
Meditación De La Mañana Comienza El Día Agradeciendo [#16]
Comienza el día con esta meditación de la mañana creada para calmar la mente, elevar tu energía y ayudarte a conectar con pensamientos positivos. A través de la respiración, la gratitud y el amor propio, podrás liberar preocupaciones, fortalecer tu autoestima y prepararte para vivir un día lleno de paz, confianza y nuevas oportunidades. Escúchala al despertar y permite que sus palabras guíen tus primeros pensamientos hacia el bienestar
Transcripción
Buenos días.
Antes de levantarte.
Antes de mirar el teléfono.
Y antes de permitir que las obligaciones entren en tu mente.
Regálate.
Este momento contigo.
Permanece.
Unos instantes donde estás.
Siente el peso de tu cuerpo.
Descansando sobre la cama.
O el lugar donde hayas elegido escucharme.
No tienes que apresurar.
No tienes que resolver nada todavía.
Este momento es solo para ti.
Respira.
Profundamente por la nariz.
Siente como el aire entra lentamente.
Llenando tu pecho.
Y expandiendo tu abdomen.
Ahora suelta el aire.
Como si al exhalar pudieras dejar ir.
Todo lo que ya no deseas.
Llevar contigo durante este nuevo día.
Vuelve a respirar.
Y repite mentalmente.
Hoy comienzo de nuevo.
Hoy me permito avanzar.
Con calma.
Hoy elijo tratarme.
Con amor.
Quizá despertaste pensando en algo que.
.
.
Tienes que hacer.
En una conversación pendiente.
O en una situación que todavía no sabes cómo solucionar.
No pasa nada.
No necesitas tener.
Todas las respuestas ahora.
La vida no te pide que controles cada detalle.
Solo te pide que des el siguiente paso.
Con presencia.
Confianza.
Y el corazón abierto.
Lleva ahora tu atención.
A tu rostro.
Relaja la frente.
Afloja los músculos alrededor de los ojos.
Suelta la mandébola.
Deja caer suavemente los hombros.
Siente como tu cuerpo comprende que está a salvo.
Tu cuerpo escucha cada palabra que le dices.
Y cada pensamiento que repites.
¿Por eso?
Esta mañana.
Háblale con ternura.
Dile en silencio.
Gracias cuerpo.
Gracias por sostenerme mientras duermo.
Gracias por respirar por mí.
Gracias por reparar.
Y renovar cada célula.
Mientras descanso.
Quizá alguna vez.
.
.
Hayas mirado tu cuerpo con dureza.
Pero hoy puedes elegir algo diferente.
Dejar de luchar.
Contra ti.
¿Coloca una mano sobre el corazón?
Y siente su latido.
No necesitas ordenarle que siga latiendo.
Una sabiduría profunda trabaja dentro de ti a cada instante.
Esa misma sabedoría?
¿Sabe cómo guiarte?
Y conducirte hacia las experiencias.
Que necesitas para crecer.
Repite conmigo.
Confío en la inteligencia de la vida.
Confío en la sabiduría que habita en mí.
No necesito saberlo todo para estar bien.
Estoy guiado.
Protegido.
Y acompañado.
Respira de nuevo.
Y permite que estas palabras desciendan desde tu mente.
Hazta tu corazón.
Respira.
Hoy no tienes que cargar con el pasado.
Lo que ocurrió ayer ya cumplió su función.
Lo que dijiste.
¿Decidiste o no salió como esperabas?
Pertenece a un momento que ya terminó.
Este día no es una repetición de ayer.
Es un espacio nuevo.
Un lienzo todavía sin pie.
Y los primeros colores serán tus pensamientos.
Elige pensamientos que te fortalezcan.
Que te den paz.
Y que abran caminos.
¿Puedes decir?
Hoy espero cosas buenas.
Hoy la vida coopera conmigo.
Hoy encuentro soluciones donde antes veía problemas.
Hoy todo lo que necesito llega en el momento adecuado.
No tienes que forzar estas palabras.
Abre tu mente a la posibilidad.
De que algo bueno pueda suceder.
Una noticia alegre.
¿Una idea inesperada?
Una conversación sanadora.
O un instante de tranquilidad.
Ábrete a recibir.
¿Ahora piensa en algo sencillo?
Por lo que puedas dar gracias.
Puede ser la cama que te sostuvo durante la noche.
El techo que te protege.
El agua que podrás beber.
La luz que entra por la ventana.
La voz de alguien que amas.
¿O la posibilidad?
¿de comenzar otra vez?
No busques una gratitud perfecta.
Agradecen los pequeños.
Lo pequeño también es sagrado.
Cada vez que agradeces.
Dejas de mirar sólo lo que falta.
Y reconoces lo que ya te sostiene.
