
Meditación Para Hablar con tu Tristeza
by Sol Jiménez
Meditación para hablar con tu tristeza, dejarle el espacio que requiere para expresarse. Perdonarte por no haberlo hecho mejor y agradecer. Si surge otra emoción que hasta ahora se unía a la tristeza, invocarla también. Soltar y agradecer.
Transcripción
Bienvenida a esta meditación,
Esta meditación para hablar con tu tristeza,
Para conectar con ella,
Para soltarla,
Dejarla ir,
Habiendo agradecido primero el para qué vino,
El cómo te ayudó,
Cuál fue su función,
Que aunque pueda parecer algo tedioso y en este momento no lo puedas entender,
Cada una de estas emociones viene para ofrecernos algún mensaje,
Para aportarnos algún aprendizaje.
Así que con esta intención,
Con esta mirada puesta en tu tristeza,
Te invito a que te sientes cómodamente,
Que coloques la espalda en posición lo más vertical que puedas,
Está sentada en una silla o está sentada en posición de loto en el suelo con las piernas cruzadas,
Lo importante es que tu espalda esté recta para mantenerte en el aquí y en el ahora.
Vamos a empezar inhalando y exhalando tres veces bien profundamente.
Inhalas por la nariz y exhalas por la boca.
Inhalas,
Exhalas.
Inhalas,
Exhalas.
Inhalas,
Exhalas.
Ahora te invito a que visualices delante tuyo,
Si estás en una silla,
Pues en otra silla,
Delante tuyo,
O bien si estás en posición de loto en el suelo,
Pues un cojín también delante tuyo,
Y ahí coloques a tu tristeza,
No a cualquiera tristeza,
O el concepto de tristeza,
Sino tu tristeza,
Aquella que hasta ahora te ha acompañado,
Aquella que hasta ahora ha formado parte de ti.
Le invitas a que se siente ahí,
Que la observas.
Observas,
Con una mirada despréndete de esa emoción.
Si te sale esa mirada triste,
Despréndete y dásela a ella.
Es ella la que está ahí sentada delante,
Y cógela.
Mira a ver de qué color es ese cojín o esa silla,
Si tiene flores,
Si tiene rayas,
Qué tonalidades tiene.
Y permítete si te viene un bostezo dejarlo ir,
Si te salen lágrimas dejarla ir,
Pero siempre teniendo en cuenta que la tristeza está ahí,
Delante tuyo,
Ha salido de ti.
La tienes delante y le estás dando un reconocimiento,
Le estás dando un espacio,
Le estás dando una atención.
Inhala y exhala,
Y exhala.
Y dile gracias,
Gracias por haber estado conmigo.
Gracias,
Porque si en algún momento te oculté,
Me puse a reír y no te hice caso.
Perdóname,
Perdóname por taparte con una sonrisa.
Perdóname por taparte con falsedades.
Perdóname por hacerme la fuerte y no darte tu espacio.
Perdóname porque no lo supe hacer mejor.
Perdóname porque no te escuché.
Me perdono.
Me perdono porque no lo he sabido hacer mejor.
Me perdono por haber puesto la alegría delante tuyo.
Me perdono por no haberme puesto corazas.
Me perdono por no haberte dejado salir.
Si te apetece,
Pon también una silla delante tuyo,
Con esas corazas,
Con esa alegría que estaba tapando a la tristeza,
Con ese ser más fuerte,
A calentar,
Con ese no querer reconocer el dolor,
Con ese a veces no poder reconocer ese dolor por tener que seguir adelante.
Y deja que esas corazas y esa falsa alegría hablen con la tristeza y observan como se abrazan,
Se respetan y se permiten estar las dos ahí contigo,
Delante tuyo.
Y ahora hacen las paces,
Se abrazan,
Se acogen y se funden una en la otra,
Como tales que son simples emociones que vinieron en un momento determinado,
Por algún motivo.
No las dejamos ser ni existir.
Y ahora miras primero la tristeza y le dices gracias,
Gracias porque ahora te leo.
Me perdono por no haberte dado espacio.
Me perdono por no haber llorado.
Me perdono por no haber escuchado tu mensaje.
Pero ahora sí te reconozco y te dejo ir.
Te agradezco tu presencia.
Ahora ya sé poner límites.
Ahora ya sé decir basta.
Ahora ya sé hacer valer.
Ahora ya puedo expresar lo que quiero.
Desde el amor,
Pero poniendo límites.
Desde el amor,
Pero teniéndome a mi presente.
Desde el amor,
Pero teniéndome en cuenta a mí misma.
Te abrazas,
Infiles ligeramente la cabeza hacia ella y le dices gracias.
Y ahora te diriges también a la alegría o a esa coraza que teníamos delante.
Y también le dices gracias.
No lo supe hacer mejor.
Estuviste ahí.
Ahora también te dejo ir porque quiero una alegría que surja desde el corazón.
Para tapar la otra.
Una alegría que brille,
Que salte,
Que tenga chispa.
Y una alegría que sepa callarse,
Desaparecer y nacerse pequeñita.
Lo necesito.
Te despides también.
Exhalas,
Exhalas.
Gracias por compartir.
Tengas un bonito día.
Conoce a tu maestro
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