
Dolor Físico Y Ansiedad - Alivia Sus Síntomas
by Feli García
Meditación guiada para aliviar el dolor físico por ansiedad. Encontrar Paz Interior. Habita en ti y calma tu agitación mental para liberarte del caos exterior. Puedes escuchar esta meditación también para dormir profundamente y relajarte.
Transcripción
Hola,
Soy Feli García,
Quien te va a acompañar en esta meditación.
Toma una respiración profunda.
Inhala,
Inhalas paz y exhalas tensión.
Este es un momento de paz,
De tranquilidad para regalarte estos momentos para ti,
Con tus ojos cerrados,
Presente en tu cuerpo,
Presente en tu actitud y presente en tu respiración.
Primero vas a hacer un escaneo y vas a observar primero tu cabeza,
Qué sensaciones hay.
¿Hay algún dolor?
¿Alguna tensión?
¿Algún punto que destaque más de otro?
Haciendo un repaso por tus ojos,
Sintiendo todo,
Todo tus ojos.
Siéntelos.
Observa si están cansados,
Pesados o relajados.
Observa tus sienes y con la respiración,
Además de observar,
Vas relajando cualquier tensión.
Observa tus mantíbulas,
Inhalando y al exhalar dejas que se relajen.
Inhala y al exhalar relaja tu lengua,
Dejando que caiga plácidamente sobre los dientes y abajo.
Eso es.
Ve respirando tranquilamente,
Dejando que la respiración sea neutra,
Sea libre,
Natural.
Solo observa lo que va ocurriendo en tu cuerpo,
Lo que te dice tu cuerpo y vas siguiendo ese escaneo corporal por tu cuello,
Las cervicales y observa si están tensas,
Engarrotadas o las sientes liberadas.
Eso es.
Y ahora tu garganta.
Observa la garganta.
¿Es fácil que pase la saliva?
¿Te cuesta tragar?
¿Estás bien?
¿O hay un nudo en tu garganta?
Todo lo que sientas y observes está bien.
No es ni bueno ni malo.
Solo te estás permitiendo observar los mensajes de tu cuerpo.
Eso es.
Y seguimos observando nuestro cuerpo.
Y ahora tu atención la vas a poner en los hombros.
Observa cómo están.
¿Relajados?
¿Cargados?
¿Algún dolor?
¿Tensión?
Eso es.
Ahora solamente toca observar,
Detectar aquellos lugares donde hay un punto de dolor,
De tensión.
Observa tus brazos y tus manos.
¿Las sientes ligeras?
¿Cargadas?
¿Pesadas?
Observa tu pecho.
Mira a ver si hay presión en tu pecho,
Dolor o no,
O hay liberación.
Observa tu abdomen y tu estómago.
Tal vez notes el estómago encogido,
Con dolor,
O tal vez te encuentres relajada.
Y ahora haces un escaneo por toda tu espalda.
Desde la zona alta,
Zona dorsal,
Zona lumbar,
Incluso coxis.
¿Qué zona de tu cuerpo sientes más cargada?
¿La parte alta,
La media,
La baja?
¿La parte derecha o la parte izquierda?
Observa.
Escucha tu cuerpo.
¿Qué te dice?
Observa ahora tus caderas,
Tus glúteos,
Incluso tus piernas y tus pies.
¿Sientes tus piernas cansadas?
¿Algún dolor?
En la rodilla,
En la pantorrilla,
Tal vez en la planta de los pies.
Observa.
Ahora no es momento todavía de analizar.
Solo observa.
Eso es.
Y vuelve a respirar.
Inhalando y exhalando.
Y ahora que eres consciente de los mensajes de tu cuerpo,
De aquellos puntos donde hay dolor,
Donde el cuerpo te está hablando,
Simplemente toma conciencia e interpreta lo que te quiere decir.
Usa el lenguaje de tu corazón.
Pon tu presencia en tu corazón y empieza a vibrar desde su profundidad,
Desde su grandeza,
Desde la gratitud.
