
Exploración Del Cuerpo
Con ayuda de este audio podrás ir recorriendo tu cuerpo con la atención, como si de una linterna que va alumbrandote zona por zona se tratara. Así irás entrenando la atención, a la vez que vas adquiriendo conciencia de tu cuerpo, de áreas que tenías olvidadas. El objetivo del ejercicio es practicar la atención, pero también tiene un gran efecto relajante que te servirá para adquirir calma e incluso te facilitará el sueño.
Transcripción
Este es el primer archivo de audio del Programa de Relajación y Reducción de Estrés desarrollado en el Centro Médico de la Universidad de Massachusetts.
Usando esta grabación de forma regular y haciendo lo que en ella se indica,
Estarás asumiendo un papel activo y poderoso para mejorar tu salud.
Esta grabación tiene dos partes,
La introducción que estás escuchando y una meditación guiada que llamaremos Exploración del Cuerpo.
La introducción te explica en qué circunstancias puedes practicar esta meditación.
Una vez que te familiarices con ella,
Si lo prefieres,
Puedes saltártela y empezar directamente por el ejercicio.
Esta meditación se realiza tumbado sobre la espalda y es un ejercicio que te ayudará a entrar y permanecer en un estado de profunda relajación,
Tanto física como mental.
Para ello,
Es conveniente que te instales en un lugar cómodo y tranquilo en el que te sientas a gusto.
Elige un momento propicio cuando puedas disponer de este tiempo sin interrupciones.
Tómatelo como una oportunidad para estar a solas,
Como un espacio de tiempo merecido y necesario para renovar tu energía,
Como una ocasión para conectar con tus fuentes internas de fortaleza y salud.
Trata de usar ropa holgada y confortable.
Puedes quitarte el reloj,
Los zapatos y las gafas.
Asegúrate de que no tienes prendas que te opriman el cuerpo.
Quizás quieras echarte encima una manta ligera o ponerte una chaqueta,
Dependiendo de la época del año,
Ya que al estar inmóvil el cuerpo baja un poco su temperatura,
Igual que cuando duermes.
Para esta meditación lo mejor es acostarse boca arriba,
Sobre una esterilla,
Una manta o sobre una alfombra gruesa.
Fíjate si puedes respirar cómodamente,
En la zona del vientre,
En el pecho o en el cuello.
Es importante no moverse durante la meditación.
Si el estar acostado sobre la espalda no te resulta cómodo,
Puedes colocarte algún cojín debajo,
Incluso puedes hacer el ejercicio en otra postura que tú prefieras.
Lo importante no es tanto la postura como el nivel de atención y sensibilidad que consigas,
Y por ello es importante no moverse.
No es necesario que hagas demasiado esfuerzo en relajarte,
Pues esto crearía tensión.
Intenta simplemente tomar conciencia de lo que ocurre en cada instante,
Aceptando exactamente todo lo que esté ocurriendo aquí y ahora.
Cuando te instales,
Deja que el cuerpo se vaya relajando poco a poco.
Lleva tu atención a la respiración e intenta respirar de forma natural,
Permaneciendo así por unos instantes,
Mientras que termina esta introducción y comienza la meditación.
Vamos a comenzar esta meditación cerrando suavemente los ojos y repasando la postura del cuerpo.
Los brazos reposan a los lados ligeramente separados,
Con las palmas hacia arriba.
Las piernas también están separadas y los pies caen libremente hacia los lados.
Ajusta un poco la postura si lo necesitas,
Hasta que te encuentres a gusto,
Y deja que la atención se fije unos instantes en el fluir de la respiración,
Sin intentar controlarla,
Intentando respirar por la nariz si te es posible y permitiendo que el aire entre y salga por tus fosas nasales libremente,
A su propio ritmo.
Intenta mantener la atención en la alternancia de inspiraciones y exhalaciones,
Mientras escuchas mi voz y te preparas para el ejercicio.
Fíjate también cómo te sientes,
Pero sin dejarse llevar por pensamientos e ideas de otros momentos y otros lugares.
