
Dormir Profundo y Feliz Conciliar El Sueño Rapidamente
Esta Meditación Guiada para dormir profundo y rápido te ayudará a entrar en un estado de calma y paz interior. Esto te facilitará el descanso que necesitas para entrar en un sueño profundo y reparador. Esta meditación con cuento te propone una enseñanza para relajarte, contemplar y reflexionar.
Transcripción
Gracias por elegir estar aquí,
Por querer cuidarte y regalarte este tiempo para relajarte y descansar.
Hoy ya hemos hecho demasiadas cosas y es tiempo de parar y disfrutar de un momento de calma y serenidad.
Este tiempo te permitirá relajarte profundamente y descansar.
Y en este estado de relajación total entrarás fácilmente en un sueño profundo si así lo deseas.
En esta meditación guiada quiero compartir contigo la enseñanza del Emperador.
Un breve cuento que aporta mucha luz sobre nuestra propia vida.
Sin embargo antes vamos a realizar un ejercicio de atención a la respiración para conseguir un estado de calma y de apertura para así poder acoger la enseñanza.
Empezamos esta sesión de meditación guiada que es muy fácil de realizar.
Mi voz te acompañará durante este sencillo y bonito recorrido.
Confía plenamente en tu respiración.
Tu respiración siempre está aquí para sostenerte y cuidarte.
Para facilitarte un estado de apreciada tranquilidad encuentra ahora una postura cómoda y confortable.
Si eliges la posición tumbada es preferible que te tumbes boca arriba y que tus brazos y tus piernas estén ligeramente separadas del cuerpo.
Observa tu posición y siente tu cuerpo.
Y ahora toma varias respiraciones profundas y lentas.
Inspira profundo por la nariz y expira lento por la nariz.
Profundo al inspirar,
Lento al expirar.
Y siente cómo entra el aire por tu nariz cuando inspiras profundo.
Y siente cómo sale el aire por tu nariz cuando expiras lento.
Profundo,
Lento.
Y observa también tus pulmones.
Observa cómo se hinchan al inspirar profundo.
Y observa cómo se deshinchan al expirar lento.
Pulmones se hinchan al inspirar.
Pulmones se deshinchan al expirar.
Y siente que la respiración te calma.
Es como un abrazo maternal que envuelve todo tu ser y te colma de paz y bienestar.
Y regresas al ritmo natural de tu respiración.
Y con cada inspiración eres consciente de tu cuerpo.
Y con cada expiración observas tu cuerpo.
Consciente de tu cuerpo al inspirar,
Observando tu cuerpo al expirar.
Y cuando inspiras tomas consciencia de la tensión que hay en tu cuerpo.
Y cuando expiras relajas la tensión que hay en tu cuerpo.
Con cada inspiración observas la tensión.
Y con cada expiración relajas y sueltas esa tensión.
Tu cuerpo refleja la tensión que has acumulado a lo largo del día.
Hay zonas que se cargan más,
Zonas doloridas y más rígidas.
Y por eso ahora con la respiración consciente vamos a ir soltando y relajando.
Porque sabemos que cuando nuestro cuerpo está relajado la sanación es posible.
Que cuando nuestra mente está calmada logramos eliminar los estados de angustia y preocupación.
Y esto nos facilita descansar bien y lograr un sueño profundo y reparador.
La respiración es un poderoso ancla que nos mantiene en el presente,
En total seguridad,
Generando pausadamente calma mental,
Tranquilidad,
Sosiego,
Paz interior y un profundo bienestar.
Así la práctica regular de la meditación guiada es un antídoto muy poderoso contra la agitación mental.
Cuando inspiramos y expiramos conscientemente estamos trayendo suavemente nuestra mente al cuerpo.
Cuando el cuerpo y la mente se unen en uno podemos comenzar a experimentar la calma y el bienestar.
Por eso manteniendo tu concentración en la respiración inspira y siente tu mente regresando al cuerpo.
