
El Vínculo
by Marga Bauzá
¿Por qué nos relacionamos con quienes nos relacionamos? ¿Por la persona en sí ó por lo que supone mi relación con esa persona? Siento que en más ocasiones de las que nos gustaría mantenemos ciertas situaciones por no dejar de ejercer ese rol. Acompáñame en este audio a discernir y aclarar qué nos sucede en las relaciones y a qué se debe el vínculo que creamos.
Transcripción
El otro día publiqué el fallecimiento de nuestro perrito Copi.
Tengáis,
Hayáis tenido o no animales en casa,
Seguro que podéis empatizar con nuestra situación,
Porque al final se trata de un ser querido y seguro que de un modo u otro habéis experimentado esta pérdida en vosotros.
En mi caso el fallecimiento de Copi me conecta con la muerte de un miembro de la familia,
Porque así lo siento,
Un integrante más.
Y aunque es verdad que el último familiar que falleció fue hace poco más de 20 años,
A lo largo de toda mi infancia,
Desde los tres años me he visto rodeada de fallecimientos muy cercanos y seguidos.
La muerte me tocó de cerca desde bien pequeñita y ahora después de mucho tiempo vuelvo a sentirla.
De hecho te lo creerás o no,
Pero hace un mes la olí durante dos días en casa y ya me había pasado con mi abuelo poco antes de su fallecimiento,
Lo soñé.
Y bueno,
En fin,
Experiencias aparte lo que me trae a este monólogo es mi conexión con él a Dios y todos sus aspectos.
Que Copi no esté en nuestras vidas implica que una parte de nosotros también se ha ido.
Cuando fallece nuestro padre,
Nuestra madre,
Nuestro abuelo,
Implica que dejamos de ejercer el rol de hija o de nieto.
Entonces por un lado lamentas la pérdida del ser querido,
Pero también lamentas la parte de ti que deja de estar en ti.
A menos que adopte el nuevo animalito dejaré de estar en el clan de los propietarios de perros,
Dejaré de dar los paseos tres veces al día,
Dejaré de ir al veterinario,
Dejaré de ocuparme de un ser vivo más,
Dejaré de muchas cosas.
Y me atrae a este punto lo que llevo tiempo dándole vueltas,
Porque a veces creemos que lamentamos una cosa y en realidad también es otra.
Cuando rompes con tu pareja no sólo lamentas dejar de estar con ella,
Sino que dejas de ser novio o novia.
Una parte de ti deja de sentirse cuidado o mimado desde el único modo en el que lo hacemos al estar en pareja.
Lo mismo si dejas de relacionarte con algún tipo de amigos en específico o,
Por ejemplo,
Cuando dejé mi puesto de trabajo de marketing,
Dirección de marketing,
Dejé de ser jefa de,
Dejé de ocupar un lugar especial con todos los pros y contras que se conlleva dentro del mundo laboral.
Entonces,
¿por qué nos relacionamos con quienes nos relacionamos?
¿Por la persona en sí o por lo que supone mi relación con esa persona?
¿Por el rol en el que me ubico?
Siento que en más ocasiones de las que nos gustaría mantenemos ciertas situaciones por no dejar de ejercer ese rol.
Lo que nos engancha es el rol.
¿Cómo me hace sentir mi papel de propietaria de copi?
¿Cómo me hace sentir mi papel de pareja de mi compañero de vida?
¿Cómo me hace sentir mi papel de madre de nuestras hijas?
¿Comprendéis?
Sé que es extraño verlo así,
Pero así es también.
Ponemos el foco en el vínculo.
Te explico.
Todas las relaciones deben ser miradas a través de tres prismas.
El prisma personal,
Cómo se sienten cada uno de los integrantes de la relación.
El prisma interpersonal,
Cómo es el vínculo que se ha creado,
Cuál es el sentimiento de pertenencia,
Si es que lo hay.
Y el prisma impersonal sería la parte más objetiva de la relación,
Lo que conlleva a tener una relación de este tipo de forma generalizada.
Si hay unos mínimos que cumplir o si hay un compromiso.
Por ejemplo,
En nuestro caso con copi,
El prisma impersonal era la burocracia de lo que supone tener un animal en casa,
Las responsabilidades cívicas que conlleva.
En el prisma personal nos sentíamos felices y alegres.
En el prisma interpersonal sentíamos un vínculo importante,
Todos los miembros de la familia.
Había un sentido de pertenencia recíproco.
