
Sana a Tu Niño Interior
by Maria Nieto
En esta meditación, trabajamos con el encuentro y sanación de nuestro niño interior, que aunque no lo creamos, sigue dominando diversas areas en nuestra vida. Sanaremos programas y creencias de nuestra infancia. Es recomendable hacer esta meditación tres dias seguidos como minimo.
Transcripción
Toma una respiración profunda y suelta tu cuerpo.
Imagina que 3.
000 kilómetros por encima de ti hay una luz blanca,
Muy brillante,
Perfecta,
Que se desprende del mismo centro del universo.
Observa cómo empieza a bajar hacia ti,
Entrando en tu cuerpo por la parte alta de tu cabeza,
Tu chacra corona.
Respira profundo.
Visualiza,
Imagina o observa cómo la luz empieza a llenarte.
Ve cómo tu cerebro se ilumina,
Cómo se iluminan los dos hemisferios cerebrales por igual.
Se iluminan tus ojos,
Se relaja tu cuero cabelludo,
Tu cara,
Tu mandíbula.
Respira,
Respira lento.
Esa maravillosa luz empieza a descender por tu garganta,
Liberando todas las cosas no dichas y las lágrimas contenidas.
Continúa bajando por tus hombros.
Suelta todo aquello que no puedes controlar.
No puedes salvar el mundo tú solo.
Se empieza a llenar tu pecho,
Tus pulmones.
Llena tu corazón de luz y baja hasta tu abdomen.
Siente cómo te empiezas a equilibrar.
La luz llega a la parte baja de tu abdomen,
Allí donde se crea la vida.
Llénalo de luz,
Ilumina tus caderas.
Permite que continúe bajando por tus piernas,
Rodillas,
Hasta que llegue a la planta de tus pies.
Pon tu conciencia en ellos e imagina cómo unas raíces fuertes comienzan a bajar,
Atravesando todas las capas de la tierra,
Hasta que llegan a una gran bola de energía,
El núcleo del planeta,
El corazón de la madre naturaleza.
Visualiza e imagina cómo esas raíces empiezan a rodear la bola,
Fusionándose con ella,
Y comienzan a recoger esa maravillosa energía.
Recógela.
Súbela hacia ti atravesando de nuevo todas las capas de la tierra.
Es de un color rojo intenso y nota su calor cuando llega a tus pies.
Permítela que suba por tus piernas,
Que llene tus rodillas,
Tus muslos.
Súbela hasta tu abdomen sintiendo su fuerza.
Respira.
Respira profundo.
Al exhalar siente cómo esa luz sale por todos los poros de tu pie.
Respira luz.
Respira y al exhalar observa que la luz que radia tu corazón ha creado una burbuja a tu alrededor.
Está hecha de luz y es el escudo más poderoso que existe.
Ahora estás a salvo,
Protegido y lleno de amor.
Ahora siente la luz que te rodea,
Protectora,
Cómoda,
Ligera.
Ahora estás conectado a tu conciencia espiritual,
Conectado a la unidad de todas las cosas.
Respira.
Respira luz y con cada inspiración llénate de esa maravillosa luz por completo.
Y al exhalar permite que salga por cada uno de los poros de tu piel.
Ahora vamos a empezar a recordar.
Pon tu atención en alguna situación en la que el pequeño estuviera asustado o triste.
O en alguna situación que se sintiera inseguro.
Que tu niño interior se sintiera abandonado o falto de cariño.
No lo fuerces.
Toma una respiración profunda y deja que tu subconsciente te traiga lo que necesites sanar.
Ahora entra en tu habitación,
En casa de tus padres,
En la habitación donde creciste,
En tu lugar,
En tu casa cuando eras pequeño.
Imagínate a ti,
De niño,
Sentado en el suelo jugando.
Respira.
Acércate a él con cuidado y observa cómo te mira con esos grandes ojos brillantes.
Observa qué le pasa.
¿Está contento?
¿Está asustado?
¿Está triste?
¿Ha pasado algo que le ha asustado?
¿Cómo es ahora la relación con tus padres?
¿Está recibiendo suficiente amor?
Pregúntatelo.
Pregúntaselo.
Ahora como adulto responsable,
Coge a tu niño interior en brazos.
Consuélalo.
Dale todo el amor que nos recibió.
Dale la comprensión.
La escucha.
Dale la compañía.
La protección que a ti te faltó cuando eras pequeño.
Consuélalo.
Abrázalo.
Y dile que ya no tiene de qué preocuparse.
Ahora tú estás al mando.
Tú te harás cargo de darle esa protección que tanto necesita.
Que tú le vas a dar esa seguridad porque siempre vas a estar a su lado.
Abrázalo.
Limpia sus lágrimas.
Comprende qué situación le ha hecho más daño y consuélale.
Dile las palabras que te hubiera gustado a ti escuchar en ese momento.
Abrázalo.
Dale seguridad.
Mírale a los ojos y enjuaga sus lágrimas.
Acaricia su carita y su pelo.
Respira luz.
Con cada inspiración llénate de esa maravillosa luz por completo.
Y al exhalar permite que salga por cada uno de los poros de tu piel.
Continúa por unos momentos abrazado a tu niño.
Y respirando para liberar toda la energía de baja vibración que has sanado con él.
Relájate y continúa respirando luz y limpiándote.
Ahora fusiona a este niño contigo con tu cuerpo de adulto y guárdalo en tu corazón.
Respira.
Respira luz.
Siente la liberación en tu cuerpo.
Siente la energía y la sanación recorriendo tu cuerpo.
Y respira.
Respira luz.
Toma una respiración profunda y suelta tu cuerpo.
Ahora poco a poco empieza a mover tus pies despacio.
Mueve tus dedos.
Mueve los dedos de tus manos.
Empieza a hacerte consciente del aquí y del ahora.
Sé consciente de tu cuerpo.
Y respira.
Y cuando estés preparado,
Abre los ojos.
Conoce a tu maestro
4.8 (778)
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