Inspira y siente tu mente y tu cuerpo siendo uno.
Inspira mente regresando al cuerpo.
Expira mente y cuerpo son uno.
Y con tu mente visualiza todo tu cuerpo,
Porque gracias a tu concentración vas a comenzar a relajar cada parte de él.
Así que ábrete a experimentar una relajación profunda.
Date el permiso de disfrutar,
De descansar,
De apreciar este momento que te estás regalando y que te facilitará un descanso profundo y reparador.
Y con tu foco de atención puesto en la respiración inspira y expira y lleva el foco de atención a tu cara.
Observa tu expresión facial y relaja la frente,
Relaja los ojos,
Relaja las mejillas,
Suelta todas las tensiones que pueda haber en tu cara.
Inspira y expira y siente como con cada respiración los músculos de tu cara se relajan más y más.
Y ahora observa tu cuello y observa tus hombros y relájalos.
Con cada respiración vas relajándote más y más y sientes como cada músculo de tu cuerpo se destensa,
Se relaja y se calma.
Manteniendo la concentración en la respiración lleva ahora el foco de atención a tu brazo derecho.
Observa todo el brazo derecho,
El codo,
El antebrazo,
La mano,
Los dedos de tu mano.
Inspira y expira y destensa los músculos que estén rígidos y siente como con cada respiración tu brazo derecho se hunde,
Se destensa y se relaja más y más.
Y lleva ahora el foco de atención a tu brazo izquierdo.
Observa todo el brazo izquierdo,
El codo,
El antebrazo,
La mano,
Los dedos de tu mano.
Inspira y expira y destensa los músculos que estén rígidos y siente como con cada respiración tu brazo izquierdo se destensa y se relaja más y más.
Sientes como tus dos brazos están destensados,
Relajados,
Hundidos y observas tus pulmones.
Al inspirar sientes como tus pulmones se hinchan y al expirar sientes como tus pulmones se deshinchan.
Y también sientes tu corazón,
Observas el latido de tu corazón,
Quizá sea fuerte,
Quizá sea casi imperceptible.
Y sientes como la respiración abraza tus pulmones y tu corazón,
Te relaja.
Y eres consciente también de tu estómago,
De tus intestinos.
Sientes tu tripa que se hincha y se deshincha.
Y con una intención profunda envía todo tu amor y gratitud a estos órganos.
Son órganos que te permiten estar con vida.
Siente como con cada respiración tus pulmones,
Tu corazón,
Tu estómago se relajan más y más.
Ten la atención en tu respiración y ahora observa tu pierna derecha y visualiza toda tu pierna derecha.
Visualiza tu muslo,
Tu rodilla,
Tu gemelo,
Tu tobillo,
Tu pie,
Los dedos de tu pie.
Abre y espira y destensa los músculos que estén rígidos.
Y siente como con cada respiración tu pierna derecha se afloja y se relaja más y más.
Y observas ahora tu pierna izquierda y visualizas toda tu pierna izquierda,
Tu muslo,
Tu rodilla,
Tu gemelo,
Observas tu tobillo,
Tu pie,
Los dedos de tu pie.
Inspira y espira y destensa los músculos que estén rígidos.
Siente como con cada respiración tu pierna izquierda se afloja y se relaja más y más.
Y vuelves a inspirar y a expirar conscientemente y sientes todo tu cuerpo tranquilo y destensado.
La respiración genera armonía en tu cuerpo.
Tu respiración te envuelve,
Tu cuerpo está relajado,
Hundido,
Aflojado.
Y permites que cada músculo de tu cuerpo se relaje totalmente y profundamente.
Y observas nuevamente tu cuerpo y sientes el relax,
El bienestar y la comodidad que te estás regalando.
Y así te abandonas a este estado de paz y bienestar.
Tu mente se encuentra calmada,
Tu cuerpo relajado y abres tu corazón para recibir la enseñanza del emperador.
Comienza así.
