
Satsang: Asteya, No Robar O La No Codicia
En esta oportunidad exploro Asteya no solo se trata de bienes materiales, sino de cómo de otras formas podemos robarnos a nosotros mismos y a los demás a través del tiempo, energía o confianza. Te invito a reflexionar sobre en qué aspectos de tu vida sientes que no le estás siendo fiel a este valor y también busco que juntos reflexionemos sobre la riqueza que se genera al cultivar una vida íntegra en la que honramos nuestro propio valor y el de los demás.
Transcripción
Hola,
Soy Catalina y te doy la bienvenida a este espacio si eres nueva o nuevo.
El día de hoy daré continuidad a nuestra charla,
Lectura,
A nuestro satsang.
De nuestro Club del Amanecer,
Donde nos reunimos todos los miércoles a las seis de la mañana.
Y hablamos de un tema espiritual aplicado a la vida diaria.
Y realizamos una práctica de yoga.
El siguiente llama se llama Asteia.
Y literalmente significa no robar.
Ese significado puede ser muy obvio,
Pero voy a ir un poco más profundo para que podamos entender las capas que definen a este llama.
Robarte a ti mismo.
Cuando comemos más de lo que necesitamos.
Nos tomamos más del tiempo personal que necesitamos.
Cuando nos comparamos con otros.
Cuando llevamos nuestro cuerpo al límite.
Uno se roba a sí mismo de su fuente de energía.
Cuando nos respiramos bien.
Si no cuidamos de nuestro cuerpo.
Es muy fácil decir,
Yo no tengo tiempo,
Mi trabajo es muy exigente,
No tengo tiempo para cocinar de forma adecuada.
No tengo tiempo para hacer ejercicio.
No tengo tiempo para meditar y estoy simplemente nombrando algunos ejemplos a la vista.
Cuando realmente lo que estamos haciendo es una mala planificación de nuestro tiempo.
Muchas veces procrastinando.
Con ello,
Estamos siendo poco honestos y faltando al llama de Asteya.
Ya que nos robamos la posibilidad de tener una vida y un nivel de salud mejor.
Hasta ya nos ayuda en el autocuidado personal.
Uno se roba también a sí mismo tiempo.
Actualmente en la sociedad en la que vivimos no prestamos atención a ese bien tan preciado y nos robamos a nosotros mismos en actividades que muchas veces la sociedad nos impone.
Como pueden ser las redes sociales o perdemos el tiempo en malas relaciones que no nos aportan.
En hábitos y amistades.
Uno se roba a sí mismo cuando uno se tiene compasión cuando estamos enfermos.
¿Cuántas veces cuando caemos en una enfermedad decimos,
No,
Es que ya estoy muy vieja,
Muy viejo,
Ya empiezan los achaques?
O cuando estamos pasando por un momento oscuro o por cambios importantes.
Nos robamos a nosotros mismos cuando buscamos las respuestas que necesitamos en otras personas o en lo externo,
Sabiendo que están dentro de nosotros.
Y nos robamos a nosotros mismos cuando no estamos presentes.
Robar a otros,
Cierto tiempo,
Ideas,
Tomarse el crédito de alguien más.
Y si uno preguntando qué puede obtener de una situación en vez de cómo puedo aportar,
Muchos nos identificamos con la situación en la que tenemos que llamar a un operador de internet.
40 minutos más tarde seguimos en el teléfono pegado a la oreja.
Primero,
Esperando que nos dirijan al menú.
Segundo,
Esperar a que nos conteste un conmutador.
Y dependiendo de la respuesta que le demos a ese computador que nos dirijan a un ser humano.
Y pasamos 20,
25,
30 y a veces nos llenamos de tanta impaciencia que decidimos colgar.
Fíjense el tiempo tan valioso que estamos perdiendo ahí.
Y resulta que muchas veces somos nosotros ese personaje.
A veces nosotros somos.
A quienes nos llamamos,
Somos la compañía de servicio.
Los que llegamos tarde sin pensar en el tiempo que hacemos perder al otro.
Los que robamos atención de los demás.
En palabras de Dalai Lama.
Deja ir a las personas que solo llegan para compartir quejas de su vida,
Problemas e historias desastrosas.
Si alguien busca un cubo para echar su basura,
Procura que no sea tu mente.
Y a esto yo le sumaría,
Y ocupando para ello tu tiempo.
En definitiva,
No deberíamos permitir ese robo de nuestro tiempo y energía.
Fíjense que de pronto cuando yo tengo una clase virtual.
Mi tiempo de espera son 15 minutos.
Yo estoy dispuesta a esperar 15 minutos a esa persona,
Pero si esa persona no llega dentro de esos 15 minutos,
Cuelgo la llamada.
¿Cierto?
No estoy dispuesta a seguir dando mi energía de mi tiempo que es tan valioso.
A esa otra persona que por uno u otro motivo no pudo asistir a su práctica.
Pero así mismo como lo hacemos con otros,
Nosotros también debemos saber detectar ¿Cuándo somos nosotros quienes actuamos así?
Y hacer un ejercicio de autocrítica.
Que nos va a conducir a parar ese comportamiento con los demás y a poner en práctica a Steia.
Si recordamos bien,
Satya.
En segundo llama nos alentaba a ser 100% auténticos.
A Steia nos da la fuerza y la confianza necesaria para ponernos manos a la obra.
Hasta ella nos anima a reducir la cantidad de pensamientos,
Palabras,
Acciones.
Ideas,
Cosas o experiencias que podamos estar utilizando intencional o involuntariamente para tomar en exceso de nosotros mismos o de los demás.
Cerramos los ojos un momento para permitir que nuestra mente digiera toda la información que acabamos de recibir.
Lentamente abrimos los ojos y nos vemos en una próxima oportunidad.
Conoce a tu maestro
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