
Meditacuentos: Pico y el amor
¡Hola a todos! bienvenidos a un nuevo capítulo, esta vez con una historia para el día del amor y la amistad, viviremos la aventura de un pequeño pajarito que encuentra el amor de una manera diferente. Espero que la disfrutes tanto como yo
Transcripción
Hola a todos y bienvenidos a un nuevo capítulo de Los Meditacuentos.
Yo soy Cindy y estoy muy feliz de encontrarme nuevamente contigo y que sigamos aquí juntos construyendo el hábito de la meditación.
Pónganse cómodos y cómodas que vamos a comenzar.
Ubícate en una postura en la que te sientas cómodo,
Que puedas tener tu espalda recta,
Los hombros hacia atrás y hacia abajo,
El pecho amplio y que puedas respirar profundo.
Permite que las manos y las piernas estén relajadas y cierra suavemente tus ojos.
Comienza a respirar.
Hazte consciente de la manera en la que estás respirando hoy,
Entrando el aire en tu cuerpo,
Dejando salir el aire.
Entra el aire en tu cuerpo,
Déjalo que salga despacito.
Y te vas a dar cuenta que a medida que respiras los pensamientos se van yendo,
Pues tienes toda tu atención en la respiración.
Y en cada exhalación te vas relajando un poquito más.
Imagina que de las plantas de tus pies salen unas raíces que te conectan con la tierra.
Y al llegar al centro de la tierra,
Esas raíces comienzan a alimentarse de vida,
De energía,
De calma y serenidad.
Y eso entonces va entrando por las plantas de tus pies,
Por todas las piernas,
La cadera y el vientre.
Sigue subiendo esa calma,
Esa energía y esa vida a todo nuestro abdomen,
A toda la columna vertebral y la espalda,
A los brazos,
A las palmas de las manos y cada uno de los dedos de las manos,
A todo tu cuello y garganta,
A todo el rostro,
Toda la cabeza,
Todo el cabello.
Y de tu coronilla sale hacia el cielo una luz de un color azul claro que se conecta con lo más alto que haya,
Lo que tú quieras ver allá arriba.
Y haces un puente entre el cielo y la tierra a través de tu cuerpo,
Llenándote de sabiduría,
De calma,
De tranquilidad,
De vida y de mucha energía.
Y manteniendo esa conciencia de que estamos conectados con todo lo que nos rodea,
Con la tierra,
Con el cielo,
Con el aire,
Con la naturaleza,
Vamos a conservar la calma,
A seguir con los ojos cerrados,
A activar nuestros oídos y a dejar que vuele la imaginación.
Este medita cuento se llama Pico y el amor.
Había una vez un bosque en el que los árboles susurraban canciones de esperanza y el viento era dulce.
Ahí,
Según la leyenda,
Cada 14 de febrero los pájaros de todo el mundo volaban hasta allí para elegir a su pareja.
Había gorgojeos de emoción,
Aleteos nerviosos y suspiros de alegría por todas partes.
En lo alto de un viejo roble,
Un pequeño petirrojo llamado Pico observaba a sus amigos conseguir pareja.
Miró a la golondrina que danzaba con su compañero,
Al ruiseñor que entonaba una melodía para su amada y al colibrí que revoloteaba junto a otro con un brillo en los ojos.
Todos parecían haber encontrado a alguien especial,
Excepto él.
Pico suspiró.
Había esperado con ilusión ese día,
Pero no encontró ningún otro pajarito que quisiera formar una pareja con él.
Bajó la mirada y una nubecita de tristeza se posó en su pecho.
Tal vez no soy lo suficientemente especial,
Pensó.
Decidió volar lejos,
Buscando consuelo en la sombra de un sauce.
Allí su amiga la ardilla lo vio y se acercó.
¿Por qué tan triste,
Pico?
Le preguntó.
Hoy es el día en que todos los pájaros encuentran pareja,
Pero yo no encontré a nadie,
Respondió él con un suspiro.
La ardilla sonrió y le ofreció una nuez.
El amor no es solo encontrar a alguien para volar juntos,
Dijo.
El amor también es eso que hay en la amistad,
En la familia y en el cariño que sentimos por nosotros mismos.
Ven,
Vamos a volar.
La ardilla brincó por las copas de los árboles mientras Pico la seguía volando.
Empezó a pensar en esas palabras de la ardilla.
¿Cómo podía ser que el amor también estuviera en los amigos o en él mismo?
Entonces un suave canto llegó a sus oídos.
Eran sus amigos los gorriones,
Que lo llamaban desde las ramas más altas.
Ven,
Pico,
Cantemos juntos,
Le dijeron alegres.
Pico sonrió y voló hacia ellos junto con su amiga la ardilla.
Pronto se unió a su coro,
Sintiendo el calor de la compañía.
Recordó a su mamá que la había cuidado cuando él era solo un puyuelo y le cantaba.
Y a su hermano,
Con quien aprendió a y apostaba a encontrar las lombrices más grandes.
Pensó en esos días soleados en los que había jugado con su amiga la ardilla y en las noches estrelladas en las que compartía historias con los búhos.
Entonces su corazón se sintió ligero,
La nube de tristeza pareció despejarse.
Empezó a ver el amor en alguien que no era la pareja,
Sino con quienes compartía el vuelo,
Con quienes estaban a su lado,
Con quienes podía jugar y cantar.
Y sobre todo se dio cuenta que podía amarse a sí mismo.
Esa era una de las formas más hermosas de celebrar el amor.
Esa noche,
Pico se acurrucó en su nido solo,
Pero con una sensación de plenitud.
Afuera el bosque susurraba con el viento y las estrellas titilaban con ternura.
Y mientras él cerraba los ojos,
Supo que también había sido su día del amor.
Y hasta aquí el meditacuento de hoy.
Deseo que tu corazón esté lleno de amor hoy,
Toda la semana,
Todo el mes y todo el año.
Y que te vayas a dormir profundamente.
Conoce a tu maestro
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