Haz un intento firme de permanecer presente en esta experiencia,
Momento a momento.
Recuerda que no hay una forma exacta de sentirse,
Todo aquello que sientas está bien y forma parte de la realidad de este momento.
Libérate de la tendencia que todos tenemos de querer que las cosas sean diferentes y deja que ahora sean tal y como son.
Vamos a comenzar la meditación fijando la atención con detalle en las sensaciones que se producen en el abdomen mientras respiras,
Como si fuera la primera vez que lo observas.
Sentirás que tu abdomen se dilata suavemente al entrar el aire en tus pulmones,
Hinchándose poco a poco como un balón y cómo se va desinflando a medida que el aire sale del cuerpo.
Fíjate cuánto tiempo dura la toma de aire o inspiración y cuánto tiempo tarda el cuerpo en soltar el aire durante la exhalación.
Quizás notes que hay un momento de pausa cuando la inspiración termina y comienza la exhalación,
Tras la cual viene otra pausa entre la exhalación y la siguiente inspiración.
Notarás que en algunos momentos la inspiración es profunda y larga,
Mientras que en otros parece más superficial y breve.
Quizás notes que la respiración cambia a medida que el cuerpo se va adaptando a esta posición en la que te encuentras.
Haz un firme propósito de mantener la atención en la práctica sin dejar que ni el sueño ni los pensamientos perturben la meditación.
Si en algún momento notas que tu mente se ha distraído,
La vuelves a llevar al punto en el que estemos,
Sin importarte las razones ni preocuparte por ello.
Fíjate ahora si al inspirar percibes alguna sensación en el cuerpo de energía o bienestar.
Observa también si al exhalar observas algún tipo de relajación,
Como si el cuerpo se liberase de tensiones y de toxinas.
Presta atención de esta manera al proceso de respiración y a las sensaciones que se producen,
A medida que permites que tu cuerpo se vaya familiarizando con este ejercicio.
Quizás ya puedas seguir a la respiración en todo su recorrido,
Desde la inspiración hasta el final de la exhalación.
Esta primera parte se llama atención a la respiración y es una técnica muy útil para conectar con el momento presente y desarrollar equilibrio mental.
Recuerda que si en algún momento surgen emociones difíciles de manejar o pensamientos inconvenientes,
Siempre puedes retomar la atención en la respiración,
Como si fuera un refugio.
Para ello,
Basta que te concentres en las sensaciones del aire entrando y saliendo del cuerpo,
Sin dejarte arrastrar por los pensamientos y las emociones que sean,
Dejándolas que estén,
Pero manteniéndolas como en un segundo plano.
Intenta que la tensión esté tan cerca como sea posible de la respiración.
Así,
Una vez que hayas recuperado el equilibrio,
Puedes volver al ejercicio y seguir por donde vaya la grabación,
Sin darle mayor importancia al asunto.
Ahora vamos a pasar a la exploración del cuerpo,
Que es el ejercicio principal de esta grabación.
Para ello,
Vamos a recorrer el cuerpo con la atención,
Como si se tratara de una linterna que ilumina las distintas zonas del cuerpo,
Y al iluminar una zona,
Te permite identificar las sensaciones corporales de este lugar.
Si te parece,
Comenzamos dejando que la atención se desplace desde el abdomen a lo largo de la pierna izquierda,
Hasta llegar a los dedos del pie.
Fíjate si notas alguna sensación en estos dedos,
Pero sin moverlos.
Es posible que sientas hormigueo,
Cosquilleo,
Frío o calor,
O tal vez humedad o picor.
No importa el tipo de sensación que experimentes,
Simplemente intenta tomar contacto con la realidad en los dedos del pie.
Si no sientes nada,
Está bien.
Continúa la experiencia de esta forma,
Manteniendo la atención por unos instantes en este lugar,
Con curiosidad expectante,
Por si apareciese de pronto alguna sensación.
Fíjate si puedes dirigir tu atención de forma más precisa,
Enfocando en cada dedo,
En el dedo gordo,
En el dedo pequeño,
En cualquiera de los demás dedos,
El segundo dedo,
El tercer dedo,
El cuarto dedo.