Un día se le ocurrió a cierto emperador que si supiera las respuestas de tres preguntas nunca se equivocaría al tomar las decisiones.
Y estas preguntas eran ¿Cuándo es el mejor momento para hacer algo?
¿Quiénes son las personas más importantes con las que debo trabajar?
¿Y cuál es el tema más importante del que debo ocuparme en todo momento?
El emperador emitió un decreto por todo su reino anunciando que aquel que respondiera a las tres preguntas recibiría una gran recompensa.
Muchos de los que lo oyeron se dirigieron enseguida al palacio con respuestas distintas.
Una persona respondió a la primera pregunta diciendo que el emperador debía confeccionar un programa dedicando cada hora,
Día,
Mes y año a unas determinadas tareas y que después siguiera el programa al pie de la letra.
Solo así podría realizar cada tarea en el momento adecuado.
Otra persona dijo que era imposible planear algo de antemano y que el emperador debía olvidarse de todos los entretenimientos vanos y estar siempre muy atento para saber qué era lo que debía hacer en cada momento.
Otra insistió en que el emperador nunca debía esperar tener toda la visión y la capacidad necesarias para decidir cuándo llevar a cabo cada tarea y que lo que realmente debía hacer era crear un consejo de sabios y actuar siguiendo lo que aquellos le aconsejaran.
Otra persona dijo que algunos asuntos debían resolverse al instante y que no había tiempo para consultarlos,
Pero que si el emperador deseaba saber de antemano qué es lo que iba a ocurrir debía preguntárselo a los magos y a los adivinos.
Las respuestas a la segunda pregunta de ¿Quiénes son las personas más importantes con las que debo trabajar?
Fueron distintas.
Una persona dijo que el emperador debía confiar en sus administradores,
Otra le exhortó que recurriera a los sacerdotes y a los monjes y otras le recomendaron hacerlo en los médicos y algunas otras le aconsejaron incluso confiar en los guerreros.
La tercera pregunta de ¿Y cuál es el tema más importante del que debo ocuparme en todo momento?
También obtuvo una variedad similar de respuestas.
Algunos dijeron que la ciencia era lo más importante,
Otros que era la religión y otros reivindicaron la importancia de la destreza militar.
Como al emperador no le gustó ninguna de las respuestas,
No dio la recompensa que había prometido.
Y así,
Después de reflexionar durante varias noches,
El emperador decidió ir a ver a un ermitaño que vivía en lo alto de una montaña y del cual se decía que estaba iluminado.
El emperador esperaba poder dar con él y hacerle las tres preguntas,
Aunque sabía que el ermitaño nunca abandonaba las montañas en las que vivía y que era conocido por recibir sólo a los pobres y negarse a tener trato alguno con las personas ricas o poderosas.
De modo que se disfrazó como un simple campesino y ordenó a sus ayudantes que le esperaran al pie de la montaña mientras él subía por la empinada cuesta en busca del ermitaño.
Al llegar al lugar donde vivía el santo varón,
El emperador vio que el ermitaño estaba cavando en el huerto delante de su cabaña.
Al ver a un desconocido,
El ermitaño lo saludó con la cabeza y siguió cavando.
La tarea era sin duda agotadora,
El ermitaño ya era un anciano y cada vez que clavaba la pala en la tierra se ponía a jadear.
El emperador se acercó a él y entonces le dijo,
He venido hasta aquí para hacerte tres preguntas.
¿Cuándo es el mejor momento para hacer algo?
¿Quiénes son las personas más importantes con las que debo trabajar?
¿Y cuál es el tema más importante del que debo ocuparme en todo momento?
El ermitaño escuchó atentamente al emperador,
Pero en lugar de responderle,
Sólo le dio unas cariñosas palmaditas en el hombro y siguió cavando la tierra.
El emperador le dijo,
Debes de estar cansado,
Deja que te eche una mano.
El ermitaño agradeciéndoselo le entregó la pala y luego se sentó en el suelo para descansar.
