10:00

Cultivar la Resiliencia

by Rosemary Atri

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Puntuación
5
Group
Actividad
Meditación
Adecuado para
Todos
Reproducciones
4

Meditación para Cultivar la Resiliencia, vista como la capacidad que tenemos para responder adecuadamente a lo que la vida nos presenta. Cultivar la Resiliencia comprende estar plenamente presente en el cuerpo y reconocer los diferentes estados que experimentamos, para asumirlos y transformarlos.

Transcripción

Vamos a sentarnos durante aproximadamente 10 minutos para sintonizar con las sensaciones que residen en nuestro territorio somático.

Ya que cuando nos sintonizamos con lo que sentimos podemos responder a lo que la vida nos presenta con una sensación de confianza,

Con una sensación de presencia,

Con una autoridad interna que nos guía.

La resiliencia es una capacidad que tenemos para responder adecuadamente a ese momento específico en el que tenemos que decidir cómo responder.

Eso requiere usar nuestra capacidad para estar plenamente presente en el cuerpo y reconocer las diferentes cualidades que el cuerpo puede experimentar y llevarlo a través de esas experiencias con pleno reconocimiento de nuestro ser tejido con nuestro cuerpo.

Asumamos ahora plenamente la posición sentada que hayas escogido tener en la que podemos encontrarnos primero que nada con condiciones tales como el área de contacto que tiene nuestro cuerpo con la superficie que está debajo de él.

Reconoce primero la amplitud de ese contacto y a la vez el contorno mismo de esa zona de tu cuerpo que está en contacto.

Lleva ahí ahora esa conciencia somática a reconocer el poder que tiene el peso mismo de tu cuerpo cuando se vincula con el espacio en el que está en contacto.

Al reconocer ese soporte,

Deja que todo tu cuerpo en este momento pueda florecer a partir de esa confianza que le da sentirse sostenido para que pueda manifestarse un sentido de expansión,

De ligereza y de levedad en el resto de tu cuerpo.

Observa cómo aparece esa ligereza.

Déjala surgir.

Ve sintiendo cómo se va propagando ascendentemente primero a través de tu pelvis después a la altura de tu diafragma.

Entra en la zona de tus costillas.

Reconoce cómo están contenidos tus pulmones ahí en ese espacio.

Cómo habita ahí tu corazón.

Date unos momentos para evitar esa experiencia de sentirte respirando.

Ese ritmo que se vuelve más manifiesto,

Más claro,

Más abierto al ser alguien que escucha a su propia respiración como la vida manifestándose en este momento.

Date la oportunidad de subir un nivel más hacia tu garganta.

Y ahí en el territorio de tu garganta percibe cómo vas recogiendo toda esa energía de esa base que te sostiene,

De esa ligereza que va ascendiendo a través de tu cuerpo y observa cómo va apareciendo ese sabor a estar presente en tu propio cuerpo.

Una vez que estás ahí en la garganta,

Como decíamos hace un momento,

Puedes darte cuenta que la garganta misma te da un espacio más contenido,

Un sabor de encausamiento,

El territorio de la voz,

El paso de la respiración,

En ese vínculo entre pulmones y nariz.

Vas dándote cuenta que este tono que se produce entre el sostén y la ligereza es precisamente el que teje la resiliencia que acontece en tu cuerpo mismo.

Date unos momentos para seguir saboreando la experiencia de respirar,

Distinguiendo cómo la inhalación comprende una acción deliberada,

Más concreta,

Más específica,

Mientras que la exhalación nos acompaña a experimentar la libertad,

La levedad,

La ligereza,

El acto mismo de soltar.

En cada inhalación hay un elemento que nos asciende y en cada exhalación tienes la oportunidad de soltar.

Lleva tus manos la sensación de ese soltar,

Como si algo en este momento se cayera de tus manos cómodamente,

Como si en este momento hubiera harina en tus manos y la percibieras como va pasando por tus dedos y te va llevando a experimentar,

Sentirte libre,

Liberando toda la tensión que pudo haber acontecido en tu experiencia de este día.

Continúa unos momentos más identificando estas cualidades que vas permitiendo a través de una presencia deliberada en reconocerlas,

Sabiendo que cada vez que interactúan inhalación y exhalación te ofrece a ti la oportunidad de dejar de cargar algo que en este momento no necesitas cargar.

Sostén y levedad.

Sostén que nos permite experimentar esa cualidad buoyante de tu cuerpo vivo.

Ni siquiera queremos realizar un esfuerzo específico para forzar la respiración.

Solamente queremos reconocerla.

Reconocer la acción ascendente inhalatoria.

La oportunidad de soltar como es sacar arena en nuestros dedos todo lo que en este momento no necesitamos cargar.

Regalémonos un minuto más para saborear esta quietud.

Y antes de transicionar hacia otra actividad reconoce lo que hayas experimentado y regístralo.

Siendo capaz de tomar lo bueno dejar que todo tu cuerpo se impregne de esa experiencia grata y se traduzca en la cualidad que te lleves a partir de este momento al resto de tu día.

Haz un último recorrido en el que visites el contorno de tu cuerpo plenamente.

Y antes de salir de esa postura en la que te encuentras asegúrate de regalarte un bostezo un movimiento a través de tus brazos y poco a poco abriendo los ojos prepárate para tu siguiente actividad.

Namaste

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