De los dedos podemos continuar explorando la planta del pie izquierdo,
Bajando poco a poco hasta el talón,
Y observando cualquier sensación que aparezca.
Quizás notes contracciones o expansiones,
Quizás notes en el talón las sensaciones de contacto con el suelo.
Cuando hayas explorado la planta y el talón,
Puedes seguir con el tobillo,
El empeine,
Hasta recorrer todo el pie izquierdo.
Fíjate después si notas algún efecto de la respiración llegando a esta zona del cuerpo.
Si con la inspiración notas alguna sensación de energía y bienestar en el pie izquierdo,
Y al exhalar,
Percibes como si este pie se va quedando más y más relajado y tranquilo,
Inspirando y exhalando con atención plena en el pie izquierdo.
Aprovecha la próxima exhalación para dejar el pie izquierdo mientras continuamos la exploración por la pantorrilla.
Vamos ascendiendo poco a poco desde el tobillo izquierdo hacia la rodilla,
Notando cualquier sensación que aparezca,
Recorriendo la parte frontal o espinilla,
Los músculos posteriores,
Los gemelos,
Viviendo cada sensación.
Cuando llegues a la rodilla,
Puedes explorarla con más cuidado,
Buscando sensaciones en las distintas zonas.
Si hay una parte en la que no sientes nada,
Esperas un instante allí,
Hasta mover la atención por si aparece algo,
Y si no surge nada,
Sigue el recorrido sin preocuparte por ello.
Cuando hayas explorado toda la pantorrilla izquierda,
Fíjate si notas el efecto de la respiración llegando a esta zona del cuerpo.
Permite que la inspiración aporte energía y bienestar a la pantorrilla izquierda,
Y aprovecha las exhalaciones para permitir que esta zona se relaje un poco más.
En la siguiente exhalación puedes dejar la pantorrilla mientras continuamos ascendiendo poco a poco por el muslo izquierdo.
Fíjate en los puntos de contacto del muslo con el suelo,
Buscando sensaciones físicas y reales,
Sin intentar crear sensaciones.
Céntrate en lo que vas encontrando,
Sea lo que sea,
Sin juzgarlo,
Mientras asciendes desde la rodilla hasta la ingle,
Y desde la ingle hasta la cadera,
Recorriendo todo el muslo izquierdo.
Cuando has recorrido el muslo,
Fíjate si notas el efecto de la respiración en el muslo y en el resto de la pierna,
Como si la inspiración llegara directamente a la pierna,
Aportando energía y bienestar,
Y con cada exhalación la pierna izquierda se va quedando más y más relajada,
Más y más tranquila.
Puedes aprovechar la siguiente exhalación para soltar la pierna izquierda tanto como te sea posible,
Como si se hundiera un poco más en el suelo o en las cerillas,
Y se desvaneciera del foco de la tensión.
Y ahora vamos a continuar el recorrido desde la cadera izquierda poco a poco por la cintura hacia la cadera derecha,
Y bajando por la pierna derecha hasta el pie derecho,
Para explorarlo de la misma manera que antes.
Primero llevamos la atención a los dedos del pie derecho,
Sin moverlos.
Puedes explorar los dedos de uno en uno,
Empezando por el dedo gordo,
El segundo dedo,
El tercer dedo,
El cuarto dedo,
Hasta llegar al dedo meñique del pie derecho.
Quizás sientas alguna sensación en algún dedo en particular,
O sensaciones generales de la zona,
O falta de sensaciones,
No importa.
Explora también la planta del pie derecho,
Bajando poco a poco hacia el talón,
Explorando el talón con más detenimiento,
Y continuando después por el tobillo,
El empeine,
Hasta recorrer todo el pie derecho.
Fíjate si también llega a esta zona el efecto de la respiración,
Si al inspirar notas energía y bienestar,
Y con cada exhalación permite que el pie derecho se relaje más y más,
Inspirando y exhalando con atención desde el pie derecho.
