
Atención Plena de la Respiración y el Cuerpo
by José Godoy
Esta práctica de meditación Mindfulness nos invita a dirigir nuestra atención al ciclo de nuestra respiración, conscientes de cada inhalación y de cada exhalación, para luego continuar con un breve escaneo corporal, cultivando una exploración abierta, deliberada y amable de las sensaciones presentes a lo largo de nuestro cuerpo.
Transcripción
Iniciamos esta meditación de atención plena en la respiración y en el cuerpo,
Adoptando una postura cómoda,
Ya sea sentados en el suelo o en una silla o incluso acostados.
De forma suave,
Podemos ir cerrando los ojos,
Posicionando las manos en una posición que nos resulte agradable y vamos relajando los hombros.
Cuando estemos sentados,
La espalda debe permanecer recta,
Bien erguida,
Y si estamos acostados,
Yacemos boca para arriba con el cuerpo en línea recta.
Una vez que hayamos encontrado la posición de comodidad y de tranquilidad,
Podemos ir notando como el aire entra y sale del cuerpo una y otra vez,
Y luego exhalamos.
A partir de este momento,
Simplemente dejamos que el flujo de nuestra respiración se convierta en el foco de nuestra atención.
Si nos resulta útil,
Podemos dirigir la atención a la región del vientre,
Como el abdomen se eleva y como luego baja al exhalar.
De igual manera,
Colocar la palma de la mano sobre nuestro vientre y de esta manera percibir con mayor claridad este movimiento a consecuencia de nuestra respiración.
Equivale la expansión en esta zona de nuestro cuerpo y la exhalación.
Los movimientos se complementan mutuamente.
No puede existir una.
Demos cuenta de la respiración y la atención en la región del vientre pasan a un segundo plano,
Porque empiezan a surgir pensamientos y evasiones en la mente.
Si esto fuese así,
Reconocemos de que es completamente normal.
Podemos con curiosidad notar dónde la mente ha ido a parar y luego dejamos ir libremente a ese pensamiento para redirigir la atención de vuelta a la respiración.
Exploramos el flujo de aire que entra y que sale dejando que la respiración siga su ritmo natural.
No hay necesidad de forzarla o controlarla.
Simplemente confiamos en ella.
Es una aliada consciente.
Podemos descubrir todas sus maravillas.
Ir dejando a partir de este momento iniciar una exploración como si fuera la primera vez de nuestro cuerpo,
Nuestro hogar.
En primer lugar,
Podemos notar el contacto del cuerpo con la superficie donde estamos sentados o acostados.
Percibimos cómo el peso del cuerpo es atraído hacia abajo por la fuerza de la gravedad y cómo el suelo nos sostiene como el suelo es un apoyo incondicional para nuestra estabilidad.
De igual forma,
Podemos tomar conciencia de nuestra piel que recubre todo el cuerpo.
La piel es sensible a la temperatura del lugar donde nos encontramos.
La percepción de la textura con la piel o alguna brisa o viento que roza su superficie.
Podemos dirigir la atención hacia la región de los pies,
Explorando,
Subiendo,
Más arriba,
Pantorrillas,
Muslos,
Explorando lo que sea que nos llame la atención en este recorrido.
Llegando ahora de la espalda,
Explorando las sensaciones en esa parte de nuestro cuerpo.
Volviendo de vuelta a la región del vientre,
Subiendo ahora un poco más arriba,
Zona del pecho,
Cavidad torácica,
Explorando los estímulos.
Percibimos esas regiones.
Sientes ahora,
Subiendo ahora,
Más arriba,
Pasando por las muñecas,
Codos,
Llegando ahora a la región de los hombros,
Cuello,
Prosiguiendo en este momento a la zona más superior del cuerpo,
Explorando aquí nuestro rostro,
Frente,
Pelo,
Cuero cabelludo,
Siendo conscientes de sensaciones corporales que capten nuestra atención.
Llegando a la conclusión de esta práctica,
Por habernos tomado un tiempo personal,
Un tiempo de autocuidado,
Conociendo,
Explorando y apreciando la respiración.
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4.5 (46)
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