
Dos Lobos
Un antiguo relato acerca de la naturaleza humana y su lucha por mantener el equilibrio interior. Meditación acerca de como nos relacionamos con nuestro ser profundo, a través de una mirada integradora de todo lo bueno y lo no tan bueno que nos habita, y a partir de allí, renovar cómo nos pensamos, ser más libres y quizas un poco mejores personas.
Transcripción
Hoy les quiero traer un viejo relato de una sabiduría distinta.
Quiero compartir con ustedes una pequeña meditación acerca de un conocido y antiguo relato del pueblo Cherokee.
Un abuelo y su nieto sentados alrededor del fuego.
El abuelo le dice a su nieto que en el interior de todo ser humano habitan dos lobos que combaten entre sí,
Cada día y cada instante,
Sin pausa.
Una batalla interminable.
Es un conflicto entre un lobo oscuro y un lobo luminoso.
El oscuro representa el mal,
Le indica el anciano a su nieto.
Es la ira,
La envidia,
La avaricia,
La arrogancia e incluso la tristeza,
El sentimiento de inferioridad y el ego.
El lobo luminoso,
En cambio,
Representa el bien.
Es la bondad,
La alegría,
El amor,
La esperanza,
La serenidad,
La humildad,
La compasión y,
Por supuesto,
La paz.
¿Y quién ganará esta pelea?
Pregunta el nieto.
El abuelo lo mire y con ternura le dice,
Prevalecerá el que tú alimentes más.
En ti y en mí se desarrolla cada día y cada noche esta batalla.
Batalla denodada del cuerpo y del alma por mantener el equilibrio.
Pero sucede a veces que la vida te golpea y todo lo que te sostiene tambalea.
Y es allí,
Cuando estás aturdido,
Que eliges la rabia,
El enojo o abandonas la fe.
Y así el lobo oscuro rompe el delicado equilibrio entre las fuerzas de tu alma.
Toma el control de la situación arrinconando al lobo luminoso de un modo despiadado.
Sin darte cuenta,
Abres tu puerta a la desesperanza,
La angustia,
La duda y el desapego que de a poco se adueñan de tu vida cotidiana.
Y un día notas que la esperanza,
La alegría,
El amor,
La compasión y la paz de a poco se han ido convirtiendo en un recuerdo remoto para ti.
Ya no depende solo de ti quien va a prevalecer.
Cada anochecer,
Cuando cae el sol,
Muchos sentimos que el miedo,
El dolor,
La angustia y la desesperanza gobiernan nuestra vida.
Fue después de mucho tiempo que entendí que no se trata de derrotar a lo malo en nosotros,
O de resistirlo,
O de esconderlo,
O de fantasear que todo va a volver a ser como era antes,
Antes de aquel trauma que nos dorió tanto,
Sino a aceptar que el equilibrio es cambiante y se gana y se sostiene en cada momento y en cada instante,
Con lo bueno y lo malo que me habita.
La vida es dinámica y siempre te queda la libertad de acercar el alimento al lobo más hambriento y así intentar recuperar parte del equilibrio que se fue.
Aún en muchas de las noches el equilibrio parece romperse,
Cuando la oscuridad reina y un coro de lobos oscuros rodean,
Gruñen y sus dientes parecen puñales que amenazan el alma llenándola de desasosiego,
Desesperanza y a veces de desesperación.
El lobo bueno calla pero allí permanece esperando el alimento,
El alimento de la mirada y de la atención,
Y es ahí cuando lo miras entre las tinieblas que los gruñidos se atenúan.
El lobo bueno nos recuerda que el ánimo cambiará,
Que la noche pasará,
Que volverán a amanecer ya que todo es cíclico y pasajero,
Que el dolor es un maestro que nos enseña,
Que a veces viene a vivir con nosotros para siempre y a veces viene y como viene se va.
Y también aprendí que debo alimentar un poco al lobo oscuro cuando el día todo lo llena de luz,
Para que no me apegue a lo que sea ni me considere superior,
Porque esto también pasará ya que todo es efímero.
Cada tarde la luz la pasa a la oscuridad cuando llega la noche y así en cada amanecer.
Tienes dos lobos en tu interior,
Tus luces y tus sombras.
No mates por tanto de hambre los miedos,
Siempre será mejor reconocerlos,
Entenderlos y transformarlos.
No mates de hambre tampoco a tu rabia,
A tu despecho,
A tu enojo,
A tu tristeza.
Acércate a esas realidades internas sin arrinconarlas para conocerlas y saber qué te quieren decir.
Ese lobo,
Esas emociones están en ti por una razón,
Entender quizás te ayude a ser un poco mejor persona cada día.
El anciano no dijo quién ganará,
Sino quién prevalecerá.
Cuida el equilibrio entre las emociones que luchan en ti,
Que te avistan.
No es por la fuerza,
Es el equilibrio,
La homeostasis.
Alimentar a los dos lobos con equilibrio,
Que no quiere decir que sea el mismo alimento para ambos.
Pero sí que las dos miradas hacen falta,
Se necesitan y debemos ser capaces con sabiduría de guiarlos a ambos por el buen camino,
Cada uno por el suyo.
Recuerda,
No alimentes solo a un lobo,
Debes tenerlo presentes a ambos.
No elimines lo oscuro que te asusta,
No ignores lo que llevas,
Míralo sin miedo.
Y recuerda,
Que eso que a veces te asusta,
Eso también eres tú.
Conoce a tu maestro
4.7 (147)
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