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Cuando La Mente No Se Detiene

by Mariana Oyaga

Actividad
Meditación
Adecuado para
Todos

Esta meditación es un espacio suave para esos momentos en los que la mente no se detiene y los pensamientos parecen repetirse sin pausa. En lugar de intentar silenciarlos, te invita a observarlos con mayor calma y a reconectar con tu cuerpo como ancla de estabilidad. A través de la respiración y la presencia, aprenderás a relacionarte de forma diferente con lo que ocurre en tu mente, recordando que tú eres mucho más que tus pensamientos.

Transcripción

Regálate este momento simplemente para estar.

No hay nada que resolver ahora,

Nada que entender,

Nada que cambiar.

Permite que tu cuerpo encuentre una postura cómoda,

Una postura que te sostenga.

Si lo deseas,

Cierra suavemente los ojos o deja la mirada relajada.

Toma una inhalación lenta y profunda y suelta el aire aún más despacio.

Una vez más,

Inhala con suavidad y exhala dejando que el cuerpo se afloje un poco más.

Luego deja que la respiración siga su propio ritmo,

Sin forzarla,

Sin intentar controlarla.

Observa lo que está presente.

Tal vez la mente ya está activa.

Pensamientos que van y vienen,

Planes,

Recuerdos,

Conversaciones imaginadas,

Como un río que no deja de moverse.

Si hoy la mente está inquieta,

Está bien.

Si los pensamientos se repiten o se sienten intensos,

También está bien.

No necesitas hacer que desaparezcan.

Este espacio no es para luchar con la mente sino para relacionarte con ella de una forma diferente.

Imagina que estás sentada,

Sentado,

A la orilla de ese río.

El agua fluye frente a ti.

Cada pensamiento es como una hoja que pasa sobre la corriente.

Algunas hojas avanzan rápido.

Otras parecen quedarse dando vueltas.

No necesitas meterte al río.

No necesitas atrapar ninguna hoja ni empujarla lejos.

Solo observa cómo pasan.

Date cuenta de que los pensamientos aparecen solos.

No decides cuál será el siguiente.

Simplemente surge.

Y así como aparece,

También termina por irse.

Lleva tu atención al cuerpo.

Siente el peso de tu cuerpo apoyado.

El contacto con la superficie que te sostiene.

Percibe el movimiento suave de la respiración en el pecho o en el abdomen.

Cuando la mente se acelera,

El cuerpo puede recordarte que estás aquí.

Si te nace hacerlo,

Coloca una mano sobre el corazón o sobre el vientre.

Siente el calor de tu propia mano.

Ese gesto sencillo puede ser un ancla,

Una señal de presencia,

Un recordatorio de que en este instante estás a salvo.

Si notas que un pensamiento te atrapa,

Reconoce suavemente,

Pensando,

Y vuelve a la sensación del cuerpo o de la respiración.

Sin pelear,

Sin analizar,

Solo reconocer y regresar.

La mente piensa,

Es su naturaleza,

Pero tú no eres sus pensamientos.

Eres quien los observa.

Eres el espacio en el que aparecen.

Percibe si puedes sentir esa parte más estable en ti.

Incluso cuando la mente sigue moviéndose,

Hay algo que permanece.

Una quietud de fondo.

Un punto de calma.

Permite que el río siga su curso.

Permite que las hojas sigan pasando.

Y tú permanece en la orilla,

Respirando,

Presente.

Haz ahora una inhalación un poco más profunda y suéltala lentamente.

Mueve suavemente los dedos de las manos,

Los pies.

Regresa poco a poco.

Y cuando te sientas lista o listo,

Abre los ojos con suavidad,

Llevando contigo esta comprensión.

Los pensamientos pueden seguir moviéndose,

Y aún así,

Tú puedes permanecer en calma,

Consciente,

Aquí.

© 2026 Mariana Oyaga. All rights reserved. All copyright in this work remains with the original creator. No part of this material may be reproduced, distributed, or transmitted in any form or by any means, without the prior written permission of the copyright owner.

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