
Reduce el Estrés Nocturno y Mejora tu Sueño
Meditación guiada para dormir profundo, apagar el cortisol nocturno y calmar el sistema nervioso. Relaja tu mente, suelta el estrés del día y permite que tu cuerpo entre en un descanso profundo para dormir 8 horas sin despertarte. Escúchala esta noche con auriculares o desde la cama y deja que la calma te acompañe hasta el sueño.
Transcripción
Buenas noches.
Te doy la bienvenida a esta meditación.
Para dormir profundo.
Apagando el corte sol nocturno,
Y dormir así ocho horas sin despertarte.
Esta noche no necesitas luchar.
Contra tus pensamientos.
¿No necesitas resolver tu vida?
Antes de dormir.
¿No necesitas?
Controlar el mañana.
Solo necesitas entregarte.
A este instante.
Durante los próximos minutos.
Vas a permitir que tu cuerpo descienda.
A un estado de calma profunda.
Tu respiración se hará más lenta.
Empezará a soltar el ruido del día.
Y tu sistema nervioso.
Recordará algo muy sencillo.
Que ahora.
Estás a salvo.
Acomódate.
Deja que la almohada sostenga tu cabeza.
Deja que las sábanas abraza en tu cuerpo.
Permite que tus manos descansen sin esfuerzo.
Permite que tus piernas se aflojen.
Permite que todo tu peso caiga hacia la cama.
No hay nada que hacer.
No hay ningún lugar.
Al que llegar.
No hay ninguna exigencia.
Este momento es solo para ti.
Cierra los ojos.
E inhala profundamente.
Por la nariz.
Sintiendo como el aire entra despacio.
Ahora exhala por la boca.
Otra vez.
Inhala,
Calma.
Retén el aire un instante.
Y aurexal la tensión.
Muy bien.
Cada exhalación.
Imagina aquel día.
Se aleja de ti.
Las conversaciones se alejan.
Las preocupaciones se alejan.
Las cosas pendientes se alejan.
Las imágenes mentales?
Se vuelven borrosas.
Distantes.
Ahora solo queda tu respiración.
En ala.
Y tu cuerpo recibe paz.
Exhala y tu mente deja de apretar.
Y nada.
Y una quietud profunda.
Empieza a abrirse dentro de ti.
Exhala.
Y todo lo que no necesitas cargar esta noche.
Se disuelve.
Siente tu frente relajarse.
Como si una mano invisible.
Amorosa y serena.
Acariciara tu rostro.
Desde dentro.
Relaja los ojos.
Relaja los párpados.
Relaja las mejillas.
Relaja la mandébola.
Tal vez durante el día has estado sosteniendo demasiado.
Tal vez has querido entenderlo todo.
Tal vez tu mente ha intentado protegerte.
Pensando una y otra vez.
¿pero ahora puedes decirle a tu mente?
Gracias por intentar cuidarme.
Ahora puedes descansar.
Tu mente poco a poco.
Empiezo a obedecer a una paz más grande.
Visualiza ahora una luz azul profundo.
Descendiendo desde el cielo nocturno.
No es una luz intensa.
Es una luz suave.
Como la luz de la luna.
Cuando entra por una ventana.
Esta luz baja lentamente hasta tu cabeza.
Toca tu cerebro.
Toca cada pensamiento acelerado.
Y allí donde había ruido.
Empieza a haber espacio.
¿Imagina que esta luz azul Entren tu mente.
Y apaga poco a poco.
Las alarmas internas.
Como si dentro de ti hubiera interruptores de tensión.
Que se van apagando uno a uno.
Se apaga la urgencia.
Se apaga la presión.
Se apaga la necesidad de controlar.
Se apaga el miedo al mañana.
Se apaga la sensación de peligro.
Y en su lugar aparece una verdad tranquila.
Esta verdad dice.
Ahora estoy a salvo.
Ahora puedo descansar.
Ahora no tengo que defenderme de nada.
Respira.
Siente como esta luz azul desciende hacia tu cuello.
Relaja la noche.
Relaja los hombros.
Permite que los hombros caigan pesados.
Como si dejaran en la cama una mochila invisible.
Todo lo que hoy cargaste.
Ya no necesitas llevarlo mientras duermes.
El cuerpo sabe cómo volver al equilibrio.
Cuando tú dejas de pelear.
La vida sabe cómo sostenerte.
Cuando tú dejas.
Es resistir.
La paz sabe.
Encontrarte.
Cuando tú dejas de perseguirla.
Ahora la luz baja hacia tu pecho.
Siente el centro de tu pecho suavizándose.
Imagina que cada latido de tu corazón envía un mensaje a todo tu cuerpo.
El mensaje dice.
Puedes relajarte.
Puedes confiar.
¿Puedes dormir?
Su corazón no necesita correr.
Tu respiración no necesita forzarse.
Tu cuerpo no necesita mantenerse alerta.
Esta noche eliges la paz.
En lugar del miedo.
El hijo la paz.
En lugar del miedo.
En lugar de defenderme.
En lugar de tener la razón.
Porque eso me libera.
Y a la lejír la paz.
Algo dentro de ti.
Se ordena.
La luz azul se mezcla ahora.
Con una luz dorada muy suave.
En el centro de tu pecho.
Azul para calmar.
Dorado para sanar.
Azul para dormir.
Dorado para recordar.
Que eres amado.
Amada.
Permite que estas dos luces se expandan por todo tu cuerpo.
Bajan ahora por tus brazos.
Estas dos luces llegan ahora a tus manos.
Relajan.
Cada dedo.
Bajan ahora.
Tu abdomen.
Suaviza en tu estómago.
Aflojan cualquier nudo interno.
Bajan por tu espalda.
Vertebra por verte.
Músculo por músculo.
Bajan por tus piernas.
