
Vuelve a Sentirte Estable
by Gisela Bollo
Recupera esa sensación de estabilidad que a veces se pierde entre tantas cosas. A través del peso, la respiración y la percepción corporal, podrás encontrar un punto de apoyo interno y sentirte nuevamente más presente, centrado y en calma. Música; Starostin, Meditation music
Transcripción
Bienvenido,
Bienvenida.
Para comenzar permite que el cuerpo encuentre una postura cómoda No es necesaria inmovilidad,
Solamente una forma confortable de estar aquí durante unos minutos.
Observa que ya existe algo sosteniéndote.
La silla,
El suelo,
El almohadón,
La colchoneta,
La tierra.
No es necesario crear ese apoyo ya está presente Percibe el peso del cuerpo.
Quizás por un instante puedas dejar de cargarlo tú y permitir que descanse un poco más sobre aquello que lo está sosteniendo.
Y quizás puedas darte cuenta.
Que finalmente la tierra es la que te sostiene debajo de todo.
La respiración está sucediendo.
El aire entra y sale.
Como una marea tranquila.
Sin prisa.
Sin controlarla simplemente sucede y tú estás notando ese proceso del cuerpo imagina ahora una montaña al comienzo del día Todavía hay sombras sobre algunas laderas el aire fresco.
Todo parece respirar lentamente.
La montaña permanece.
No porque haga un esfuerzo para permanecer sino simplemente porque descansa completamente sobre la tierra.
Mientras te quedas con esa imagen unos instantes siente tus pies el contacto con el suelo o con la superficie en donde se apoyan.
La temperatura la presión.
La piel de los pies.
Quizás descubras pequeños detalles que hace unos momentos pasaban desapercibidos.
Con cada exhalación el peso encuentra un camino hacia abajo como el agua que se filtra lentamente entre las piedras.
No busca llegar antes.
Simplemente encuentra el recorrido que ya existe.
La pelvis comienza a participar de ese mismo movimiento se vuelve un poco más amplia más disponible.
La respiración parece encontrar allí un lugar donde desplegarse.
El abdomen acompaña suavemente.
También la parte baja de la espalda Todo sucede con una cierta lentitud natural la montaña vuelve a aparecer.
Ahora no la observas es como si el cuerpo recordara algo de ella.
Su firmeza no es rigidez.
Su estabilidad tampoco es inmovilidad.
Sobre sus laderas crecen árboles.
Corren pequeños arroyos.
El viento cambia de dirección.
Las estaciones pasan.
Y aún así algo permanece.
Permite que esa sensación encuentre un lugar dentro del cuerpo tal vez la pelvis.
O el abdomen.
Quizás los pies.
No hace falta decidirlo,
El propio cuerpo suele saber dónde apoyarse.
La respiración continúa descendiendo El aire parece llegar hasta lugares donde normalmente pasa desapercibido.
El vientre los costados del torso.
La espalda baja.
Incluso en el espacio profundo de la pelvis.
Como si toda esa región respirara.
Imagina ahora un árbol que crece cerca de esa montaña.
Sus ramas se mueven con el viento.
Y nunca lo hacen exactamente igual.
Sin embargo el tronco permanece disponible para cada movimiento.
Las raíces no luchan contra el viento,
Profundizan.
Quizás la estabilidad se parezca un poco a eso.
¿No consiste en que nada cambie?
Sino en descubrir un lugar desde donde acompañar el cambio.
Siente nuevamente los pies después la respiración.
Luego el apoyo.
Como si estos tres elementos comenzaran a formar parte de una misma experiencia.
Apoyo,
Respiración,
Presencia.
Delante aparece ahora un lago.
El agua está tranquila,
Refleja el cielo De vez en cuando una brisa dibuja pequeñas ondas sobre su superficie y poco después el agua vuelve a serenarse.
No porque obligue al viento a detenerse,
Simplemente porque conoce su propia quietud.
Quizás también exista en ti un lugar parecido.
No completamente inmóvil.
Sino profundamente estable.
Un lugar que permanece incluso mientras.
Pensamientos,
Emociones,
Acontecimientos continúan moviéndose.
Permanece unos instantes respirando dentro de esa sensación.
Siente nuevamente el peso del cuerpo Ahora quizás resulte un poco más fácil confiarlo a la tierra La gravedad continúa haciendo silenciosamente su trabajo.
El cuerpo responde.
La respiración encuentra espacio.
Y algo comienza a ordenarse sin necesidad de intervenir.
La montaña,
El árbol,
El lago.
Los tres permanecen.
Y mientras esas imágenes descansan en algún lado de la imaginación,
Quizás tu cuerpo descubra su propia manera de sentirse estable.
Quédate unos momentos respirando desde ahí.
Quizás puedas tener presente que cuando te sientas inestable puedes recordar el camino de regreso hacia la estabilidad.
Sentir los pies,
Permitir que el peso descienda.
Respirar hacia el abdomen.
Y dejar que la estabilidad aparezca.
Como aparecen en la montaña,
El árbol o el lago.
Como algo natural que siempre está allí.
Gracias por dejarme acompañarte.
Conoce a tu maestro
5.0 (5)
