
Relajación con Visualización: El Vuelo de la Mariposa
Una invitación a la relajación física y mental que a través de la visualización del vuelo de la mariposa logra conectar con tus inquietudes con aceptación y confianza. Poema final:"En Paz" Amado Nervo.
Transcripción
Vas a realizar un ejercicio de relajación y visualización.
Dedica un tiempo para encontrar una posición cómoda.
Ajusta el volumen del audio y crea una actitud de disponibilidad para la calma.
Comienza siendo consciente de cómo respiras en este momento,
Cómo se expresa tu respiración de forma natural y espontánea.
Te dejas mecer por el movimiento de tu cuerpo que acompaña cada inspiración y expiración.
Busca alargar cada expiración haciéndola más lenta y profunda.
Con cada expiración tu cuerpo se afloja y se abandona al descanso.
Visualízate sobre una gran campa de hierba,
Verde,
Fresca y mullida que te envuelve y abraza todo tu cuerpo.
Es un día soleado pero hay una pequeña nube tapando el sol.
Observa cómo esa nube va dejando espacio a unos pequeños rayos que cada vez se van haciendo más intensos.
Siente el calor del sol bañando tus pies.
Percibe el calor y cómo se relajan.
Poco a poco la luz del sol ilumina y calienta tus piernas,
Rodillas,
Muslos y caderas.
La sensación es muy agradable y sientes cómo se extiende la relajación hacia tu abdomen y pecho.
La calidez traspasa tu piel,
Tus músculos y llega a tus órganos.
La calidez traspasa tus órganos funcionando de forma completamente saludable.
El sol avanza bañando tus hombros,
Brazos y manos.
Los percibes calientes y relajados.
Se abandonan al descanso de la relajación.
El calor inunda tu garganta,
La piel y el interior de tu garganta.
Disolviendo cualquier tensión se relaja y ablanda.
La sensación se extiende hacia tu cara,
La piel,
La frente,
El entrecejo,
Los párpados,
Mejillas,
Nariz,
Boca y mandíbula.
Se aflojan con la agradable percepción del sol sobre ellas.
Toda tu cabeza y cuero cabelludo se encuentran relajados.
Imaginas todo tu cuerpo bañado por un sol radiante y agradable,
Abrazado por un manto de hierba verde.
Visualiza una mariposa sobre tu pecho.
Instala detenidamente su tamaño,
Su color,
Su forma,
Textura y todos los detalles que se expresan ante ti.
Las alas aún no están completamente extendidas.
No han prendido el vuelo antes,
Pero poco a poco,
Al ritmo de tu respiración sobre tu pecho,
Empiezan a desplegarse y muestran todo su esplendor.
Su color se vuelve más intenso,
Sus alas firmes y majestuosas se encuentran preparadas.
Estableces una conexión íntima con esa mariposa que aletea en tu pecho.
Imaginas ese pequeño aleteo que emerge desde tu pecho,
Lento y seguro,
Hasta que se eleva y comienza a volar con la ilusión y curiosidad de descubrir su nuevo mundo.
Te inunda ese mismo sentimiento y te levantas para acompañarla hacia donde te lleve.
Permítete seguir su vuelo,
Sin juzgar el camino,
Sus paradas,
Sus dudas,
Retrocesos y aceptando el destino.
Sabes que has llegado al lugar donde debes estar.
La mariposa vuelve a colocarse en el centro de tu pecho,
En el espacio del corazón.
Conectas con su aleteo firme,
Potente,
Presente.
Generas una actitud de aceptación con la vida y puedes escuchar estas palabras.
Si eres cerca de mi ocaso,
Yo te bendigo vida,
Porque nunca me diste ni esperanza fallida,
Ni trabajos injustos,
Ni pena inmerecida.
Porque veo al final de mi rudo camino que yo fui el arquitecto de mi propio destino.
Que si extraje la miel o la hiel de las cosas fue porque en ellas puse hiel o mieles sabrosas.
Cuando planté rosales,
Coseché siempre rosas.
Cierto,
A mis lozanías va a seguir el invierno,
Mas tú no me dijiste que mayo fuese eterno.
Hallé sin duda largas noches de mis penas,
Mas no me prometiste tú solo noches buenas,
Y en cambio tuve algunas santamente serenas.
Amé,
Fui amado,
El sol acarició mi faz.
Vida,
Nada me debes,
Vida,
Estamos en paz.
Los beneficios de la visualización quedan en ti para siempre.
Puedes llevar la atención y la conciencia a la posición que tienes en tu cuerpo.
La sensación en tus piernas,
En tus manos,
Brazos,
En tu espalda.
Puedes llevar la atención en las fosas nasales y sentir el roce del aire con cada respiración.
Poco a poco puedes ir haciendo la respiración más amplia y profunda.
Y llevando el movimiento a las manos,
A los pies,
Dejar rodar ligeramente la cabeza de un lado al otro.
Te desperezas y puedes abrir suavemente los ojos,
Agradeciendo este momento de paz,
Agradeciendo este momento de vida.
Conoce a tu maestro
4.6 (104)
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