Gracias por este nuevo día.
Gracias por el aire que llena mis pulmones.
Gracias por las oportunidades que todavía no puedo ver.
Gracias por todo el bien que ya está en camino.
Imagina ahora que.
.
.
¿una luz?
Comienza a nacer en el centro de tu pecho.
Es una luz cálida.
Tranquila.
Y amorosa.
Con cada respiración esa luz se hace un poco más grande.
Se expande por tu pecho.
Tus hombros.
Y tus brazos.
Desciende por tu abdomen.
Y tus piernas.
Sube hacia tu garganta.
Tu rostro.
Tu cabeza.
Todo tu cuerpo queda envuelto en esa luz.
Echa luz.
¿Representa el amor?
Que no necesitas ganarte.
El amor que ya existe dentro de ti.
Hoy no vas a perseguir tu valor.
En la aprobación de los demás.
Hoy vas a recordar que tu valor nació contigo.
Repite lentamente.
Me acepto en este momento.
Me trato con paciencia.
Soy suficiente mientras sigo creciendo.
Merezco hablarme con respeto.
Merezco vivir este día.
Sin castigarme.
Merezco sentir paz.
Aunque hoy alguien no comprenda tus decisiones.
¿O debas cambiar algún plan?
Puedes permanecer en paz.
Tu paz nace de cómo eliges acompañarte.
Mientras la vida sucede.
Hoy decides ser.
Tu propio lugar seguro.
Hoy decides escucharte.
Hoy decides.
¿no abandonarte?
Para complacer a los demás.
Y mientras respiras.
.
.
¿Siente como una nueva fuerza tranquila?
Comienza a despertar.
Dentro de ti.
No es una fuerza que lucha ni intenta controlar la vida.
Es una fuerza serena.
Que nace de saberlo.
Que puedes confiar en ti.
Incluso cuando todavía.
No conoces el camino completo.
Hoy puedes caminar despacio.
Y aún así.
.
.
¿Avanzar?
Puedes descansar.
Y seguir siendo valioso,
Valiosa.
Puedes cometer algún error y continuar mereciendo amor.
No tienes que hacerlo todo perfectamente.
Para que este sea un buen día.
Repite mentalmente.
Hoy me libero de la necesidad de ser perfecto.
Hago lo mejor que puedo con lo que sé en este momento.
Me permito aprender.
Me permito cambiar.
Me permito disfrutar el camino.
Ahora lleva tu atención.
Hacia cualquier preocupación.
Que haya aparecido esta mañana.
No necesitas analizarla.
Simplemente obsérvala.
Como una nube que atraviesa el cielo.
Respira profundamente y dile.
Te veo.
Pero no voy a dejar que dirijas mi día.
Ahora exhala.
Y permite que la preocupación se aleje.
Puede que vuelva más tarde.
Si lo hace.
Podrás respirar nuevamente.
Y recordar que tú no eres tus pensamientos.
Eres la presencia que puede observarlos.
Y elegir cuáles deseas alimentar.
Recuerda.
Pero no voy a dejar que dirijas mi día.
Hoy alimentas la confianza.
Hoy alimentas la calma.
¿Hoy alimentas pensamientos?
Que te ayuden a sentirte bien.
Imagina ahora que recorres mentalmente.
Los lugares a los que irás durante este día.
Observa tu hogar.
Calle.
Tu trabajo.
O cualquier espacio que tengas que visitar.
¿Envía amor?
Por adelantado.
Cada uno de esos lugares.
Imagina que una luz cálida llega antes que tú.
Y prepara el camino.
Esa luz toca las puertas.
Las habitaciones.
Los objetos.
Y a todas las personas con las que te encontrarás.
Dí en silencio.
El amor va delante de mí.
La paz prepara mi camino.
Estoy en el lugar adecuado.
En el momento adecuado.
Mis palabras nacen de la calma.
Y son recibidas con comprensión.
Si tienes que mantener una conversación importante,
No imagines discusiones.
De resultados negativos.
Visualízate respirando.
Escuchando y expresando.
Con claridad.
Confía en que sabrás qué decir.
¿Y si no sabes qué responder en ese momento?
También puedes guardar silencio.
Pedir tiempo.
¿O reconocer honestamente que todavía.
.
.
?
No tienes una respuesta.
No necesitas defenderte continuamente.
Tu verdadera seguridad no depende de convencer a todo el mundo.
Ahora piensa.
En alguna persona hacia la que todavía sientas enfado.
Decepción.
O dolor.
¿No necesitas justificar lo que ocurrió?
Ni obligarte a sentir algo que todavía no sientes.
Sólo imagina que cortas el vínculo de sufrimiento que te mantiene unido a esa experiencia.
Repite.