Después de haber cavado dos hileras el emperador se detuvo y girándose hacia el ermitaño volvió a hacerle las tres preguntas.
El ermitaño en lugar de responderle se levantó y señalándole con el dedo la pala le dijo,
¿por qué no descansas un poco?
Ya me ocupo yo ahora de ello.
Pero el emperador siguió trabajando en el huerto.
Transcurrió una hora y después dos horas más.
Al final el sol empezó a ponerse tras la montaña.
El emperador dejó la pala en el suelo y le dijo al ermitaño,
He venido hasta aquí para ver si podía responderme a estas tres preguntas.
Pero si no vas a responderlas te pido que me lo digas para que pueda volver a casa.
El ermitaño levantó la cabeza y le preguntó al emperador,
¿tú también oyes a alguien corriendo cerca de aquí?
El emperador volvió la cabeza y los dos vieron a un hombre con una larga barba blanca saliendo del bosque.
Corría enloquecido,
Cubriéndose con las manos una herida en el estómago que le estaba sangrando.
Aquel hombre fue directo hacia el emperador y se desplomó en el suelo ante él,
Gimiendo antes de perder el conocimiento.
Al apartarle la ropa,
El emperador y el ermitaño vieron que había recibido un profundo corte.
El emperador le limpió la herida a fondo y utilizó su propia camisa para vendársela,
Pero la tela quedó empapada en cuestión de minutos.
El emperador escurrió la sangre de la tela,
Le vendó la herida por segunda vez y siguió repitiendo este procedimiento hasta que la hemorragia se detuvo.
Cuando el hombre herido volvió en sí,
Le pidió un poco de agua.
El emperador se apresuró a ir a buscarla al río y volvió con una jarra llena de agua fresca.
Mientras tanto,
El sol se había puesto y empezaba a refrescar.
El ermitaño ayudó al emperador a llevar al hombre hasta la cabaña,
Y una vez allí lo dejaron en la cama del anciano.
El hombre cerró los ojos y se quedó tendido sin moverse.
El emperador estaba agotado por el largo ascenso hasta la cueva y por haber estado trabajando en el huerto.
Sin darse cuenta,
Se quedó dormido con el cuerpo apoyado contra la puerta.
Al despertar,
El sol había ya salido y brillaba por encima de las montañas.
Por un instante se olvidó de dónde estaba y qué era lo que había ido a hacer allí.
Al mirar hacia la cama,
Vio a un hombre herido mirando perplejo a su alrededor.
Al ver al emperador,
Aquel hombre se le quedó mirando fijamente y le dijo con un hilo de voz.
—Por favor,
Perdonadme.
—¿Pero por qué me pides perdón?
Le preguntó el emperador sorprendido.
—Su majestad,
No me conocéis,
Pero yo sí os conozco.
Era vuestro peor enemigo y había prometido vengarme de vos,
Porque en la última batalla matasteis a mi hermano y confiscasteis mis propiedades.
Cuando me enteré de que ibais a ir solo a la montaña para ver al ermitaño,
Decidí atacaros durante vuestro regreso y mataros.
Pero después de esperar mucho tiempo y ver que no volvíais,
Decidí olvidarme de la emboscada e ir a buscaros.
Pero en lugar de encontraros me topé con vuestros ayudantes,
Que al reconocerme me hicieron esta herida.
Por suerte pude escapar y corrí a refugiarme en este lugar.
Si no os hubiera encontrado,
Seguro que ahora ya estaría muerto.
Yo he intentado mataros y vos,
En cambio,
Me habéis salvado la vida.
No podéis imaginaros lo avergonzado y a la vez lo agradecido que me siento.
Si salgo de esta convida,
Prometo ser vuestro sirviente por el resto de mi vida e intentaré conseguir que mis hijos y mis nietos hagan lo mismo.
Os ruego que me perdonéis.
El emperador se quedó encantado al ver que se había reconciliado con tanta facilidad con uno de sus antiguos enemigos.