Puedes aprovechar la siguiente exhalación para dejar que el pie derecho se relaje tanto como sea posible,
Mientras vamos ascendiendo desde el tobillo por la pantorrilla,
Explorando la espinilla y los gemelos,
Ascendiendo hacia la rodilla,
Recorriendo la rodilla con más detenimiento,
La parte de la rótula,
Las zonas laterales,
Y cuando hayas recorrido esta parte del cuerpo,
Puedes llevar otra vez la atención a la respiración,
Inspirando energía y bienestar en la pantorrilla derecha,
Y al exhalar,
Permitiendo que la pantorrilla se relaje más y más.
Puedes aprovechar la próxima exhalación para soltar la pantorrilla y la rodilla derecha tanto como sea posible,
Mientras seguimos ascendiendo por el muslo,
Desde la rodilla hasta la ingle,
Poco a poco,
Notando diferentes áreas con temperaturas diferentes,
Notando el peso del cuerpo,
Quizá parece que el muslo es muy pesado,
O es muy ligero,
Cualquier sensación que encuentres desde la ingle hasta la cadera que esté en el muslo derecho.
Cuando hayas recorrido el muslo,
Fíjate si llega hasta allí el efecto de la respiración,
Inspirando y exhalando desde la pierna derecha,
Dejando que cada inspiración aporte energía y bienestar,
Y al exhalar,
Permitiendo que la pierna derecha se vaya relajando más y más,
Como una ola,
Desde la cadera hasta los dedos del pie,
Inspirando,
Y al exhalar,
Desde los dedos del pie hasta la cadera.
Puedes aprovechar la siguiente exhalación para soltar cualquier tensión que quede,
Dejando que la pierna derecha se hunda en la esterilla,
Y se desvanezca del foco de la tensión.
Permite ahora que la tensión se desplace a la parte baja del tronco,
Explorando la zona de los glúteos,
Los genitales,
Rodeando toda la parte baja del tronco,
Intentando sintonizar con las impresiones que allí aparezcan,
Y si no aparece ninguna,
Permaneciendo unos instantes en esa ausencia de sensaciones.
Vamos a explorar ahora la columna vertebral,
Empezando desde la zona del coxis,
Y ascendiendo poco a poco,
Vértebra a vértebra,
Hacia la zona de los riñones,
Donde puede que sientas sensaciones intensas o suaves,
Como tensión,
Adormecimiento,
Contacto con el suelo,
Sin dejarte absorber por molestias que puedan aparecer,
Viviendo la experiencia del cuerpo tal y como es en este momento.
Desde los riñones,
O zona lumbar,
Poco a poco explorando el lado derecho y el izquierdo,
Desde la espalda,
Comparando ambos costados,
Conscientes de las sensaciones que haya en cada lado,
Ascendiendo hasta la parte media de la espalda o parte dorsal,
La zona de los homóplatos,
Y subiendo hasta el comienzo del cuello en la zona cervical.
Cuando hayas explorado toda la espalda,
Desde la zona lumbar hasta la zona cervical,
Déjate llevar unos instantes por el efecto de la respiración en la espalda,
Permitiendo que las inspiraciones aporten energía y bienestar,
Y con las exhalaciones,
La espalda se va relajando más y más,
Inspirando y exhalando con atención,
Notando las sensaciones que se van produciendo.
Puedes aprovechar la siguiente exhalación,
Para que la espalda se relaje tanto como sea posible,
Como si se hundiera un poquito más en la esterilla,
Y se desvaneciera del foco de la mente.
Permite ahora que la atención se dirija nuevamente al abdomen,
En la zona del ombligo.
Siente como se hincha y se deshincha,
Acompasadamente.
Quizás notes ahora la entrada y salida de aire,
Que van seguidas por unas pausas,
En las que el aire cambia el sentido.
Intenta identificar estas cuatro fases con claridad.
También puedes explorar la zona exterior,
Como describiendo círculos en torno al abdomen.