Estoy dispuesto,
Dispuesta.
A liberarme del pasado.
Renuncio a seguir castigándome.
Por lo sucedido.
Entrego este dolor y dejo espacio para la paz.
Me perdono por no haber sabido actuar de otra manera.
Perdono hasta donde hoy me resulte posible.
Cada día puedo sentirme un poco más libre.
Ahora respira.
Siente como el pecho se abre.
El perdón no significa permitir.
Que otros vuelvan a herirte.
¿Significa dejar de llevar dentro de ti?
Aquello que te roba energía.
Puedes amar.
Y establecer límites.
Puedes ser compasivo.
Y decir que no.
¿Puedes desearle el bien a alguien?
Y elegir continuar tu camino.
Lejos de esa persona.
Hoy respetas tus necesidades.
Hoy prestas atención a lo que sientes.
¿Hoy recuerdas que cuidarte?
No es egoísmo.
Es una forma de honrar la vida que habita en ti.
Repite conmigo.
¿Me doy permiso para decir que no?
Cuando sea necesario.
Me doy permiso para elegir lo que me hace bien.
Mi tiempo es valioso.
Mi energía es valiosa.
Mi vida es valiosa.
Sienta bien,
¿verdad?
Sienta bien cuidarte por la mañana.
Vuelve a este espacio.
Cada día.
Este espacio interior tuyo.
Ahora piensa en las actividades que realizarás durante las próximas horas.
Quizá algunas te ilusionen.
Y otras se produzcan cansancio.
Bendícelas todas.
Las bendigo.
Imagina que cada tarea se vuelve un poco más sencilla.
Y que encuentras la ayuda,
Las ideas y los recursos necesarios.
¿No cargues todo el día de una sola vez?
Vive un momento cada vez.
Cuando estés desayunando.
Desayuna.
Cuando estés caminando,
Camina.
Cuando estés hablando con alguien,
Escucha.
Cuando estés descansando.
Permítete descansar sin sentir culpa.
La vida ocurre en este instante.
No en todos los futuros,
Ni en los pasados.
No en todos los escenarios que tu mente intenta antecepar.
Repite.
Hoy estoy presente.
Hoy noto la belleza que existe a mi alrededor.
Hoy reconozco las pequeñas bendiciones.
Hoy tengo tiempo para respirar.
Hoy permito que la vida me sorprenda.
Imagina ahora que el día.
.
.
Termina.
¿Y tú vuelves a casa con la sensación?
De haber sido acompañado.
Acompañada.
Quizá no todo haya ocurrido como esperabas.
Pero puedes verte agradeciendo lo aprendido.
Puedes verte orgulloso,
Orgullosa de haber regresado a la calma.
Cada vez.
Que tu mente intentó perderse en el miedo.
Esta mañana estás plantando una semilla.
No necesitas desenterrarla cada hora.
Para comprobar si está creciendo.
Debes confiar.
Confía.
Manténla enterrada.
Porque si no,
No va a crecer.
Cuídala con pensamientos amables.
Palabras conscientes.
Y pequeñas decisiones nacidas.
Del amor.
Repite lentamente.
La vida me ama.
La vida me sostiene.
Estoy abierto a recibir nuevas oportunidades.
Merezco relaciones sanas y sinceras.
Merezco prosperar haciendo aquello que aporta bien a mi vida.
Y a la vida de los demás.
Acepto la abundancia en todas sus formas.
Estoy dispuesto,
Dispuesta a recibir amor.
¡Salud!
Alegría.
Creatividad.
Y paz.
Respira profundamente.
Una vez más.
Siente como el aire despierta cada parte de tu cuerpo.
Mueve lentamente los dedos de las manos.
Ahora mueve los pies.
Estira los brazos si tu cuerpo te lo pide.
Y antes de levantarte.
.
.
Sonríe.
Aunque sea ligeramente.
Este es un nuevo día.
No importa cómo fueron las mañanas anteriores.
Hoy tienes una nueva oportunidad.
De hablarte con amor.
De elegir la paz.
En lugar del miedo.
En lugar de tener razón.
Porque eso es mucho más importante.
Elige la paz y recuerda.
¿Quién eres?
De conmigo.
Me apruebo.
Me acepto.
Confío en mí.
Confío en la mano amorosa que me sostiene.
Aunque yo no vea ahora el camino.
Confío en que todo saldrá bien.
Y lo que pase hoy.
Es lo que tiene que pasar para mi mayor bien.
Hoy será un día maravilloso.
Sea como sea.
Estoy preparado,
Preparada.
Para recibir el bien.
Gracias,
Vida.
Gracias Dios.
Gracias Universo.
Estoy listo,
List.
Para comenzar.
Conoce a tu maestro
4.8 (5)
