
Encuentro con tu Niña Interior
Esta meditación consiste en una relajación profunda, una visualización y un encuentro con nuestra niña interior. Entramos en diálogo con ella, la escuchamos y le decimos las palabras que necesita oír. El encuentro con nuestro Yo más vulnerable es muy sanador. Recomiendo esta práctica cuando hay un dolor emocional persistente, cuando nos sentimos abatidas o en el papel de víctima. Ayuda a descubrir nuestra necesidad emocional detrás del malestar. Se realiza preferiblemente en posición tumbada.
Transcripción
Túmbate tranquilamente en una cama,
En sofá o en el suelo con una colchoneta.
Intenta que la espalda esté recta.
Si notas alguna molestia tipo cinturón o sujetador,
Lo puedes soltar,
Aflojar para que la respiración pueda fluir más libremente.
Colócate cojines debajo de la cabeza,
Tápate con una manta para estar cómoda y para poder relajarte mejor.
Las manos pueden estar al lado del cuerpo o encima de la barriga y el corazón.
La izquierda descansa sobre el corazón y la derecha sobre la barriga o están estirados los brazos al lado del cuerpo.
Los pies caen ligeramente hacia afuera relajados.
Empiezas a enfocar tu respiración observando el oleaje del aire por tu cuerpo como entra por la nariz,
Pasa por la garganta,
Pecho,
Abdomen,
Ventre y vuelve a subir.
Inhalas y exhalas.
Es un fluir continuo como las olas del mar.
Inspirar y expirar.
Observas como tu cuerpo se mueve suavemente.
Al ritmo de la respiración.
Muy suave.
Costillas,
Abdomen,
Vientre,
Todo fluye suavemente.
Y notas que tu cuerpo empieza a pesar.
Notas tu peso corporal.
La cabeza pesa.
Descansa sobre el cojín.
La nuca descansa también.
Los hombros se relajan,
Se aflojan.
Toda tensión sale.
Entrégate a la tierra,
A la superficie que te sostiene.
Suelta las resistencias,
Suelta las tensiones.
Afloja.
La espalda también afloja.
Notas su contacto con la superficie.
Notas su peso,
El peso de tu tronco,
Hombros,
Espalda,
Cadera.
Todo se relaja.
Continuamos por las piernas,
Muslos,
Rodillas,
Tibias,
Pantorrillas,
Tobillos,
Talones,
El peso de las piernas.
Notas como se hunden en el suelo,
En la superficie.
Todo pesa.
Tus pies también.
Notas el contacto de los talones con la superficie.
Todo tu cuerpo se relaja de pies a cabeza.
Los dedos de las manos,
Las muñecas,
Las axilas se relajan,
Las ingles aflojan.
Entrega toda tensión.
Y ahora visualizas una casa,
Una casa muy agradable,
Muy bonita,
Que tú conoces.
Es una casa que te causa bienestar,
Confianza,
Una sensación de seguridad.
Estás dentro de esta casa y como la conoces vas directo hacia la escalera que lleva hacia abajo.
Es una escalera estable,
Ancha,
De madera,
Con un pasamanos.
Te acercas a la escalera y empiezas a descender.
Son 10 escalones.
Das el primer paso,
10,
9,
8,
Otro paso más,
7,
6,
Sigues bajando por la escalera,
5,
4,
3,
2,
1,
Estás abajo.
Alzas la vista y ves a tu alrededor un jardín.
Mira por todos los lados,
Observa lo que ves.
Es un jardín muy bonito,
A tu gusto,
Con muchas plantas,
Frondoso.
Escuchas los pájaros y los insectos.
Quizás hace un poco de viento.
El sol,
Notas la temperatura en la piel,
La luz.
Quizás oyes alguna fuente de agua o un riachuelo.
Empiezas a caminar por el jardín.
Estás descalza.
Caminas por un sendero de tierra muy blando,
Muy suave,
Con una tierra muy oscura,
Muy fértil.
