
Relajación Infantil: La Semilla del Corazón (+6 Años)
Ejercicio de relajación con visualización para practicar a partir de los 6 años. Incluye unas indicaciones de movimiento al principio para conectar con la vivencia de ser una semilla, para continuar con la consciencia de la respiración y la relajación corporal y así fluir hacia la conexión con el espacio del corazón del que brota una preciosa planta.
Transcripción
Te invito a jugar con tu imaginación y a sentir y vivir como si fueras una pequeña semilla de lo que tú quieras.
Puede ser una rosa,
Una planta de tomate,
Un manzano,
Un girasol o incluso una planta sorpresa.
Para empezar túmbate sobre la espalda y dobla las rodillas hacia el pecho.
Abrázalas con los brazos.
Puedes cerrarte completamente llevando la frente hacia las rodillas sintiéndote como una pequeña semilla.
No te olvides de respirar.
Puedes aprovechar el movimiento de tu respiración para moverte suavemente a cada lado.
Como si quisieras hacer un pequeño hueco en la tierra con tu espalda.
La tierra sobre la que te recuestas es blandita,
Confortable,
Está húmeda y llena de alimento para acobijarte y permitirte crecer.
Ahora muy despacio deja que una pierna se suelte de tu abrazo y la colocas estirada y relajada.
Respira.
Estás empezando a crear tus raíces.
Debes tomarte tu tiempo.
Siente tu pierna como una raíz que se alimenta de la tierra.
Continúa ahora con la otra pierna que lentamente se estira y queda cómodamente apoyada.
Sientes tus piernas como raíces que se hunden en la tierra con cada respiración.
Tus manos sobre la tripa conectan con la respiración.
Al tomar el aire se eleva y al soltarlo se hunde.
En un movimiento lento y suave tus manos se levantan y abriendo los brazos se apoyan a cada lado de tu cuerpo con las palmas de las manos hacia arriba como nuevas raíces que crecen de ti.
Siente el contacto de la tierra con tus brazos y manos y percibe tu respiración lenta y tranquila.
Tu cabeza está en contacto con la tierra que la coge.
Deja todo el peso de tu cabeza descansar.
La piel y los músculos de tu cara se ablandan.
La frente,
La nariz,
Las mejillas,
La boca quedan relajados y los labios un poquito separados.
Te sientes como una semilla que se expande,
Se abre y se prepara con ilusión para recibir el alimento,
Para su cuerpo,
Mente,
El agua para fluir y crecer y el calor para florecer.
El sol comienza a calentar la tierra donde te encuentras y notas una agradable sensación de calor en la zona del pecho.
Cada vez que respiras la sensación de calor es más agradable.
Puedes recordar un sentimiento de amor hacia una persona o un animal y sentirlo en la zona de tu corazón.
Cada vez que respiras este sentimiento conquista todo tu cuerpo haciendo que esté más vivo.
Del espacio de tu corazón surge un pequeño tallo que comienza a crecer con cada respiración.
De una forma lenta y segura atraviesa la tierra hasta salir al exterior.
Observa como gracias al calor del amor en tu corazón surge la planta en la que te estás convirtiendo.
Imagina su tamaño,
Su color,
Su forma,
Su olor,
Su tacto y todas sus propiedades.
Tómate tu tiempo.
Recuerda que las personas somos como pequeñas semillas que necesitamos alimentar nuestro cuerpo y nuestra mente pero sobre todo nuestro corazón para florecer.
Puedes hacer un dibujo de esta planta tan maravillosa en la que te has convertido y colocarlo donde lo puedas ver cada día.
O recordar esta imagen y recuperar la sensación de tranquilidad y amor.
Concéntrate en tu respiración de nuevo y busca hacerla más profunda.
Poco a poco puedes llevar el movimiento a tus pies,
A tus manos.
Puedes mover tu cabeza y dejar que el cuerpo se mueva libremente estirándose y desperezándose.
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4.8 (73)
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