
Descansa del Ruido Mental | Meditación Acostado
by Shanti Prem
Una meditación guiada en posición acostada para disolver tensiones profundas, calmar la mente y regresar al silencio interior. A través de la respiración consciente, la relajación progresiva del cuerpo y la atención al corazón espiritual, esta práctica invita a soltar preocupaciones, pensamientos y cargas emocionales, permitiendo entrar poco a poco en un estado de profunda paz y quietud interior. En esta meditación: • Relajamos todo el cuerpo conscientemente. • Soltamos tensiones físicas y mentales. • Calmamos el ruido mental. • Conectamos con el corazón espiritual. • Nos abrimos a una sensación de unidad, paz y amor. Ideal para: • Relajación profunda. • Reducir ansiedad y agitación mental. • Descansar del exceso de pensamientos. • Reconectar con el corazón y la presencia. • Meditar antes de dormir o simplemente encontrar calma. “Estoy refugiado en el corazón… en Lo Divino… en la paz.”
Transcripción
Paz y amor para todos ustedes.
Hoy vamos a hacer una meditación en la posición acostada del cuerpo.
Entonces nos acostamos sobre la espalda.
Los brazos a los lados del cuerpo.
Las palmas pueden mirar arriba o pueden mirar abajo.
Vamos a separar un poquito las piernas la una de la otra.
Más o menos a la anchura de los hombros.
Y podemos estirar un poquito el cuerpo.
Estirar un poquito la cabeza.
Y buscar esa posición ideal que no nos estorbe.
Que nada nos estorbe.
Y ahí podemos cerrar los ojos.
Y como siempre empezamos con una profunda inhalación.
Inhalamos a través de la nariz.
Con todo el pulmón,
Con todo el cuerpo.
Y exhalamos a través de la boca.
Y al exhalar todo el cuerpo se relaja.
Soltamos todas las tensiones.
Al exhalar.
Estamos inhalando paz,
Relajación,
Tranquilidad.
Exhalando cualquier agitación.
Y al exhalar enseguida el cuerpo empieza a relajarse.
Todos los músculos se relajan.
Empiezo a sentir todo mi cuerpo.
Desde los pies hasta la cabeza.
Siento ese cuerpo acostado sobre cierta superficie.
Inhalo una vez más y exhalo.
Y cuando exhalo suelto las tensiones.
Suelto las preocupaciones.
Estoy expulsando toda la agitación de mi cuerpo con esa exhalación.
Y el cuerpo enseguida empieza a dirigirse.
Empieza a relajarse.
Inhalo y exhalo.
Es como una respiración cósmica.
Estoy inhalando la paz,
La tranquilidad del cosmos mismo.
Del universo mismo.
Ahí fuera del planeta Tierra hay un espacio de absoluta silencio.
De una absoluta tranquilidad.
Y me conecto con ese espacio.
Inhalo esa tranquilidad.
Y exhalo.
Cualquier agitación,
Cualquier preocupación.
Siento como mi cuerpo empieza a dirigirse.
Todos los músculos empiezan a relajarse.
Y los pensamientos poco a poco empiezan a agotarse.
No lucho contra los pensamientos.
Simplemente me enfoco en otras cosas.
Me enfoco en el cuerpo.
Siento todo el cuerpo.
Siento cada célula de mi cuerpo.
Trato de abarcar con mi atención el cuerpo en su totalidad.
Hasta las uñas.
Eso puede tomar algún tiempo.
Pero vamos expandiendo la conciencia de esta manera.
Exhalo y me relajo aún más.
Empiezo a dirigirse.
Siento que mi cuerpo empieza a convertirse en algo fluido,
Líquido.
Se pierden los contornos del cuerpo.
Respiro.
Inhalo.
Y exhalo.
Y ahora vamos a buscar esas partes del cuerpo donde hay más tensión.
Los hombros.
Pongo toda mi atención en mis hombros.
