
Viaje a la Playa Sagrada de tu Interior
by Jaume Adell
Mediante la relajación guiada, realizamos un viaje imaginario ( y no tan imaginario), hacia una playa donde, las aguas tranquilas del mar te permiten liberarte de las tensiones, preocupaciones sumergiendote en ellas. Sigue las instruccciones que te daré y disfruta de la relajación.
Transcripción
Hola,
Bienvenida,
Bienvenido a tu relajación de hoy.
Busca tu lugar favorito,
Una silla.
Colócate en tu postura de meditación sentada,
Sentado sobre tu zafú o acuéstate y dedícate durante unos instantes a mover tu cuerpo.
Muévelo,
Mueve tu cabeza,
Mueve tus hombros,
Mueve tus brazos,
Mueve tu tronco,
Mueve las piernas,
Muévelas hasta que encuentres tu postura,
Tu posición idónea,
La cual te permita poder estar durante tu relajación sin despistarte.
Si me lo permites,
Hoy te voy a acompañar a un lugar especial.
Vamos a realizar un pequeño viaje a la playa.
Previamente,
Vamos a tomar conciencia de la respiración.
Sé consciente de cómo el aire entra y de cómo el aire sale por tus fosas nasales.
Hazlo suave,
Serenamente.
Observa el fluir del aire entrando y saliendo de tu interior.
Permite que tu mandíbula se relaje.
Genera un espacio entre tus dientes y coloca tu lengua en el paladar superior.
Cuando relajas tu mandíbula,
Tus mejillas se relajan,
Tu respiración se vuelve más suave.
Parpadea ligeramente,
Sin abrir tus ojos.
Mueve ligeramente tus cejas para relajar tus párpados y tu frente.
Vamos a empezar a ir relajando tu cuerpo.
En tu próxima exhalación,
Suelta tu cuello.
Liberarás de tus tensiones.
En tu cuello y en tus hombros se reflejan el estrés,
El nerviosismo.
Vamos a relajar los brazos,
Flexionando ligeramente los codos.
Flexiona ligeramente tus muñecas y flexiona ligeramente las articulaciones de tus dedos.
Y en tu próxima exhalación,
Suelta,
Deja caer.
Vamos a relajar la espalda,
Desde tus cervicales hasta el sacro.
Aprovechando la exhalación y a medida que vas exhalando,
Vas bajando y relajando tus dorsales,
Tus lumbares y permite que el peso de tu espalda recaiga.
Si estás en la silla,
En el respaldo,
Si estás sentada en tu zafú,
Recaiga sobre tu cadera y si estás acostada,
Acostado,
Sobre tu tapete.
Vamos a relajar tu cadera,
Tus glúteos.
Permite que el peso recaiga sobre ellos.
Siente el peso sobre tus glúteos y permite,
Permite que se relajen.
Suelta las tensiones.
Cuando relajas tus glúteos,
Esa sensación de paz,
Esa sensación de relajación se transmite a través de los muslos,
Hasta tus pies.
Flexiona ligeramente tus rodillas y deja caer suavemente los pies hacia los lados.
Empieza a embriagarte una sensación de paz en todo tu cuerpo,
Una sensación de relajación que hace que tu cuerpo,
Poco a poco,
Vaya desapareciendo.
Solo eres conciencia.
Pesa tanto tu cuerpo,
Es tan pesado,
Que ha desaparecido completamente y de repente notas debajo de tus pies la sensación de una calidez y cuando tomas conciencia de esa calidez,
Te das cuenta de que estás pisando arena,
Arena blanca y que delante de ti se extiende un precioso,
Tranquilo y maravilloso mar de color azul turquesa.
Miras a tu derecha y miras a tu izquierda y estás sola.
Estás solo,
Por compañía un par de gaviotas y observas la línea del horizonte allá en la lejanía.
Elevas un poco tu cabeza y percibes en tu rostro los rayos tibios del sol que no solo calientan tu cara sino el resto de tu cuerpo,
Proporcionándote una agradable sensación de paz,
De alivio,
De liberación.
Vuelves a mirar hacia el horizonte y sientes la necesidad de introducirte en el agua del mar.
Avanzas con paso firme,
Segura,
Hacia donde las olas rompen junto a la arena e introduces un pie en el interior del mar y es tan agradable,
Con una temperatura templada y observas y puedes ver que el agua del mar es cristalina.
Incluso puedes ver pequeños pececillos nadando apresurosamente al ritmo de las olas y decides avanzar.