Quizás notes calor,
Hormigueos o el roce de la ropa,
Y luego podemos ir ascendiendo poco a poco hacia el pecho,
Recorriendo el pecho derecho,
El pecho izquierdo,
Ascendiendo hasta la clavícula,
Notando si hay zonas en blanco o distintas sensaciones,
Como si estuviéramos dibujando un mapa.
Si quieres,
Puedes reposar unos instantes en el centro del pecho.
Quizás notes el movimiento de las costillas o el latir del corazón,
O cualquier otra sensación.
Recuerda que si aparecen emociones fuertes,
Puedes elegir permanecer en ellas,
Explorando las sensaciones,
O refugiarte en la respiración por unos instantes,
Antes de continuar.
Si notas los latidos en el centro del pecho,
Puedes permanecer ahí,
Notando el ritmo que mueve la vida.
El latido del corazón y el vaivén de la respiración,
Son los dos ritmos que se encargan de repartir salud y bienestar por todo el organismo.
Ahí puedes sentir la vida funcionando silenciosamente,
Mientras permaneces con conciencia plena,
Observando las sensaciones que se producen en el cuerpo en este momento,
Inspirando energía y bienestar en el tronco y en los órganos interiores,
Y exhalando tensiones y toxinas.
Aprovecha la siguiente exhalación para que todo el tronco se relaje un poco más,
Y se desvanezca del foco de la mente.
Quizás notes ahora que tu cuerpo va entrando en un estado de mayor quietud y bienestar.
Toma conciencia de ello,
Pero mantén la atención en el ejercicio.
No dejes que el sueño ni las distracciones interrumpan esta meditación.
Vamos a llevar ahora la atención al brazo derecho,
Bajando desde los hombros hasta los dedos de la mano derecha,
Intentando sintonizarnos con las sensaciones de las yemas de los dedos.
Quizás notes alguna sensación que proviene del dedo gordo,
O del dedo corazón,
O del índice,
O del anular,
O del meñique.
Sensaciones específicas de uno de los dedos,
O sensaciones generales de la zona.
Quizás notes sensaciones de contacto con la atmósfera,
O con el suelo,
En la palma de la mano,
En el dorso de la mano,
En los nudillos,
En la muñeca.
Cuando hayas recorrido toda la mano derecha,
Deja que el efecto de la respiración llegue hasta esta mano,
Como si al inspirar la mano derecha recibiera energía y bienestar,
Y al exhalar se va relajando más y más.
Puedes aprovechar la siguiente exhalación para que la mano derecha se relaje tanto como sea posible.
Mientras dejas esta parte,
Empezamos a ascender por el antebrazo poco a poco,
Desde la muñeca hasta el codo,
Parte por parte y zona por zona.
Cuando llegamos al codo,
Lo podemos recorrer con más detenimiento,
Y desde el codo vamos ascendiendo hacia el hombro,
Explorando todo el brazo derecho,
La zona de la axila y recorriendo el hombro con detenimiento.
Cuando has explorado esta parte del cuerpo,
Puedes fijarte en el efecto de la respiración,
Permitiendo que al inspirar se llene todo el brazo derecho de energía y bienestar,
Y al exhalar el brazo derecho se va quedando más y más relajado,
Más y más tranquilo.
Puedes aprovechar la siguiente exhalación para que el brazo derecho se relaje tanto como sea posible.
Se hunda en la esterilla y se desvanezca del foco de la tensión,
Mientras llevas la tensión desde el hombro derecho hasta el hombro izquierdo,
Y vas bajando por el brazo izquierdo hasta la mano,
Fijando la tensión en la yema de los dedos.
Quizás puedas recorrerlo desde el dedo gordo,
Al dedo índice,
Al dedo corazón,
Al anular y al meñique,
Distinguiendo sensaciones específicas o generales.
Explorando la inserción de los dedos en la palma de la mano,
Explorando los nudillos,
El dorso,
La muñeca izquierda,
Recorriendo toda la mano.
Cuando hayas recorrido todo el brazo izquierdo,
Permite que el efecto de la respiración llegue hasta allí,
Inspirando energía y bienestar en el brazo izquierdo,
Y al exhalar permitiendo que se vaya relajando más y más.
