
Meditación de 20 minutos
La verdadera meditación es la que contempla la mente, donde nos reconocemos como el testigo observador de la experiencia. Es desde aquí que podemos reconocer que no somos los pensamientos ni las emociones.
Transcripción
Y nos ponemos cómodos,
Tanto en la silla como en el zafú o en el cojín.
Y lentamente cerramos los ojos.
Y tomamos contacto con el cuerpo.
Sentimos el contacto de los glúteos con el asiento.
Notamos los pies en la tierra si estoy sentado en una silla.
Y si estoy en un zafú o en un cojín.
Noto las piernas,
Las rodillas en contacto con el suelo.
Las manos pueden reposar sobre los muslos.
Y noto el peso del cuerpo.
Noto el efecto de la gravedad que me tira hacia abajo.
No hay que forzar nada,
Simplemente notarlo.
Es como si el esqueleto fuese una percha donde me dejo caer.
Manteniendo una postura firme,
Estable.
Para mantener la espalda recta,
Va muy bien imaginarse que hay un hilo invisible que tira de la coronilla hacia el cielo,
Nos tira,
Nos alarga.
Y otro hilo que nos tira de los isquiones hacia la tierra.
Incluso si estoy sentado en una silla,
Conviene no apoyar la espalda en el respaldo.
Y me permito descansar ahí.
Como volver a casa,
Estar en mí,
Sentir el cuerpo por dentro.
Lentamente voy a ir llevando la atención a la respiración.
La voy a llevar a la nariz.
A notar como el aire entra y sale por ahí.
Y es posar la atención de manera sutil,
Suave.
No conviene aferrarse mucho.
No simplemente notar el respirar.
Quizás pueda notar un leve cambio de temperatura.
Como el aire entra un poco más frío y al salir está un poquito más caliente.
Y también me permito descansar acá.
Entrar en un leve reposo.
Sostengo la respiración a la vez que la respiración me sostiene.
Seguramente nos pase que nos iremos tras pensamientos.
Está bien,
Es completamente normal.
Simplemente lo que tenemos que hacer es cuando nos damos cuenta que nos fuimos,
Volvemos a la respiración.
Volvemos a notar el aire entrar y salir por la nariz.
Usamos la respiración como anclaje.
Como anclaje al momento presente.
A volver a nosotros.
Y en esto de mantener la atención en la respiración no hay que hacer mucho esfuerzo.
Me encuentro ahí muy rígido,
Haciendo mucho esfuerzo por mantener.
Conviene soltar un poco.
Relajar.
Y si me voy tras algún surgimiento,
Pueden ser sensaciones corporales que surgen,
Sonidos que aparecen o pensamientos que vienen.
Bueno,
Está bien.
Lo importante es darme cuenta y volver a la respiración.
Al fin y al cabo no podemos mantener fija la presencia.
Es como una danza.
Estoy en la respiración,
Aparece algo,
Me doy cuenta,
Quizás me voy,
Me doy cuenta y vuelvo a la respiración.
Luego me voy tras algo que aparece,
Vuelvo a la respiración.
Como una idea de vuelta que se va dando.
Y también reconocer que quizás la mente nos esté contando,
No lo estoy haciendo bien,
Esto no es para mí,
No sé meditar,
Me estoy aburriendo.
Bueno,
Reconocer que son otros pensamientos.
Es otro relato de la mente para sacarnos de este momento.
Esa mente que nos dirige todo el día haciendo cosas,
Haciendo y haciendo y corriendo,
De acá para allá.
Claro,
Cuando nos quedamos quietos,
En silencio,
Ya sigue con su actividad.
Quiere que le hagamos caso.
Y no hay que entrar en lucha a ver quién tiene el poder.
No,
Simplemente veo esa historia que me está contando y vuelvo a respirar.
No le meto más leña,
No genero más contenido,
Diciendo esto no está bien,
Me quiero quedar pero me está diciendo que me voy.
No,
Todo eso seguirá en el juego de la mente.
Simplemente siento el respirar.
Y es al meditar,
Al parar,
Al estar centrados en la respiración,
Que nos podemos dar cuenta de toda esta maquinaria de pensamiento que tenemos,
Que no para y no para.
Y que está activa todo el día.
Y durante el día nos lleva de acá para allá,
Nos hace creer esto,
Que me cuenta esto otro,
Que este me dijo esto,
Que me duele esto,
Que el otro me lastimó,
Que esto me sucede sobre a mí,
Que me va a salir mal,
Que no voy a poder.
Todas historias.
Así como también soy el mejor,
Aprendan de mí,
Miren qué lindo que soy.
Todas historias.
Mejores y peores historias que cuenta la mente.
Y es en estos momentos,
Cuando paramos,
Que podemos reconocerlas,
Verlas.
Están ahí,
24-7,
Laburando sin que nos demos cuenta,
Guiando nuestra vida sin que nos demos cuenta.
Bien,
Y lentamente vamos abriendo los ojos,
Situándonos en el espacio donde estamos.
Gracias.
Conoce a tu maestro
