
Cultivar la Paciencia
by Kensho Life
La paciencia es una forma de sabiduría y el cultivarla nos ayuda a no rendirnos, a seguir adelante con nuestros proyectos y a entender que todo lleva su propio ritmo, no el que nosotros queremos. En esta meditación entrenamos nuestra paciencia, uno de los 7 pilares centrales del mindfulness.
Transcripción
Todo sentimos impaciencia,
Ya sea en el trabajo,
Con alguna persona en particular,
Con algún proyecto,
Cuando nos marcamos una meta.
Deseamos que las cosas ocurran cuando nosotros queremos,
Y a ser posible,
Ya.
Como consecuencia,
Nos pasamos la vida esperando que llegue ese momento y que este momento en el que estoy ahora pase rápido.
Y así nos pasamos la vida desconectados del presente.
Pero la paciencia es una forma de sabiduría.
Demuestra que entendemos y aceptamos el hecho de que a veces las cosas deben desarrollarse a su debido tiempo.
La paciencia es uno de los siete pilares del mindfulness y la cultivamos con cada meditación que hacemos.
Cuando meditamos con regularidad,
Desarrollamos más paciencia con nosotros mismos,
Con los demás y con las circunstancias de nuestra vida.
Creamos más espacio alrededor de nuestra experiencia,
De forma que aprendemos a aceptar que las cosas deben desarrollarse a su debido tiempo,
Que tienen su propio ritmo.
De esta manera,
La paciencia nos recuerda que nosotros,
Junto con todo lo que existe,
Estamos en un proceso y que este proceso no puede acelerarse.
No tenemos ese control.
Así que vamos a cultivar esta cualidad tan necesaria en nuestras vidas.
Adopta tu postura favorita para meditar.
Hacer posible una postura que te permita permanecer presente y con el cuerpo relajado al mismo tiempo.
Si quieres,
Puedes cerrar los ojos o si no,
Déjalos entornados.
Puedes tomar una respiración más profunda y estirar la espalda al hacerlo y al soltar el aire,
Deja que tu cuerpo se asiente con ese movimiento descendente de soltar,
De relajarse.
Toma un par de respiraciones más así,
Hasta que sientas ese equilibrio entre permanecer en esa postura atenta y relajada al mismo tiempo.
A continuación,
Vuelve a respirar de forma natural,
Sin controlar la respiración,
Y dirige tu atención a las sensaciones que se crean en tu cuerpo al respirar.
El aire que entra por la nariz,
Cómo se ensanchan los pulmones y el diafragma al recibir el aire,
Cómo se vacían al soltarlo,
Cómo cambia la temperatura del aire al entrar y salir del cuerpo,
Centra tu atención en esas sensaciones físicas.
Ahora,
Elige un punto en el que notes la respiración de forma más clara,
Ya sea el movimiento del pecho,
Del abdomen al respirar,
O la sensación del aire al entrar por la nariz,
Lo que se haga más patente.
Y cuando lo tengas,
Reposa ahí tu atención.
No es necesario que te aferres a ese punto como si se te fuera la vida en ello.
Simplemente descansa en las sensaciones de la respiración.
Y si la respiración te resulta incómoda,
Puedes elegir otro ancla sobre el que centrar tu atención,
Como la presión del cuerpo sobre el asiento,
El contacto de los pies con el suelo,
Las sensaciones físicas en las manos,
Lo que mejor te funcione.
Durante el siguiente silencio,
Deja que tu atención descanse sobre ese ancla que has elegido.
Cuando tu mente se distraiga,
Con cariño,
Con amabilidad,
Con paciencia,
Lleva de vuelta tu atención a ese punto de enfoque.
Es normal que la mente se distraiga con imágenes,
Pensamientos,
Recuerdos,
Planes,
O que un sonido,
Una sensación física o una emoción secuestre tu atención.
Este es el trabajo de la mente.
Así que con comprensión y con calma,
Vuelves a redirigir tu atención a ese ancla que has elegido.
Cada vez que la mente se distraiga,
Vuelves a dirigir la atención a tu ancla,
Con la misma actitud que tendrías como si estuvieras entrenando un cachorrito juguetón o estuvieras enseñando algo a un bebé,
Con paciencia,
Con cariño,
Con ternura,
Con humor.
La paciencia nos aporta autocompasión,
Amabilidad hacia nosotros mismos.
Nos ayuda a reconocer y aceptar nuestro propio proceso.
Esta compasión disuelve la resistencia que sentimos hacia el hecho de que las cosas evolucionan a su ritmo y nos ayuda a confiar en que el proceso se está desarrollando perfectamente tal y como es.
Esta autocompasión y paciencia son la clave de nuestra resiliencia,
Lo que va a hacer que no desistamos,
Que no nos frustremos y que sigamos adelante con nuestros retos,
Cualquiera que sean.
Descansa la atención en tu ancla y cada vez que tu mente se distraiga,
Vuelves a redirigir la atención a ese punto de enfoque,
Con cariño y con paciencia.
Cada vez que pierdas la concentración,
Alégrate y felicítate por haberte dado cuenta.
Ese momento de despertar es la meditación y es en ese momento en el que tienes la oportunidad de volver a tu ancla con una actitud de amabilidad.
Es en ese momento en el que estás cultivando la paciencia.
Ser paciente es simplemente permanecer con apertura a cada momento,
Aceptándolo en su plenitud.
Entendiendo que las cosas sólo pueden desarrollarse a su propio ritmo.
Cuando somos pacientes tenemos la capacidad de estar presentes en nuestras vidas.
Una y otra vez,
Cada vez que tu mente se distraiga,
Con cariño,
Con humor,
Vuelve a dirigir tu atención a ese ancla que has elegido.
Y vamos a terminar con una cita de David G.
Allen que dice así.
.
.
La paciencia es la aceptación calmada de que las cosas pueden suceder en un orden diferente al que tienes en mente.
Poco a poco,
Ve tomando conciencia del espacio donde estás,
De los sonidos que te rodean y sin prisa,
A tu propio ritmo,
Ve abriendo los ojos.
Gracias por tu atención.
Conoce a tu maestro
4.7 (212)
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