08:20

Lección 228 - Un Curso de Milagros

by Vanessa Jaramillo Rios

rating.1a6a70b7
Puntuación
5
Group
Actividad
Meditación
Adecuado para
Todos
Reproducciones
121

Dios no me ha condenado. Por lo tanto, yo tampoco me he de condenar. Padre, estaba equivocado con respecto a mí mismo porque no reconocía la fuente de mi procedencia. No me he separado de ella para adentrarme en un cuerpo y morir. © 2015 Foundation for Inner Peace

Transcripción

Lección 228.

Dios no me ha condenado,

Por lo tanto yo tampoco me he de condenar.

Dios no me ha condenado,

Por lo tanto yo tampoco me he de condenar.

Mi padre conoce mi santidad,

¿debo acaso negar su conocimiento y creer en lo que su conocimiento hace que sea imposible?

¿Y debo aceptar como verdadero lo que él proclama como falso?

¿O debo más bien aceptar su palabra de lo que soy,

Toda vez que él es mi creador y el que conoce la verdadera condición de su hijo?

Padre,

Estaba equivocado con respecto a mí mismo,

Porque no reconocía la fuente de mi procedencia.

No me he separado de ella para adentrarme en un cuerpo y morir.

Mi santidad sigue siendo parte de mí,

Tal como yo soy parte de ti.

Mis errores acerca de mí mismo son sueños,

Hoy los abandono y ahora estoy listo para recibir únicamente tu palabra acerca de lo que realmente soy.

Este es otro aspecto indispensable para aplicar las enseñanzas de el perdón,

¿cierto?

La mejor forma,

O bueno,

Una de las tantas mejores formas de perdonar,

Es entender que Dios nunca te va a condenar,

Que Dios te consigue y te considere inocente.

Y considerándote y viéndote inocente,

¿por qué si Dios te ve así,

Tú te quieres ver distinto,

Tú te quieres condenar,

Tú te quieres castigar,

Tú quieres señalarte como pecador,

Como alguien malo o el calificativo que te pongas,

¿sí?

Entonces esta lección viene a nosotros a recordarnos una y otra vez,

Como hace el curso,

Con esa dulzura y paciencia que nos recuerda que no hemos sido condenados,

Que no vamos a ser condenados,

Que no tenemos que rendir cuentas,

Que no hay ningún castigo alguno para nosotros por las cosas que hayamos hecho.

No,

Así no es.

De hecho,

Lo único que Dios quiere que hagamos es que recordemos que somos inocentes,

Que somos paz,

Que somos gozo,

Que somos dicha,

Que nuestra razón de estar aquí en este mundo es para ser felices y para escuchar la voluntad de Dios.

Justo ayer pensaba que había cometido un error con alguien y de hecho me condené a mí misma.

Dije qué mal hice esto,

Lo hice muy mal y ofrecí mil disculpas,

Y en fin.

Entonces veo esta lección y me parece genial porque es como diciéndome en respuesta.

Yo ayer le hablaba a Dios y le decía te entrego esta sensación que tengo,

Te entrego mis culpas y bueno a veces la respuesta divina no llega inmediatamente.

Muchas veces sí,

Pero otras veces no.

Y ayer yo dije bueno,

Ya lo reconocí,

Ya reconocí que me equivoqué,

Ya me disculpé,

Ya está,

Pues a avanzar.

Y hoy practicando esta lección veo como,

Oye mira,

De verdad que la única que se condena soy yo,

La única que se condena soy yo.

Yo me he condenado por creer que no hago las cosas bien,

Me he condenado porque quiero ir en dirección opuesta a la dirección en que Dios quiere llevarme.

Así que dedica un instante hoy a practicar esto,

A decir,

Oye de verdad estoy equivocado respecto a mí mismo,

Porque no reconozco quién soy,

No reconozco quién me creó,

No reconozco quién me trajo hasta aquí,

No reconozco que soy hijo de la creación y que como tal la única verdad es la de mi creador,

No la mía.

Y desde esa conciencia me siento uno con la creación,

Me siento uno con mi padre creador o con la fuente infinita de amor,

Y me recuerdo santo y me recuerdo inocente y me recuerdo capaz.

Así que todos mis errores acerca de mí mismo son puros sueños y aún así si sientes que esos pensamientos te invaden,

Todas esas ideas que parecen sueños te invaden y parecen tan reales,

Pues simplemente las entregas que es una propuesta del curso.

La propuesta del curso es entrega,

Una forma de orar y creería yo que es la más acertada,

Es entregar.

Regularmente en la oración pedimos Dios dame,

Dame,

Dame,

Dame,

Concédeme,

Bríndame,

Ayúdame,

Pero ¿cuántas veces le entregamos?

Te entrego mis culpas,

Te entrego mis miedos,

Te entrego mis errores,

Mi sensación de no hacer las cosas bien,

De no ser perfecto,

Te entrego todo,

Todo te lo entrego.

Entonces destina un tiempo hoy a entregarle a Dios para que dejes de sentir que eres condenado o castigado o que eres sometido al juicio,

Al señalamiento.

Así que destina el tiempo que consideres prudente en la mañana y en la noche a entregar tus miedos,

Tus culpas,

A abandonarlos y estar lista,

Listo para recibir la palabra divina acerca de quién realmente eres.

Tú ya lo sabes,

Ya lo sabes,

Solo necesitas quedarte un ratito ahí en quietud,

Esperando que la respuesta llegue,

Espera que la respuesta llegue.

Dios no me ha condenado,

Dios no te ha condenado,

Por lo tanto tú tampoco te has de condenar.

Dios no te ha condenado,

Por lo tanto tú tampoco te has de condenar.

Dios no me ha condenado,

Por lo tanto yo tampoco me he de condenar,

Por lo tanto yo tampoco me he de condenar porque Dios no me ha condenado.

Ten un maravilloso día.

© 2026 Vanessa Jaramillo Rios. All rights reserved. All copyright in this work remains with the original creator. No part of this material may be reproduced, distributed, or transmitted in any form or by any means, without the prior written permission of the copyright owner.

Trusted by 35 million people. It's free.

Insight Timer

Get the app

How can we help?

Sleep better
Reduce stress or anxiety
Meditation
Spirituality
Something else