Tus muslos se aflojan.
Tus rodillas descansan.
Tus pantorrillas.
Se vuelven pesadas.
Tus pies.
Se entregan completamente a ti.
¿Y ahora?
Todo tu cuerpo.
Está envuelto en una noche tranquila.
Repite mentalmente o simplemente escucha.
Mi cuerpo sabe descansar.
Mi mente puede apagarse con amor.
No necesito resolver nada ahora.
La noche me sostiene.
Me pertenece.
Estoy a salvo en este instante.
Suelto al día.
Suelto el control.
Suelto toda culpa.
Suelto toda preocupación.
Sólo el amor permanece conmigo.
Respira más lento.
Cada palabra entra en ti.
Como una semilla de calma.
Y mientras tu cuerpo se vuelve más pesado.
Imagina que estás flotando.
En un lago nocturno.
El agua está quieta.
El cielo está lleno de estrellas.
La luna brilla sobre ti.
No hay ruido.
No hay presa.
No hay pasado.
No hay futuro.
Solo este instante.
Y en este instante.
Todo está bien.
Disfruta este momento.
Muy bien.
El lago nocturno te sostiene sin esfuerzo.
Tu cuerpo flota en calma.
Tu mente se vuelve cada vez más silenciosa.
Tu respiración se mueve como una ola lenta.
Entrando y saliendo.
Sin presión.
Sin luz.
Exhala,
Alerta.
Inhala descanso.
Exhala cansancio nada confiante.
Exhala todo lo que tu cuerpo.
Ya no necesita guardar.
¿Ahora imagina?
Que sobre la superficie tranquila del lago.
Aparece una luz.
Es una luz azul y dorada.
Como si la luna y el amanecer se uniera un solo para ti.
Esa luz.
Y mientras la toca.
Tu cerebro empieza.
A relajarse.
Más profundamente.
Las zonas.
Que estuvieron activas durante el día.
Comienzan a descansar.
Los pensamientos repetitivos.
Pierden fuerza.
La mente deja de buscar respuestas.
El cuerpo deja de prepararse.
Para peligros.
Que no están aquí.
Dentro de ti.
Una parte sabia,
¿comprende?
No tengo que resolver mi vida esta noche.
No tengo que antecipar el mañana.
No tengo que castigarme por el pasado.
Puedo descansar ahora.
¿Siente cómo esa comprensión?
Se extiende por tu cabeza.
Tu cuello.
Muy bien.
Ahora cada célula en ti.
Escuchará una orden amorosa.
Es tiempo de dormir.
Es tiempo de restaurar.
Es tiempo de volver a la paz.
Ahora lleva tu atención.
Al centro de tu abdomen.
Esa zona donde a veces.
.
.
Se acumulan los nervios.
Atención.
O la preocupación.
Imagina que allí hay un pequeño sol dorado.
No quema.
No pesa.
Sólo ilumina.
Cada respiración.
¿Ese sol?
Se expande un poco más.
Suaviza tu estómago.
Relaja tus órganos.
Calma tu respiración.
Afloja cualquier nudo invisible.
Y mientras ese sol interno crece.
Repite en silencio.
Mi cuerpo está seguro.
Mi cuerpo puede soltar.
Mi cuerpo sabe dormir.
Mi cuerpo sabe sanar.
No necesitas obligarte a sentir nada especial.
Sólo permite.
Permite que la paz entre.
Permite que la atención Sálvela.
Permite que la noche haga su trabajo.
Permite que el descanso Ahora imagina aquel cortesol nocturno.
Esa energía de alerta.
Que a veces despierta tu mente.
Empieza a disolverse.
Como niebla bajo la luz de la luna.
No tienes que empujarlo.
No tienes.
Pelear contra él.
Sólo observa cómo.
Se va deshaciendo lentamente.
Cada exhalación.
Lo vuelve más tenue.
Cada respiración profunda.
Lo transforma en calma.
Cada latido de tu corazón.
Le recuerda a tu cuerpo que.
.
.
Ya no hay amenaza.
La niebla se disuelve.
La presión se disuelve.
La inquietud.
Se disuelve.
Y queda una sensación limpia.
Serena.
Silenciosa.
Ahora visualiza tu sistema nervioso.
Como una red de luz dentro de ti.
Una red delicada.
Brillante.
Durante el día quizá estuvo encendida.
Pensa.
Preparada.
Pero ahora esa red.
.
.
Cambia de ritmo.
Las luces fuertes se vuelven suaves.
Los impulsos acelerados.
Se vuelven lentos.
La corriente interior se vuelve tranquila.
Como una ciudad que apaga sus luces.
Al llegar la noche.
Tu cuerpo entra en descanso.
Tu mente entra en silencio.
Tu alma entra en confianza.
Y en esta confianza.
Algo muy profundo se recuerda.
Que nunca has estado separado de la paz.
Solo a veces la olvidas.
Nunca perdiste,
Toloz.
Solo a veces.
Miraste.
Hacia el miedo.
Nunca dejaste de ser amado.
Amada.
Solo a veces creíste que debías.
Ganarte el amor.
Pero esta noche.
No tienes que ganarte nada.
Puedes dormir siendo suficiente.
Puedes descansar.
Siendo digno.
Puedes soltar.
Siendo profundamente amado.
Amada.
Respira.
¿Sientes cómo la cama te sostiene?
Eso es amor.
Siente como la noche te envuelve.
Siente como tu cuerpo se vuelve pesado.
Muy pesado.
Agradablemente pesado.
Y mientras duermes.
Una parte profunda de ti recuerda.
La verdadera.
Soy Paz.
Conoce a tu maestro
More from Elías Berntsson
Meditaciones Relacionadas
Profesores Relacionados
Trusted by 36 million people. It's free.

Get the app
