
Permitirse el Llanto y Permitir Llorar a Otros
¿Qué sucede cuando lloramos?, ¿por qué en muchas veces contenemos el llanto o tendemos a querer contener y detener el de otros?. Llorar es una herramienta humana, muchas veces nos ayuda a despresurizar, a soltar y a limpiar nuestras emociones. No hay ninguna razón para tomar el llanto como debilidad o como algo que nos desborda, sino como algo que nos pide nuestra naturaleza, es nuestra propia lluvia. A veces también llueve adentro, aceptarlo y honrarlo es también aprender a amarnos.
Transcripción
¿Permitirse llorar?
¿Cómo que no?
Nos damos cuenta de cuántos prejuicios,
Cuánto miedo tenemos de llorar delante de alguien,
De que nos vean desbordados.
Incluso cuando estamos a solas a veces nos cuesta,
Nos atraganta el llanto.
Y cuando tengo ganas de llorar y está ahí obturado,
Atravesado,
Tengo que pararme y permitir que esa química emocional haga su recorrido.
Porque nosotros también,
También somos agua.
Y el estado natural del agua es moverse,
Es que circule.
Y dejo que llueva.
Adentro mía permito ese estado también.
Que llueva,
Que drene,
Que limpie las tuberías.
El llanto es una de las cosas más hermosas que nos hace humanos y más sanas.
Siempre que se le permita el espacio de silencio,
De apreciación amorosa y de conciencia,
Tenemos que aprender a honrar el llanto.
A darle ese lugar que tiene dentro de nuestra humanidad y de cómo forma parte de una de nuestras expresiones.
Que sirve,
Que es funcional.
Y no solamente nos pasa con nosotros mismos,
Sino que nos pasa con el otro,
Al que vemos llorar.
Queremos enseguida evitar que llore,
Calmarlo,
Taponar.
Y ahí no le puedo acompañar.
Estoy siendo un obstáculo a su circuito.
Pero,
Ojo,
También al mío propio,
Porque hay algo con el llanto de la otra persona,
Cuando estoy delante,
Que se me está moviendo a mí al mismo tiempo.
Y muchas veces eso nos incomoda.
Particularmente cuando alguien viene a mí y se pone a llorar,
Lo primero que le digo es que se lo permita.
Y si es esa persona la que me ve llorar a mí,
Le digo que por favor respete ese momento,
Que no me interrumpa,
Que me deje.
Porque ese recorrido que hace el llanto,
Cuando es tomado desde la conciencia de permiso,
De respeto,
Lo que hace es un arrastre y un drenaje que sirve para darle función a una información que ha pasado.
Está canalizando esa información,
Le está dando salida,
Le está dando circuito.
Cuando trato de evitarlo,
Estoy haciendo lo mismo que con el agua estancada,
Pudrirme,
Generar veneno y corromper mi preciosa vulnerabilidad humana.
Es incómodo ver llorar a las personas que amamos,
Pero si tenemos la suerte de poder acompañarlas,
Es con un doble sentido.
Sostener esa misma vulnerabilidad en ambos y permitir que se exprese,
Conectando con lo que nos hace humanos.
Es posible que incluso nos emocionemos junto a esa persona y tenemos el potencial en ese momento de transitarlo juntos.
Y no significa quedarnos pegados a una historia dramática,
Sino aprovechar ese momento para ir a un lugar profundo,
En esa parte que se expresa con ese lenguaje puramente biológico y natural,
Y como digo también profundamente humano.
Si decido acompañar a alguien que está llorando,
No le digo no llores más,
Le digo este es un espacio seguro para que llores,
Permítetelo,
Estoy aquí presente contigo.
Y de la misma manera tengo que poder decirme esto a mí y buscarme el espacio donde permitirme llorar.
Yo me doy cuenta en mi trabajo que llegan clientes muchas veces y se desbordan.
Como yo también me he desbordado en algún lugar entre comillas inapropiado para hacer eso.
Y entonces caigo en la cuenta de cómo no nos hemos permitido desahogar,
Desatascar y drenar antes.
Llorar y permitirse llorar no solamente es necesario sino que es un acto de amor.
Mientras me acompaño y acompaño al otro si procede,
Porque es dar espacio y tiempo para un proceso que es puramente humano.
Así honro mi humanidad.
Conoce a tu maestro
4.6 (29)
Reseñas Recientes
Meditaciones Relacionadas
Trusted by 35 million people. It's free.

Get the app
