
Meditación para acompañar la gestación de vida
ienvenida a este espacio, que es tu espacio. Esta meditación está pensada para ti, que estás gestando vida. Para que puedas habitar tu cuerpo como el hogar sagrado que es, y conectar con tu bebé desde el amor, la gratitud y la presencia. A través de esta práctica, te invito a honrar tu cuerpo: el que transforma, el que sostiene, el que intuye. A sentir el vínculo silencioso y profundo que ya existe entre tú y ese ser que crece dentro de ti. A confiar en tu sabiduría interna. A abrazarte en este camino con dulzura. Tómate este momento como un regalo para ti. Para respirar, para sentir, para agradecer… y para recordar que tu cuerpo es puente, es cuna, es amor en movimiento. Puedes regresar a esta meditación cuantas veces lo necesites. Gracias por estar aquí.
Transcripción
Bienvenida a este espacio que es tu espacio.
Un espacio íntimo,
Amoroso,
Seguro.
Un espacio donde puedes habitarte con calma y presencia.
Toma una respiración profunda.
Y al exhalar,
Permítete llegar.
Llegar a la hora.
Llegar a tu cuerpo,
Que es casa,
Que es cuna,
Que es puente.
Siente el peso de tu cuerpo sosteniéndose.
Y tal vez,
Si puedes,
Coloca tus manos sobre tu vientre.
Ese lugar sagrado,
Que hoy no solo es tuyo,
Sino que también habita otro corazón.
Permítete sentir.
Sin expectativas.
Solo sentir.
Tal vez hay movimiento.
Tal vez hay silencio.
Todo es bienvenido.
Imagina por un momento que desde tu corazón se extiende un hilo suave,
Luminoso.
Un hilo que llega al centro de tu vientre.
Ese hilo es el vínculo.
Ese hilo es la promesa.
Es el aquí estoy.
Es el estamos juntos,
Estamos juntas.
Tómate un instante para agradecerle a tu cuerpo por lo que sostiene,
Por lo que transforma,
Por lo que intuye,
Aún sin palabras.
Tal vez quieras agradecerle a tus piernas por caminar este camino.
A tu espalda por cargar sin quejarse.
A tus pechos por prepararse para nutrir.
A tu útero por ser hogar.
A tu corazón por hacer espacio.
Tu cuerpo no solo gesta vida,
Gesta vínculo,
Gesta amor,
Gesta memoria.
Permite que el amor que habita en ti llegue hasta donde está tu bebé.
No necesitas decir nada,
Solo sentir y confiar.
Confiar en ti,
En tu cuerpo,
En tu sabiduría.
Lentamente comienza a volver.
A este momento,
A esta habitación.
Y cuando lo sientas puedes mover suavemente tus manos,
Tus pies y abrir los ojos si te acompañaron cerrados.
Gracias por estar aquí,
Gracias por regalarte este momento.
Nos veremos en una próxima meditación.
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