Y conectado con tu corazón,
Ahora vas a volver a mirar a tu cuerpo.
Y sé sincero contigo.
Además de sincero,
Compasivo,
Amoroso.
Date cuenta de lo que está pasando dentro de ti.
Observa tu cabeza.
¿Si hay tensión?
Tal vez quiere decir que piensas demasiado.
Le das demasiadas vueltas a las cosas.
Te preocupas.
Vives en un futuro.
Tal vez haya ansiedad dentro de ti.
No pasa nada.
Observa.
Tu cabeza te está diciendo que no te preocupes.
Observa tus mandíbulas.
Si te duelen,
Tal vez tengas tensa la mandíbula.
¿Esa preocupación la llevas a la mandíbula?
¿Sueles apretar los dientes?
Tal vez sientas que no controlas la situación,
Que se te escapa y necesitas apretar para aferrarte a lo que quieres.
Sigue observando tu cuerpo a medida que vas respirando.
¿Tienes dolor en la garganta?
¿Que no has perdonado todavía?
¿Sientes rabia,
Ira?
¿Y no eres capaz de expresar tu sentir?
Abraza cualquier síntoma y escucha su mensaje.
Es una oportunidad para que puedas volver a ser tú mismo.
Pero desde el amor,
Desde el corazón.
Observa tu espalda.
¿Sientes tensión en la zona alta?
¿Demasiadas responsabilidades?
¿Demasiadas cargas?
Esas cargas que te impones tú.
Sí,
Tú.
Aunque creas que son los demás,
Tú estás decidiendo llevarlas.
Suelta esas cargas y ve a tu espalda.
¿Y tus piernas?
¿Qué heriden tus piernas?
¿Hay miedo a avanzar?
¿Miedo a lo que te tienes que enfrentar?
Tus rodillas.
¿Te duelen las rodillas?
¿Te cuesta arrodillarte ante alguien que te controla,
Que te dirige y no quieres?
¿Y tu estómago?
¿Cuántas emociones tienes ahí guardadas?
¿Cuántas cosas no aceptas y se van quedando ahí,
En lucha?
¿Te das cuenta?
Tu cuerpo te dice que no te estás haciendo bien.
Lo primero es aceptar que eres como eres,
Que sientes lo que sientes y que si tú eliges,
Con tu respiración,
Escucharte,
Aflojar tu cuerpo y soltar.
Soltar pensamientos,
Soltar preocupaciones,
Soltar culpas,
Eligiendo dejar de sufrir.
Soltar ese control,
Soltar esas cargas y responsabilidades,
Soltar los miedos a avanzar en la vida,
A encontrarte ante incertidumbre,
Soltar apegos,
Aceptar lo que hay en tu vida,
Sin etiquetas,
Sin bueno ni malo,
Aceptar experiencias.
Menos resistencia opones,
Más fácil es el camino.
Permítete transitar la vida,
Ocupándote de ti y de lo que hay a tu alrededor.
No hay más allá que ahora.
Y por un momento abre tus ojos.
Mira derecha e izquierda.
No pasa nada.
Estás seguro,
Segura,
En un espacio tranquilo.
Y eso es lo que está ocurriendo ahora.
Vuelve a cerrar tus ojos y quédate con esa sensación de seguridad y de paz.
Eso,
Siente la estabilidad de tu postura y conecta con esa seguridad que te da la postura de ahora.
Y visualiza en tu estómago un fuego,
Un fuego que quema todas las impurezas,
Todas las resistencias,
Todos los puntos de dolor de tu cuerpo y van aflojando,
Aflojando,
Hasta que te liberas de cualquier dolor,
De tu cabeza,
De tu garganta,
De tu cuello,
De tu espalda,
De tus brazos,
De tus piernas.
Y ese fuego te limpia de todas esas impurezas.
Y a medida que poco a poco se va apagando,
Vas entrando en un bienestar,
En una paz,
En tranquilidad,
Sabiendo que todo está bien en tu mundo ahora.
Así sea,
Hecho está.
Namasté.
Conoce a tu maestro
4.8 (307)
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