
Yoga Nidra para Transformar la Ira en Serenidad
En esta práctica de Yoga Nidra, te invito a un viaje hacia lo profundo de ti misma, donde el fuego de la ira puede ser reconocido, sostenido y suavemente transformado. No se trata de reprimir ni de luchar contra lo que sientes, sino de habitar el cuerpo, descansar la mente y permitir que la energía intensa encuentre una salida amorosa. En un espacio de total entrega, la respiración, la conciencia corporal y la visualización te ayudarán a: Liberar tensiones acumuladas Observar con compasión lo que arde dentro Convertir la reactividad en presencia Volver al centro, al corazón abierto Esta práctica es para ti si… Sientes rabia, irritación o frustración Te cuesta soltar un conflicto reciente Deseas dormir con el corazón en paz O simplemente anhelas descansar desde el alma. Música ambiental: Jesse Gallagher + Olas del Mar
Transcripción
Namaste soy Miriam y hoy vamos a hacer una sesión de yoga nidra para transformar la ira en claridad y presencia.
La ira es fuego y como todo fuego puede consumir o iluminar.
Hoy te invito a mirar de frente ese calor interno no para apagarlo sino para comprender su mensaje y permitir que se transforme en claridad.
Este yoga nidra es un viaje hacia esa transmutación.
Colócate en una postura cómoda.
Es preferible que te tumbes en shavasana boca arriba,
Sobre tu cama o sobre tu esterilla.
Pero también puedes practicar en una silla,
En un sofá.
Sea la postura que hayas elegido es el momento de acomodar tu cuerpo.
Como si preparases un altar,
Un altar para ti.
Puedes preparar también tu ambiente,
Quizás cerrando las cortinas,
Creando una atmósfera relajante.
Puedes estar en penumbra pero con algún punto luminoso para que no sea oscuridad total.
Quizás entornando las cortinas o la persiana,
O si está demasiado oscuro colocando alguna lámpara de sal o alguna vela en algún sitio seguro.
También puedes agregar algún aroma que te invite a relajarte.
Para tu mayor comodidad utiliza cualquier elemento que te ayude a sentirte mejor.
Por ejemplo puedes colocar una pequeña almohada debajo de tu cabeza o debajo de las rodillas o de los pies.
Puedes usar un antifaz o alguna pequeña toalla doblada para encima de tus ojos.
En la relajación el cuerpo tiende a enfriarse.
Si lo ves necesario puedes cubrirte con una fina manta para que puedas conservar tu calor.
Este es tu nido de transformación,
Tu nido de yoga nidra.
Ahora ya no hay nada que hacer,
Nada que lograr,
Solo estar aquí.
Respira.
Todo está bien tal y como está.
Siente el peso de tu cuerpo sobre la tierra.
Imagina que la tierra te sostiene como una madre incondicional.
Siente los talones pesados como la pelvis se entrega.
La espalda se suelta,
El corazón se ablanda.
Los hombros caen,
Los ojos descansan,
La frente se expande.
Y observas tu respiración que fluye como una brisa suave que lo abarca todo.
Respira.
Lleva la atención a la área de tu corazón.
Observa al inspirar como se ensancha,
Como el diafragma desciende para dejar que el aire entre.
Todo se va contrayendo,
El diafragma se eleva.
Los pulmones se vacían.
Observa el vaivén de tu respiración.
Visualiza tu corazón y tus pulmones.
Son como una mariposa que estuviera emprendiendo el vuelo.
Esa es una área poderosa.
Vamos a cultivar nuestro zancalpa.
Es el momento de plantar una semilla en tu mente.
Una frase corta,
Clara y poderosa.
Puedes usar tu propio zancalpa.
También puedes usar algo como habito mi fuerza con calma.
Repite tu zancalpa internamente tres veces,
Con confianza.
Como si fuera ya una verdad.
Habito mi fuerza con calma.
Habito mi fuerza con calma.
Ahora vamos a dirigir nuestra atención a las diferentes partes del cuerpo.
No tienes que mover nada,
Solo escuchar y sentir desde dentro.
Puede que te ayude a imaginar un orbe luminoso,
De luz azulada,
Que vaya recorriendo cada parte que voy nombrando.
Cuando el orbe toca,
Sientes esa parte relajada,
Tranquila.
Lleva la atención a las sensaciones presentes dentro de tu boca.
Siente la punta de la lengua,
La raíz,
El interior de la mejilla derecha,
El interior de la mejilla izquierda.
Siente los dientes y las encías,
La punta de la nariz,
El flujo de aire en la fosa nasal derecha y en la fosa nasal izquierda.
Lleva la conciencia al centro de la frente.
De ahí a la ceja derecha,
La sien,
El pómulo,
El párpado,
Al ojo derecho en sí mismo y vuelve al centro.
Ahora dirígete a la ceja izquierda,
La sien,
El pómulo,
El párpado izquierdo,
El ojo izquierdo.
Vuelve al centro.
Dirígete a la oreja derecha que está escuchando.
Ahora a la oreja izquierda que está escuchando.
Observa el espacio entre las orejas.
Dirígete a la coronilla,
A la parte posterior de la cabeza.
Observa el espacio entre el centro de la frente y la parte posterior de la cabeza y suaviza.