Entonces esta herida que se me ha reavivado con la muerte de copi,
Conecta con las otras muertes de mi infancia,
Mi padre,
Mis abuelos,
La pérdida.
En mi caso,
La herida de abandono.
Otro día te hablaré de las diferentes heridas que tenemos todos los seres humanos con las que conectamos.
Dejé de ser a muy temprana edad la niña de papá y la nieta de mis abuelos maternos.
Inevitablemente hoy vuelvo a sentir por momentos esa carencia,
Porque repito,
El vínculo o la necesidad de él es lo que sentimos más adentro.
Pero también te diré que comprender cómo comprendo el juego de esta vida,
Comprender el gran matrix en el que estamos metidos y comprender las reglas del juego,
Me hace bien y me ayuda a verme y sentirme desde otro lugar.
Un espacio más amplio y amoroso y sin lugar a dudas menos victimista.
Ahora puedo alojarme en el amor en mayúsculas que lo impregna todo y sostenerme ahí.
La que necesita sentirse vinculada es la amarga niña,
La amarga pequeña,
La que vivió en carencia,
La humana que no sabía ver más allá.
A día de hoy siento la niña pero también la adulta e incluso la divina.
La parte de mí que no es exclusivamente terrenal y desde ahí,
Desde esa luz,
Ese amor,
Esa parte cósmica y consciente abrazo todas mis heridas,
Todas mis partes victimistas y las transformo en aliento.
Me empujo,
Me acojo y vibro exclusivamente el amor que sentí en mis experiencias de vida con quienes se fueron,
Con quienes ya no están en el plano terrenal.
Quedarme en mi parte pequeñita no me aporta,
Según mi experiencia me ha hundido más que otra cosa.
Ahora toca trascender.
Elijo ir más allá,
Permitir que las circunstancias jueguen a mi favor y transformarlas para vibrar en amor.
Esta mañana mismo sentía ganas de llorar.
Me podía haber quedado perfectamente en casa haciéndolo,
Pero desde mi propio acompañamiento y el propio lloro intenso y semiahogado,
Me ha dado fuerzas para decirme de eso nada,
Adelante y a mover el cuerpo.
Sabéis que el cuerpo es nuestro recipiente,
Si no lo mueves ahí se quedan impregnadas todas nuestras tensiones y emociones contractivas.
Hoy más que nunca debería estar ahí y lo he estado.
Casi tres horas que me han permitido fluir,
Atravesar e incluso llorar un poco más,
Pero esta vez de alegría y de plenitud.
Saber acompañarse es un gran regalo y una gran responsabilidad.
Saberlo y no hacerlo es peor.
Todos estos audios te los comparto para inspirarte y sobre todo para seguir acompañándome.
A la vez que te lo comparto me lo recuerdo y me reafirmo en el lugar en el que elijo estar en cada momento.
Las circunstancias te vienen para que las trasciendas y te hagas más grande en amor.
Y así como le dije a Copi,
Gracias.
Gracias por enseñarme a amar a un animalito.
Gracias por enseñarme a tener más conciencia animalística,
No solo humana.
Gracias por mostrarnos tanta bondad y fidelidad.
Gracias por ser juego y amor.
Gracias por aportar calma y ternura.
Gracias por acompañarme con tus mimos y caricias.
Gracias por obligarme a salir a pasear y ayudarme a hackear mi mente.
Gracias por empatizar.
Gracias por mostrarme el amor bondadoso.
El amor que no espera nada a cambio.
Gracias,
Gracias,
Gracias.
Como le digo a menudo a mi padre y abuelos y demás familiares,
Gracias por acompañarme en este otro lugar desde el cual sí puedo sentirme plena.
Disfrutando del vínculo que no acaba ni después de la muerte.
Un vínculo más grande y luminoso que no acabará hasta que mi personaje acabe en este plano terrenal.
Querido explorador,
A los que me estáis pidiendo meditaciones y charlas al respecto de un duelo y despedida de un ser querido,
Os diré que vosotros también podéis seguir creando el vínculo.
Lo que tenéis que hacer es entrenaros en aprender a sentiros,
No sólo desde vuestra parte humana y pequeñita,
Sino desde lo que sois verdaderamente la grande infinita.
La meditación ha sido mi gran maestra,
Sigue siéndolo mi gran puerta de acceso.
Permitirme a abrirme,
A sentir,
A trascender,
A brillar.
Queridos exploradores,
Gracias por estar aquí,
Gracias por escucharme.
Os acompaño,
Os abrazo.
Seguimos.
Feliz día de presencia.
Conoce a tu maestro
4.5 (10)