Y siento como empiezan a relajarse solo con mi atención.
Siento mis hombros.
Los libero de esa carga que estoy cargando.
No la necesito ahora.
Suelto la carga.
Permito que el suelo mismo absorba esa carga.
Relajo mis brazos.
Puedo mover ligeramente los dedos.
Y siento esa energía que me relaja.
Es como una cobija suave,
Transparente,
Que me cubre.
Y mi cuerpo se relaja aún más.
Es una transparencia relajante y calmante.
Que cae sobre mi cuerpo.
Y el cuerpo empieza a relajarse aún más.
Inhalo y exhalo.
Cualquier agitación.
Cualquier preocupación.
Relajo mis piernas en su totalidad.
Siento que el suelo mismo absorbe cualquier tensión.
Solo suelto.
Pongo mi atención ahí donde quiero que el cuerpo se relaje.
Las tensiones empiezan a relajarse.
Los glúteos.
La cadera.
Los muslos.
Todo empieza a relajarse.
Siento una disolución.
Siento que el cuerpo empieza a disolverse.
Cada célula del cuerpo se separa de la otra.
Y ahí entra una nueva energía.
Y ahora para calmarnos aún más vamos a observar por un momento nuestra respiración.
Siento mi caja torácica.
Siento como el aire.
Al inhalar llena mi caja torácica.
Llena los pulmones.
Inhalo paz.
Esta paz entra en mí y me llena de estar dentro.
Soy como un pez debajo del agua.
Pero agua paz.
Agua llena de tranquilidad.
Entonces inhalo esa agua paz.
Veo como mis pulmones se expanden.
Se llenan de esa tranquilidad.
Y la mente está cada vez más y más calmada.
Más y más callada.
Aparecen más y más espacios entre los pensamientos.
El cuerpo se relaja más y más.
Siento una profunda relajación.
Siento que el cuerpo empieza a disolverse.
Observo mi caja torácica como se expande.
Y como se llena del aire.
Eso me ayuda a liberarme de los pensamientos.
Estoy en el corazón cada vez más.
Y menos en la cabeza.
Respiro junto con toda la existencia.
Inhalo.
Y toda la existencia y todos los seres se inhalan.
Exhalo.
Y todos los seres se exhalan.
La unidad.
Y la mente.
Se rinde.
Ya no quiere producir más pensamientos.
Está cada vez más y más callada.
Y me relajo aún más.
A medida que el cuerpo se relaja,
La mente se calma más y más.
Y a medida que la mente se calma.
Hay más y más relajación.
Estoy en un lago de la relajación misma.
La relajación me impregna.
La paz me impregna.
Me satura.
Y en esa paz los pensamientos se ahogan.
Inhalo.
Y exhalo.
Y suelto.
No me aferro a los pensamientos.
Les permito fluir.
Les permito desaparecer.
Soy esta paz que sobrepasa cualquier pensamiento.
Inhalo.
Y exhalo.
Estoy cada vez más y más relajado.
Más y más disuelto.
Más y más fusionado con la existencia.
Con todo el universo.
Observo.
Suelto.
Siento que dentro de mí hay una fuente de paz.
Justo en la caja torácica.
En el pecho.
En el corazón espiritual.
En el chakra cordial.
Esa fuente de paz en la que puedo sumergirme.
Puedo bosearme en esa fuente.
Puedo refugiarme en esa fuente.
El mundo puede estar en caos.
Pero aquí adentro.
En esa cueva.
En ese refugio del corazón.
Hay solo paz.
Hay solo silencio.
Hay solo amor.
Y todo el resto desaparece.
Siento que el mundo entero se disuelve.
Desaparece.
Con todos sus problemas,
Preocupaciones,
Agitación,
Violencia,
Hostilidad.
Estoy refugiado en el corazón.
Estoy refugiado en lo divino.
En Dios mismo.
Que está dentro y fuera de mí.