No solo le perdonó,
Sino que además le prometió devolverle sus propiedades y enviarle a su propio médico y a sus sirvientes para que lo cuidaran hasta que estuviera recuperado del todo.
Después de ordenar a sus ayudantes que llevaran a aquel hombre a su casa,
El emperador volvió a ver al ermitaño.
Antes de regresar al palacio quería plantearle las tres preguntas por última vez.
Encontró al ermitaño sembrando las semillas en la tierra que había acabado el día anterior.
El ermitaño se levantó y mirando al emperador le dijo.
—Pero tus preguntas ya han sido respondidas.
—¿Así?
—respondió el emperador desconcertado.
—Ayer,
Si no te hubieses apiadado de mi edad y no me hubieras ayudado a cavar los surcos,
Tu enemigo te habría atacado al volver a tu hogar.
Y entonces habrías lamentado mucho no haberte quedado conmigo.
Por lo tanto,
El tiempo más importante fue cuando estuviste cavando los surcos.
La persona más importante era yo,
Y la tarea más importante era ayudarme.
Más tarde,
Cuando aquel hombre herido llegó corriendo hasta aquí,
El tiempo más importante fue cuando le vendaste la herida,
Porque si no te hubieras ocupado de ella habría muerto y tú no habrías podido reconciliarte con él.
De igual modo,
Él era la persona más importante en aquellos momentos y la tarea más importante era ocuparte de su herida.
Recuerda que solo hay un momento importante.
El ahora.
El presente es el único momento del que disponemos.
La persona más importante es siempre aquella con la que estás,
La que tienes ante ti,
Ya que quién sabe si podrás relacionarte con cualquier otra en el futuro.
Y la tarea más importante es hacer que la persona que está justo ante ti sea feliz.
Este es el cometido de la vida.
Y así termina la enseñanza del emperador,
Con un mensaje profundo de vida.
Y te invito a que lo guardes con ternura en tu corazón.
Es cierto que muchas veces hablamos de ayudar a la sociedad,
A las personas,
A la humanidad,
A los que están lejos,
A llevar la paz al mundo,
Pero solemos olvidar que sobre todo debemos vivir para las personas que hay a nuestro alrededor.
Si no puedes ayudar a tu pareja,
A tus hijos o a tus padres,
¿cómo vas a ayudar a la sociedad?
Si no eres capaz de hacer feliz a tu propio hijo,
¿cómo esperas hacer feliz a cualquier otra persona?
Y si tus amigos del movimiento a favor de la paz o de una organización humanitaria no se quieren ni se ayudan unos a otros,
¿a quién podrán amar y ayudar entonces?
¿Estamos trabajando para otros seres humanos,
O lo estamos haciendo simplemente por la reputación de una organización humanitaria?
Trabajar para fomentar la paz.
Ayudar a cualquiera que lo necesite.
En el mundo podemos dedicarnos a innumerables causas.
Concentrémonos por el momento en una escala más modesta.
La familia,
Los compañeros,
Los amigos y la comunidad de la que formamos parte.
Debes vivir para ellos,
Ya que si no lo haces,
¿para quién crees que estás viviendo entonces?
La enseñanza del emperador es reveladora,
¿pero fue el emperador capaz de ver el sentido y la dirección de su vida?
¿Cómo podemos vivir en el momento presente,
Vivir en este preciso instante con las personas que nos rodean,
Ayudando a disminuir su sufrimiento y haciendo que sus vidas sean más felices?
La respuesta es la siguiente,
Practicando el ser conscientes.
Este principio parece fácil,
Pero si deseamos ponerlo en práctica,
Debemos utilizar el método de ser conscientes para buscar y encontrar el camino.
Ser conscientes es toda una práctica.
Es un entrenamiento que debemos regar y nutrir diligentemente,
Día a día,
A través de la plena consciencia en la respiración,
A través de estar atentos a lo que ocurre instante tras instante.
Conoce a tu maestro
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