
Respiración Amable
Esta meditación te ayudará a desarrollar un aspecto fundamental en la práctica de Mindfulness, la amabilidad hacia ti mismo. Pues la amabilidad hacia los demás comienza en uno mismo. El entrenamiento de esta cualidad produce cambios significativos en el cerebro que tienen que ver con la mejora de tu salud física y tu bienestar emocional.
Transcripción
Te propongo que adoptes una postura cómoda y que te mantenga alerta.
Puedes ser sentado en una silla o cojín o tumbado si tu condición física lo requiere.
Si has elegido la posición sentada,
Mantén los dos pies apoyados sobre el suelo,
La espalda recta y alineada con las cervicales,
Para lo que te puede ayudar a acercar un poco el mentón hacia el pecho.
Las manos apoyadas sobre las piernas.
Si estás tumbado,
Que la superficie no sea excesivamente blanda.
Separa las piernas al ancho de las caderas.
Deja caer los pies a los lados y mantén los brazos estirados a lo largo del cuerpo y con la palma de las manos hacia arriba.
Sea cual sea la postura,
Es recomendable mantener los ojos cerrados o semiabiertos,
Con la vista en un punto fijo.
Toma un instante para comprobar cómo estás en este momento.
Quizás localices alguna tensión en el cuerpo que puedas suavizar al tomar conciencia de ella.
Puedes atender a qué pensamientos ocupan tu mente,
Tal vez relacionados con recuerdos del pasado o con tareas pendientes del futuro.
E incluso puedes notar qué emoción se está manifestando.
Inquietud,
Melancolía,
Calma,
Paz.
De esta manera estás tomando conciencia de cómo estás justo ahora y lo que es más importante,
Aceptándolo sin juzgarlo.
Ahora te invito a dirigir tu atención a la respiración,
Investigando qué características tiene,
Si es corta o larga,
Agitada o relajada,
Dónde la notas con más facilidad,
En las fosas nasales,
En el pecho o en el abdomen.
Incluso observando las fases de la respiración tal y como se está produciendo en este momento.
La inspiración,
La exhalación y la pausa entre ambas.
A continuación,
Siendo plenamente consciente de la respiración,
Te propongo cultivar deliberadamente un ritmo respiratorio que invite a la calma y al sosiego.
Para ello dirigiendo nuevamente la atención a la respiración y siguiendo cada inspiración y cada exhalación con una atención relajada y con una actitud amable hacia ti mismo.
Para lo cual quizás te pueda ayudar a ajustar la postura y soltar un poco más la musculatura,
Desbozar una sonrisa,
Tomar conciencia del efecto del movimiento de la respiración en la zona del corazón,
Notar cómo la respiración se alarga y se vuelve más sutil,
Percibir cómo progresivamente van apareciendo unas sensaciones de espaciosidad,
Ligereza y calidez en la zona del corazón.
Siendo consciente de todo el cuerpo,
Siendo consciente del efecto que cultivar esta respiración amable está teniendo en ti ahora.
Quizás puedas dirigirte un deseo amable,
Por ejemplo,
Que pueda sentirme feliz,
Que pueda sentirme sano,
Que pueda descansar o cualquier otro deseo que consideres apropiado para ti en este momento y dejando que estas palabras vayan fluyendo desde el corazón al ritmo de la respiración.
Antes de finalizar esta práctica puedes hacer el propósito de recordar estas buenas intenciones y mantener este trato afectuoso hacia ti mismo que has cultivado con la respiración a lo largo de todo el día.
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