Relaja ambos hemisferios del cerebro,
El lado derecho y el lado izquierdo.
Lleva la conciencia descendiendo por la parte posterior de la garganta,
Bajando por los lados del cuello.
Hasta llegar al centro del pecho.
De ahí se dirige al pecho derecho,
Al hombro derecho,
Al codo,
A la muñeca,
A la palma de la mano derecha.
Siente los cinco dedos,
Pulgar,
Índice,
Corazón,
Anular y meñique,
Y los espacios entre los dedos.
Siente toda la mano derecha,
Todo el brazo derecho.
Observa las sensaciones de profundo relax.
Llegas hasta el hombro,
El pecho derecho y el centro del pecho.
Ahora hacia el pecho izquierdo,
El hombro,
El codo,
La mano derecha.
La palma de la mano.
Siente los cinco dedos,
Pulgar,
Índice,
Corazón,
Anular,
Meñique,
Y el espacio entre los dedos.
Siente la mano izquierda,
El brazo izquierdo.
El hombro izquierdo,
El pecho y vuelve al centro del pecho.
Observa en su interior el pulmón derecho,
El pulmón izquierdo y entre ambos el corazón.
Observa como ambos pulmones se expanden y se contraen,
Como el volar de una mariposa.
Nota el subir y bajar del diafragma,
El subir y bajar del ombligo y cómo se va suavizando todo lo que hay ahí,
Los órganos vitales,
El bajo vientre.
Y vas descendiendo a la cadera derecha,
A la rodilla,
Al tobillo,
La planta del pie.
Siente los cinco dedos del pie y el espacio entre los dedos.
De nuevo todo el pie derecho,
Toda la pierna radiante.
Con sensación de descanso profundo,
De relax.
Regresa al centro del ombligo y ve hacia la cadera izquierda,
La rodilla,
El tobillo,
La planta del pie.
Siente los cinco dedos del pie y el espacio entre los dedos.
Todo el pie izquierdo,
Toda la pierna izquierda,
Toda la pierna bañada en la conciencia.
Y regresa al ombligo.
De ahí a la parte baja de tu espalda,
A tu espalda media,
A la parte alta de la espalda,
A la coronilla.
Y de ahí a todo el cuerpo.
Como una matriz intrincada de sensaciones.
Trillones de pequeñas células vibrando multidimensionalmente.
Vamos ahora a invocar dos sensaciones opuestas,
Una tras otra,
Con plena atención.
Primero desarrolla la experiencia de un calor,
Un calor intenso.
Como unas llamas que crecieran en el vientre,
Que suben por el pecho.
Quizás se expresen como enojo.
Simplemente observa sin miedo.
Ahora siente una brisa fresca,
Una calma que se posa en el corazón.
Como una suave lluvia sobre el fuego.
Ahora desarrolla la sensación de tensión.
Como si hubiera endurecido todo el cuerpo.
Como en un estado de alerta.
Los músculos endurecen.
Ahora desarrolla una sensación de entrega total.
El cuerpo como agua.
Como flotando,
Completamente suelto.
Céntrate en la oscuridad que ves con tus ojos cerrados.
Sumérgete en esa oscuridad tranquilizadora.
Imagina un lugar donde puedas estar con tu ira,
Sin miedo,
Donde puedas expresarla.
Puede ser una cueva,
Puede ser una playa,
Un bosque.
En ese lugar aparece tu propia imagen.
Tal vez más joven.
Tal vez más vulnerable o más fuerte.
Con la emoción de la ira manifestándose.
¿Cómo te ves?
No tienes que huir,
No tienes que temer,
Sólo acércate.
Mira tu imagen.
Mira esa emoción como si fuera un animal salvaje,
Poderoso,
Pero herido.
Mira tu imagen.
¿Qué necesita de ti?
¿Qué quiere decirte?
Ahora observa cómo poco a poco esa figura se transforma.
Primero se envuelve en un rojo furioso.
Representa la ira más baja,
Que va mutando hacia el naranja brillante.
Hay un cambio y de ahí se vuelve dorada,
Luminosa.
El fuego se vuelve luz,
Luz que guía.
Ahora observa una puerta que se abre en tu interior.
Cruza esa puerta y te da paso a un espacio donde puedes sentir libertad,
Firmeza y paz al mismo tiempo.
Un espacio de exhalación donde la ira se ha transformado en luz.
Vuelve a la oscuridad,
A tu oscuridad sanadora.
Vuelve al corazón,
A sentir ese espacio de transformación.
Es el momento de repetir el sancalpa.
Habito mi fuerza con calma.
Puedes repetir este sancalpa o repetir tu propio sancalpa tres veces.
Vuelve a tomar conciencia del cuerpo en el suelo,
Del contacto con el espacio que te rodea.
Empieza a mover suavemente los dedos.
A tu propio ritmo puedes desperezarte,
Abrir los ojos sabiendo que hoy has hecho un acto de valentía.
Mirar hacia adentro,
Mirar tu ira,
Transmutarla.
La práctica de yoga nidra ha finalizado.
Lleva contigo el regalo de tu presencia.
Ha sido un honor para mí acompañarte.
Yo soy Miriam y deseo de corazón que tu vida esté llena de amor y de paz.
De presencia,
De libertad.
Conoce a tu maestro
4.7 (7)
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