Suelto todo.
Permito.
Que los pensamientos desaparezcan.
Puedo regresar nuevamente.
Si hay alguna tensión en el cuerpo.
A veces las tensiones se van por estratos,
Niveles,
Capas.
Sacamos una capa de tensiones.
Y luego aparece otra capa más suave.
Y así vamos sacando,
Pelando esas tensiones.
Así como uno saca la cáscara de una cebolla.
Y así vamos sacando esas tensiones corporales.
Buscando con mi atención,
Con mi sensación,
Donde hay más tensiones.
La espalda baja.
Y con mi atención disuelvo esas tensiones.
Solo pongo mi atención ahí y empiezan a disolverse.
Empiezan a dirigirse.
Y me siento a gusto.
Me siento recargándome.
De paz,
De energía sutil,
Fresca,
Rejuveneciente.
Floto en el espacio de tranquilidad,
De paz.
De una total relajación.
Envuelto en amor.
Envuelto en paz.
Y así voy a acostumbrarme a que esta paz,
Esta tranquilidad,
Esta calma sea mi estado natural.
Sea mi estado habitual.
Y ahora podemos quedarnos algún tiempo en silencio.
Observando cada uno lo que va a pasar.
Permitiendo también a esa energía divina,
A esa energía viva actuar en mí.
Dirigirme en esa meditación de pronto surge algo que necesito resolver o trabajar.
Pero trato de no perderme en los pensamientos.
Observo mi cuerpo.
Observo mi respiración.
Siento como mi corazón espiritual,
Mi chacra cordial se llena de paz.
Se llena de tranquilidad,
De calma,
De amor.
Con cada exhalación suelto,
Suelto las tensiones corporales.
Y con cada inhalación me lleno de más paz.
Más calma.
Siento que mi corazón,
Mi chacra cordial ya no puede sostener tanta paz.
Esa paz empieza a expandirse por todo el cuerpo y más allá.
Esta paz se une con la paz universal que está por todas partes.
Estoy en el océano de paz.
Y abro,
Me abro para este océano para que estas aguas pacíficas,
Tranquilizantes,
Sanadoras se entren en mí.
Y me disuelvo en este océano.
Y si como una gota se disuelve,
Pierdo,
Me pierdo.
Desaparezco.
Y en esa desaparición siento una dicha.
Siento la unidad.
Siento que no soy el ego,
No soy este ser pequeño envuelto en problemas constantes,
Preocupaciones.
Sino que soy la existencia misma.
El universo mismo.
Respiro en todos los seres,
Junto con todos los seres.
Inhalo y exhalo.
Inhalo y exhalo.
La esencia de todo lo que existe es el amor.
Es la paz.
Entonces cuando estoy en amor,
Cuando estoy en paz,
Me fundo con todo.
Con la esencia misma.
Desaparezco de este mundo y paso al mundo de calma.
Al mundo de luz,
Al mundo de amor.
Al mundo de la pura conciencia.
Donde no hay dolor,
Donde no hay sufrimiento,
Solo hay dicha,
Solo hay éxtasis.
Serenidad.
Plenitud.
Esto en todo y todo está en mí.
Entreconectado,
Entretejido,
Entrelazado con la existencia misma.
Y ahora vamos poco a poco,
Voy mejor dicho poco a poco,
Bajar el nivel de la música,
De mi voz.
Ustedes pueden quedarse en ese estado de relajación,
De descanso.
No tienen que escribir nada,
Ni agradecer,
Ni decir nada.
Solo permiten a ustedes mismos seguir en ese estado de la disolución,
De la relajación total.
Un estado que me permite,
Nos permite recuperar las fuerzas,
La energía,
Regresar al centro.
Regresar al amor,
A la paz.
Les agradezco por estar aquí,
Por compartir ese momento de paz,
De silencio.
Y nos vemos en los siguientes videos,
En las siguientes meditaciones.
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