
Meditación guiada: empoderando a tu niñ@ interior.
by Dolors Reig
Encuentro Compasivo: Diálogo y abrazo con tu niño/a interior. Meditación, dedicada a mis pacientes, para empoderarte, sanar la herida, el trauma: ¿Alguna vez has sentido que tus reacciones actuales —ese nudo en el estómago, la culpa o la dificultad para poner límites— están fuera de tu control? Esta meditación guiada, "Bajo el Caparazón", es un viaje de regreso a casa. Es un espacio seguro diseñado para reconectar con esas partes vulnerables de tu historia que, en un intento por protegerte, crearon mecanismos de supervivencia que hoy se sienten como una carga. A través de la visualización y la respiración consciente, empoderaremos a tu niñ@interior, le recordaremos tus logros y fortalezas para que ese aspecto emocional no nuble tu racionalidad actual. Ideal para ayudar a sanar el trauma, la herida. Momentos de ansiedad, falta de autoestima, responsabilidades que te desconectan de quién eres realmente. El mapa ha cambiado. El camino es tuyo. Tú llevas las riendas.
Transcripción
Bienvenido,
Bienvenida,
A esta meditación bajo el cabarazón,
En la que vamos a dar poder,
Agencia,
Amor,
Validación,
Fuerza,
Sentido,
Propósito,
Futuro,
A tu niño o niña interior,
Aquellas partes de ti que se sintieron,
Que se sienten aún,
Vulnerables.
Recuerda que a veces,
Aquello que nos salvó un día,
Puede hacernos daño después.
Y esas partes de ti,
Que sentían que no valían,
Que no eran capaces,
Que eran menos,
Que tenían que demostrar muchas cosas para poder ser queridas,
Aceptadas,
Pueden ser las mismas que ahora te hacen hostil,
Sumiso,
Incapaz de poner límites,
Excesivamente responsable,
Culpable,
Sin autoestima,
En lucha,
Huyendo,
Roto.
Son cosas que aprendiste en la infancia,
En aquel momento de la vida en que más indefenso estabas,
Cuando sólo necesitabas,
Cuando la seguridad del mundo a cambio,
También de una sola cosa,
De ser tú mismo.
Antes de empezar,
Quiero que pienses por un momento en aquellas cosas de las que te sientes orgulloso,
Orgullosa.
Pueden ser tu trabajo,
Tu casa,
Tus viajes,
Tu familia,
Tus animales,
Tus amigos,
Las cosas que has creado,
Los valores que defiendes día a día.
Piensa en ello unos segundos.
Ahora busca una postura cómoda.
Cierra los ojos y lleva la atención a tu respiración.
No intentes cambiarla,
Sólo obs��rvala.
Siente el peso de tu cuerpo sobre la silla o el suelo.
Puedes realizar este ejercicio recostado o completamente tumbado.
Estás aquí,
En el presente,
En un lugar seguro.
Ahora respira profundamente,
Hazlo conmigo tres veces,
Haciendo que el aire salga más despacio al expirar.
Imagina que cada vez que inhalas traes calma y cada vez que exhalas sueltas la tensión acumulada.
Si te invade alguna imagen,
Algún pensamiento que no tiene nada que ver con tu esencia,
Con lo que estamos trabajando ahora,
Imagina un globo de luz que pende suavemente justo por encima de tu cabeza,
Pero fuera de ella.
Pon todas esas ideas,
Toda esa actividad mental en ese globo.
Cada vez que notes un pensamiento,
No lo sigas ni te identifiques con él.
Simplemente imagínalo,
Imagínalo subiendo,
Flotando poco a poco en sentido ascendente y guardándose dentro de ese globo.
Tu mente está vacía,
Clara,
Presente,
Atenta.
Vamos a entender hoy que muchas de nuestras reacciones actuales no son fallos de carácter,
Sino ecos de nuestra historia,
Cosas que nos sirvieron para sobrevivir,
Pero que ahora ya no tienen sentido.