Tú vas dando pasos.
Son muy agradables el contacto con la tierra.
Te reconforta y notas el contacto de los pies con esa tierra tan buena.
Caminas,
Das paso tras paso.
Miras a tu alrededor.
Ves toda esta belleza,
Esta armonía,
Tanto verde.
Estás feliz y contenta,
Muy relajada.
Y ahora ves de lejos una persona que se te acerca en este mismo sendero.
La tienes enfrente,
Está lejos y se va acercando.
Cada vez la ves un poquito más,
Cada vez es un poco más grande.
Y ahora ves que eres tú,
De pequeña o de joven.
Es tu pequeño yo.
Observa la sensación que te causa esta visita,
Este encuentro.
¿Qué sientes?
Ahora la tienes bastante cerca,
La puedes ver con todo detalle.
¿Qué ropa lleva?
¿Lleva algo en los pies o va descalza?
¿Qué tipo de zapatos lleva,
Si es que lleva?
¿Cómo tiene el pelo?
¿Qué peinado tiene?
¿Cómo es su pelo?
¿Qué color?
¿Rizado liso,
Largo,
Corto?
Mira su cara,
La expresión que tiene y estima su edad más o menos.
A ver si es una niña muy pequeña o una niña más grande o una adolescente.
Obsérvala con detención el color de su piel,
Sus manos.
Quizás puedas oler cómo huele,
Su olor corporal.
Fíjate en su expresión en la cara.
¿Está de buen humor o está de mal humor?
¿Se mueve?
¿Cómo se mueve?
¿O está quieta?
¿Hacia dónde mira?
Mírala atentamente y observa tus emociones.
¿Qué te provoca verla tan cerca?
Ahora te diriges a ella.
Le haces tres preguntas.
La primera pregunta es ¿Cómo estás?
La segunda pregunta es ¿Qué sientes al verme?
Y la tercera pregunta es ¿Tienes algo que decirme?
Escucha sus respuestas atentamente.
Obsérvala,
Escúchala y conecta con su corazón.
Puedes poner la mano en el corazón si no la tienes ya puesta.
Abre tu corazón y conecta con el corazón de ella.
Cuando has escuchado sus respuestas,
Empiezas a hablarle tú,
Desde tu corazón.
Dile las palabras que te parecen importantes.
Dile algo que tú sabes que necesita escuchar.
Háblale desde tú adulto,
Desde tú y yo adulto,
Y observa cómo te escucha y cómo reacciona.
Quizás te pide otra frase,
Quizás te muestra una reacción,
Quizás quiere un abrazo o ella te quiere abrazar a ti.
Todo está bien.
Mírala con amor incondicional.
Finalmente te despides de ella.
Busca una manera de despedirte con un abrazo,
Con un gesto,
Con una mirada y vuelves a coger el camino de regreso,
Ese camino de tierra que cruza el jardín.
Empiezas a caminar paso a paso hasta que llegues a la escalera,
Esa escalera que lleva arriba,
Con sus 10 escalones.
1,
2,
3,
Subes más,
4,
Otro escalón,
5,
6,
7,
8,
Otro paso más,
9 y 10.
Estás arriba otra vez en la casa que tú conoces,
La cruzas y sales por la puerta y te vuelves a meter en tu cuerpo,
El que está aquí tumbado,
Y sientes los efectos de este encuentro con tu niña interior.
Observa lo que sientes y vuelves a observar tu respiración,
Este flujo continuo de aire,
De energía vital que entra y sale de tu cuerpo.
Tomas conciencia de tu cuerpo,
De tu postura y finalmente empiezas a moverte,
A mover los dedos de los pies,
De las manos.
Te puedes estirar,
Desperezar,
Lo que el cuerpo te pida y regresas al aquí y ahora y guardas en tu memoria el encuentro que has tenido con tu niña interior.
Conoce a tu maestro
4.9 (59)
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