoy.
Cómo te permite descansar.
Soltar,
Sentirte seguro,
Segura y a salvo.
Prepárate para dormir deja que el sueño venga a ti.
Y por supuesto yo te deseo dulces y profundos sueños.
Conoce a tu maestro
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