
Mindfulness Meditación. Atención plena para soltar el estrés
by Raquel Sanz
La naturaleza de la meditación requiere que el cuerpo se mantenga inmóvil, pero cuando nos disponemos a meditar, al poco tiempo, la postura se vuelve incómoda, surge algún picor o aparecen molestias en alguna zona concreta. Finalmente desistimos. La tradición yóguica nos ofrece esta maravillosa técnica de atención llamada Kaya Sthairyam, que significa cuerpo estable, para ayudarnos a salvar este obstáculo. Esta hermosa meditación nos llevará a un profundo estado de Paz y equilibrio.
Transcripción
El primer impedimento con el que nos solemos encontrar cuando tratamos de iniciarnos en la meditación es la incomodidad del cuerpo en la postura,
Así que vamos a iniciar esta meditación con un ejercicio de reconocimiento de las diferentes partes del cuerpo.
Esto ayudará a disolver nuestra identificación con la incomodidad corporal,
Facilitando el proceso meditativo.
Te invito a que adoptes tu postura de meditación,
Con las piernas cruzadas y un cojín debajo de tus nalgas.
Esto favorece la verticalidad de la columna.
Tus manos pueden descansar sobre las rodillas o sobre el regazo.
Si lo prefieres,
Puedes sentarte en una silla,
Con los pies en el suelo y la espalda derecha.
Vamos a comenzar recorriendo mentalmente cada una de las partes del cuerpo,
Sin quedar enganchados en una u otra sensación,
De un modo sensorial,
De un modo perceptivo,
Tiras dando cuenta de aquellas zonas que están más espesas,
Más densas,
Más sólidas o menos fluidas.
Y sin que tengas que hacer nada,
Por el hecho de reconocer esas zonas,
Conseguirás que,
De un modo natural,
Esas partes del cuerpo se aflojen,
Se liberen,
Se descongestionen.
Pasear la conciencia por el cuerpo tiene ese efecto,
Aunque no te propongas conseguir nada concreto.
Es la fuerza de la conciencia.
Observa atentamente todos los puntos de contacto entre tu cuerpo y el suelo.
Date cuenta cómo al percibir esa relación entre el cuerpo y el suelo,
La relación se vuelve más intensa.
Al poner conciencia ahí,
Aumenta la relajación.
Y al aumentar la relajación,
Desaparecen los límites.
Desaparecen las fronteras entre tu cuerpo y el suelo,
Te vas haciendo uno con él.
Lleva la atención a los pies y a las piernas.
Observa qué está sucediendo ahí.
La palabra observar no implica ninguna interacción de la mente.
Esto significa tomar conciencia sin tener que razonar,
Sin tener que pensar,
Evaluar o etiquetar lo que estás percibiendo.
Al principio es complicado,
Ya que casi inmediatamente,
Casi de una forma automática,
Salta el proceso mental del razonamiento,
De los juicios,
De las valoraciones,
Y esto se sobre impone sobre la experiencia real de aquello que estamos percibiendo.
Ya toma conciencia de tus brazos,
Simplemente date cuenta de tus brazos.
Es muy probable que de un modo natural aparezca algún juicio o valoración.
Se sucede,
Date cuenta que tu mente ha reaccionado,
No tú,
Tu mente.
El momento en que tomas conciencia de la reacción,
Ésta se disuelve,
Porque ya no hay nadie detrás que la sostenga.
Cuando tomas conciencia se crea una distancia entre el observador y lo observado,
Te desidentificas.
Toma conciencia de todo el contexto del tronco y la columna vertebral,
Por delante y por detrás,
De todas sus sensaciones.
¿Qué es lo que observas?
Lo que observas en tu cuerpo se denominan sensaciones,
Y la sensación es una modalidad de energía.
Todo en el universo es energía,
Hasta los objetos más densos y sólidos son energía.
En la medida en que puedes observar tus sensaciones objetivamente,
Los patrones mentales reactivos empiezan a perder fuerza,
A desactivarse,
Y comienzas a disfrutar de una sensación agradable en tu postura.