Nuestro cerebro es un archivista incansable.
Cuando eras niño o niña,
Ciertos momentos de estrés o miedo grabaron rutas en tus neuronas,
Como senderos en un bosque por los que escapar,
Por los que huir,
Por los que esconderte,
Protegerte.
Hoy,
Cuando sientes ansiedad,
Miedo,
Reaccionas mal ante una crítica o un silencio o un conflicto,
Tu cerebro detecta un parecido con aquel pasado y activa de forma errónea un circuito automático.
No es que el peligro sea real ya hoy,
Es que tu sistema nervioso está leyendo un mapa que ya está anticuado.
Cargas con una mochila emocional,
Llena de piedras,
De emociones sin procesar,
De emociones que todavía duelen,
Que se activan,
Que te hacen sentir pesado,
Pero que ya no tienen sentido,
Que ya casi no te pertenecen.
Tu cuerpo colapsa a la más mínima contrariedad,
Porque sigue cargando esa mochila por instinto de supervivencia,
Por si algún día es necesario recuperar algún recurso.
Vamos a observar de nuevo,
Durante tres veces,
Nuestra respiración.
Ahora quiero que visualices a ese niño o a esa niña que fuiste.
Recuerda alguna vieja foto.
Reproduce en tu mente cómo te sentiste en aquel momento en el que se tomó esa foto.
Observa su sonrisa,
Su gesto serio,
El disimulo de ese niño.
Mírale a los ojos con compasión,
Sin juicio.
Sonríele,
Abrázala,
Dale la mano.
Ahora puedes decirle,
Te veo y te acompaño.
Sé mejor que nadie porque te sientes triste,
Solo,
Desesperado,
Incapaz,
Vulnerable,
Pequeño,
Avergonzado.
Pero estoy aquí contigo ahora,
Para decirte que ya no estás sin defenso.
Estoy aquí contigo y quiero mostrarte todo lo que hemos conseguido.
Aquello que ahora no imaginas,
Pero de lo que sí eres capaz.
Todo eso que serás,
Que ahora,
De alguna forma,
Ya somos.
Recuerda ahora tus fortalezas,
Tus logros,
Aquello de lo que ahora te sientes orgulloso,
Aquello que hemos revisado al empezar.
Y tómate un tiempo para contárselas al niño que fuiste.
Imagínalo en tu mente.
Haz que ese niño se sienta a salvo,
Sea más fuerte,
Se empodere,
Bajo tu cuidado.
Nota cómo tu niño te sonría,
Se abraza a ti,
Te mira con admiración,
Mientras te escucha,
Mientras sigue caminando a tu lado.
Ya nunca más caminarás solo.
Para terminar,
Integra ese niño o niña en tu corazón.
Prométele que a partir de ahora,
Cuando los circuitos antiguos se activen,
Cuando alguna situación recuerde aquello que dolió,
Cuando os hagan sufrir de nuevo,
Tú,
Que ya eres más fuerte,
Serás quien tome el mando con calma.
Respira profundo,
Sintiendo tu cuerpo más ligero,
Tu mente mucho más fuerte.
Ahora vuelve al momento actual,
A lo que eres hoy.
Abre los ojos regresando a la aquí y ahora.
Estás a salvo,
Te sientes fuerte,
Más satisfecho,
Más ligero,
Más libre,
Más tú.
Y eres tú quien controla tu vida.
Para acabar,
Siente la fuerza de tu espalda,
La firmeza de tus pies.
Ese niño o niña ya no tiene que cargar con el peso del mundo.
Ahora descansa en ti.
Tú tienes los hombros mucho más anchos para sostenerle.
A partir de hoy,
Cada vez que sientas ese nudo antiguo en el pecho,
Sabrás que es sólo un eco.
Respira,
Sonríe a tu interior y recuerda,
El mapa ha cambiado,
El camino es tuyo,
Tú llevas el mando.
Conoce a tu maestro
Meditaciones Relacionadas
Trusted by 36 million people. It's free.

Get the app
