
Respiración Compasiva
Esta práctica es tu momento de auto cuidado. Busca una postura cómoda sintiendo tu cuerpo sostenido y apoyado. Cierra los ojos y déjate llevar por las olas de tu respiración fluyendo sin parar. Permítete relajarte y entregarte, no tienes que hacer nada, la respiración está cuidando de ti.
Transcripción
Te doy una cálida bienvenida a esta práctica de respiración compasiva.
Te invito a buscar una postura cómoda sintiendo tu cuerpo sostenido y apoyado sentándote o incluso tumbándote.
Cierra tus ojos o simplemente relaja tu mirada y empieza a respirar lentamente inhalando por la nariz y exhalando por la nariz o por la boca como tú lo prefieras.
Con cada exhalación soltando cualquier tensión inhalando lento y profundo y exhalando suave.
Si te apetece lleva una mano al centro del pecho y crea una intención para esta práctica quizás dedicándola a ti regalándote este momento de autocuidado.
Si te apetece lleva otra mano sobre el abdomen y observa el movimiento de tu respiración en el abdomen que se infla y se desinfla y en el pecho que sube y baja.
Puedes dejar las manos ahí durante toda la práctica o relajarlos en cualquier momento.
Poco a poco busca un ritmo de tu respiración que te resulte cómodo y que te vaya llenando con sensaciones de calma,
Tranquilidad,
Seguridad.
Imagina cómo se nutre tu cuerpo al inspirar y cómo se suaviza al expirar.
Siente la respiración como si fuese el oleaje suave hacia adentro hacia afuera fluyendo sin parar.
Permítete relajarte sintiéndote sostenida balanceando suavemente sobre las olas de tu respiración hacia adentro hacia afuera.
Si tu mente se distrae es completamente natural.
Simplemente trae de vuelta tu atención con mucha amabilidad y paciencia.
Deja que la respiración sea tu ancla al momento presente que te conecte contigo misma.
Inhalando y exhalando.
Inhalando lento y profundo.
Exhalando suave.
Siéntate acariciada internamente por el movimiento de la respiración.
Entrégate a la respiración.
No tienes que hacer nada ni ir a ningún lugar.
Ya estás en casa.
Tu hogar es la presencia.
Traendo de vuelta a tu mente cada vez que se distrae.
Tratándola como si fuese un niño pequeño o un cachorro.
Con amabilidad.
Con calidez.
Con paciencia.
Poco a poco libera tu atención y simplemente descansa.
Permitiéndote sentir lo que sientas.
Permitiéndote simplemente ser.
Agradeciéndote por este tiempo de autocuidado y recordando que siempre puedes volver a tu respiración.
Es tu ancla al momento presente.
Te conecta contigo misma.
La respiración siempre te está cuidando.
Si te apetece regálate una sonrisa o abrázate como gesto de agradecimiento por esta práctica.
Y cuando estés lista abre los ojos.
Muchas gracias y namasté.
Conoce a tu maestro
4.8 (92)
Reseñas Recientes
More from Ibicenia Mindfulness
Meditaciones Relacionadas
Profesores Relacionados
Trusted by 35 million people. It's free.

Get the app