Podrás observar aquellas sensaciones no agradables,
Pero con plena conciencia de que no son más que una mera energía,
Y que si no pones resistencia a esa energía,
Seguirá su camino hasta disolverse y desaparecer.
A medida que practiques esta técnica,
Empezarás a trascender esa reactividad y a superar todo tipo de conflictos.
Estás aprendiendo a liberarte de esa reactividad en el cuerpo.
Luego hay que hacer lo mismo con la mente.
Toma conciencia del cuello,
La cabeza,
La cara,
De la expresión de la cara.
Quédate ahí,
Observa sin esperar nada,
Simplemente encontrándote con lo que hay de instante en instante.
Y ahora observa todo el cuerpo globalmente como una unidad,
Como algo no divisible.
Puedes llegar a percibir diferentes sensaciones en diferentes partes del cuerpo,
Pero si te fijas bien,
Podrás descubrir un trasfondo común en todo el cuerpo,
Una experiencia homogénea.
Y ahora observa esa cualidad de quietud en la postura,
Todo tu cuerpo,
Toda la postura en absoluta inmovilidad.
Evoca el arquetipo de la montaña,
Siente tu cuerpo como una montaña.
La montaña es un símbolo muy importante en la tradición meditativa.
La montaña permanece inamovible independientemente de las tempestades que arrasan el mundo,
Independientemente del frío,
Del calor,
De la lluvia,
Del viento,
La montaña,
Inamovible.
Así ha de ser tu postura.
La montaña representa simbólicamente la elevación,
La elevación hasta la cumbre,
Desde donde hay una visión global,
Profunda.
Eso representa la postura.
Ese es el símbolo de la montaña.
Las montañas son también el lugar elegido por los yoguis para meditar,
Para acceder a la elevación de la consciencia.
En este aura de quietud,
Este clima de estabilidad,
De tranquilidad física,
Ve llevando la atención hacia el pulso de la respiración en el abdomen.
Ahora tu atención engloba la quietud del cuerpo,
La postura y el movimiento del abdomen en cada respiración.
No hay contradicción entre quietud y movimiento.
Son complementarios,
Conviven en perfecta armonía,
No existen el uno sin el otro.
Si observas la quietud de la postura,
En algún momento experimentarás el movimiento de la postura,
Porque la postura es pura energía y la energía es puro movimiento.
No hay nada quieto en el cuerpo,
Todo es un movimiento incesante.
Actividad fisiológica,
Actividad circulatoria,
Nerviosa,
Metabólica,
Celular,
Pránica y lo mismo que puedes experimentar ese movimiento incesante en tu cuerpo,
Que es simplemente la representación del movimiento de este universo.
Lo mismo que experimentas el movimiento en la aparente quietud del cuerpo,
También puedes encontrar la quietud en el movimiento de la respiración.
Ve dejando que el cuerpo quede ahí como un marco de referencia,
Como un ambiente,
Como un trasfondo.
Y ve pasando más y más la atención a la respiración.
Entra en la respiración,
Fluye en la respiración,
Que no tiene nada que ver con dirigir la respiración,
Sino con pasar a otro nivel.
No regules la respiración,
Permite que la respiración te suceda.
Cuando regulas la respiración hay un ego detrás,
Dirigiendo.
Deja que la respiración se respire a sí misma,
Entonces cambia todo,
Es el universo el que respira en ti y a través de ti.
Suelta toda intención de hacer y tan solo reposa tu atención en el entrecejo o en el centro del pecho,
Allá donde sientas más afinidad.
Y entra en el no hacer,
Ahora simplemente descansa,
No tienes que visualizar nada,
Suelta el hacer y entra en el simplemente ser,
Consciente de ser,
Consciente de ser la propia existencia.
Y ya retorna una consciencia clara de tu experiencia física,
La respiración,
Date cuenta del entorno,
De la información que te llega de fuera,
Ve alargando progresivamente tu respiración.
Haz algún movimiento en los dedos de tus pies,
En los dedos de las manos,
Cuando te sientas preparado ve abriendo tus ojos.
La meditación ha terminado.
Namasté
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4.6 (69)
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