Introduces tu otro pie y notas la arena bajo tus pies como cede mientras avanzas y las líneas del mar van ascendiendo,
Llegando a tus pantorrillas mientras sigues avanzando a tus rodillas,
A tus muslos,
A tu cadera.
Cubre tu abdomen y te inclinas ligeramente hacia adelante,
Pues tus pies ya no tocan en el suelo y decides nadar un poco.
Empiezas a bracear y con cada movimiento de tu braceo te sientes más ligera,
Más en paz y por instinto te giras boca arriba y te dejas flotar.
Tu cuerpo empieza a flotar siendo suavemente mecido por las olas del mar.
La sensación de flotar,
La sensación de ser mecida,
Mecido por el constante movimiento de las olas hace que te relajes profundamente.
En tu rostro acaricia suavemente los rayos del sol aumentando así la sensación de bienestar.
Tenemos que regresar a la orilla y con un pequeño movimiento de tu cuerpo empiezas a bracear para ir acercándote a la orilla.
Por fin,
Tus pies empiezan a tocar la arena del fondo y empiezas a andar,
Empiezas a salir del mar.
Tus hombros,
Tus brazos,
El tronco,
La cadera.
Sientes la arena como cede pero no te impide poder avanzar para salir.
Sale la cadera,
Lentamente vas notando como las olas acarician tus muslos,
Tus rodillas,
Tus pantorrillas hasta que por fin sales completamente del agua.
Avanzas por la arena y ves a tu derecha una palmera que se inclina sobre la arena y decides acostarte a la sombra,
A la tenue sombra de la palmera y te acuestas boca arriba pudiendo observar a través de las hojas de la palmera y de sus ramas un precioso y maravilloso cielo azul sin una nube.
Tu cabeza,
Tu espalda,
Tu cadera,
Tus piernas descansan sobre la arena y notas como la arena ha cedido un poco al peso de tu cuerpo.
Parece que te esté acunando,
Parece que te esté cobijando y te sientes tan bien,
Tan en paz,
Que lentamente las olas del mar,
Las gaviotas van desapareciendo encontrándote siendo solo consciencia.
Disfruta de esta sensación,
De esta paz.
Tenemos que regresar a nuestro cuerpo.
No te preocupes,
Esta sensación de bienestar te va a acompañar.
Antes de regresar,
Antes de volver de una manera consciente a tu cuerpo,
Echa un último vistazo,
Mira a través de tus ojos energéticos,
Mira hacia el centro de tu pecho y observa que en tu interior se halla,
Se encuentra este lugar tan maravilloso.
Esta es tu playa sagrada,
Tu lugar de descanso,
Tu lugar para reencontrarte contigo misma,
Contigo mismo.
Todos los que me seguís sabéis que para terminar me gusta que dibujéis una sonrisa en vuestros labios.
Tranquila,
Tranquilo,
Nadie te va a ver.
Sonríe,
Sonríe a tu espacio sagrado,
Sonríete a ti misma,
A ti mismo.
Regálate esta sonrisa como te has regalado este momento de paz,
De relajación.
Mientras tomas de nuevo conciencia de tu cuerpo,
Sonríe y empieza a mover suavemente los dedos de tus pies,
Suave,
Suave.
Muévelos para que caigan los últimos granitos de arena,
Mueve los dedos de tus manos,
Empieza a flexionar tus tobillos,
Tus muñecas y aumenta tu sonrisa,
Suave,
Suave,
Suave.
No seas brusca,
No seas brusco.
Permite que esta sensación te vaya acompañando mientras regresas a tu cuerpo.
Empieza a flexionar ligeramente tus rodillas,
Tus codos y mueve piernas y mueve brazos y sigue sonriendo.
Empieza a mover un poquito tu cadera,
Empieza a mover un poco tu espalda,
Tus hombros,
Empieza a mover tu cuello,
Empieza a mover tu cabeza.
No abras tus ojos todavía,
Pero sigue sonriendo,
Sonríe.
Cuando termine la grabación quédate cinco minutos más en tu postura,
Saboreando la sensación que estás experimentando y quiero darte las gracias por permitirme haberte acompañado durante esta media hora.
Siempre que necesites desconectar,
Siempre que necesites regresar a tu lugar sagrado,
Sabes el camino o si prefieres que te acompañe vuelve a escuchar esta relajación.
Muchas gracias y que seas muy feliz.
Conoce a tu maestro
4.7 (46)
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