Puedes aprovechar la siguiente exhalación para que todo el brazo izquierdo se quede más relajado y tranquilo,
Y se hunda un poco más en la esterilla,
Y desaparezca del foco de la tensión.
Ahora quizás notes que tu cuerpo está entrando en un estado de mayor quietud y bienestar.
Toma conciencia de ello,
Pero mantén la tensión en el ejercicio sin dejar que el sueño ni las distracciones interrumpan la práctica.
Deja pasar cualquier pensamiento que aparezca en la mente,
Evitando el deseo de moverte o cualquier otra idea,
Hasta que terminemos el ejercicio en unos minutos.
Vamos a llevar ahora la atención a la zona de la garganta.
Quizás notes el efecto del aire al respirar,
Como el aliento se desplaza a través del cuello,
O notes sensaciones en la piel por el contacto con el aire o la ropa.
Puedes explorar todo el cuello hasta la nuca,
Notando si hay zonas con tensión o calor.
Desde el cuello vamos a continuar por la barbilla,
Explorando la mandíbula derecha,
La mandíbula izquierda,
La zona de los labios.
¿Notas alguna diferencia entre el labio superior y el labio inferior?
¿Puedes percibir el roce de la respiración acariciando el labio superior?
Fíjate si notas las sensaciones del aire entrando por la nariz.
Quizás estés respirando por el orificio izquierdo,
O por el derecho,
O por los dos a la vez.
Fíjate si notas que el aire que entra tiene distinta temperatura a la del aire que sale.
Intenta acompañar al aire que entra,
Notando las sensaciones en el interior del cuerpo.
Cuando sale el aire,
Fíjate desde dónde puedes notar el flujo de la exhalación.
También puedes explorar la parte de la nariz por fuera,
Los laterales,
La punta de la nariz,
Y luego continuar con la cara,
La mejilla izquierda,
La sien izquierda,
Hasta la oreja izquierda.
¿Notas alguna sensación en la oreja izquierda en este momento?
Podemos recorrer también el lado derecho de la cara,
Empezando con la mejilla derecha,
La sien derecha,
Y la oreja derecha.
Vamos a llevar la atención al ojo derecho,
Explorando la cuenca del ojo derecho,
Las cejas,
El párpado,
Hasta llegar al mismo ojo derecho,
Y desde aquí,
Pasando por el entrecejo,
Al ojo izquierdo.
Explorando la cuenca,
La sien izquierda,
El párpado,
Hasta recorrer toda la zona de los ojos.
Desde aquí,
Ascendemos a la frente,
Buscando cualquier sensación que exista en la frente en este momento.
Desde la frente,
Seguimos hacia la cabeza,
Quizás notando cuando comienza el cuero cabelludo,
Prestando más atención en la zona de la coronilla,
Y siguiendo hasta la nuca,
Para completar toda la exploración de la cabeza.
Después,
Puedes fijarte si el efecto de la respiración llega también a esta zona,
Inspirando energía y bienestar en la cara y en la cabeza,
Y dejando que las exhalaciones aporten una mayor relajación de los músculos.
Inspirando y exhalando,
Puedes aprovechar la siguiente exhalación para que la cabeza se relaje tanto como sea posible,
Se libere de tensiones y se desvanezca del foco de la mente.
Ahora quizás puedas sentir el cuerpo con una unidad completa,
Como es en realidad,
Percibiendo el ritmo de la respiración que recorre el cuerpo rítmicamente,
Como una ola,
Sin encontrar resistencia,
Desde la cabeza a los pies,
Y desde los pies a la cabeza.
Deja temerse por la respiración consciente,
Permitiendo que cada inspiración aporte energía y bienestar a cada músculo,
A cada órgano,
Y a todos los tejidos,
Hasta llegar a cada célula del cuerpo.
Aprovecha cada exhalación para permitir que se liberen las tensiones acumuladas,
Soltar las toxinas y relajar el cuerpo más y más,
Tanto como sea posible para ti en este momento.
Intenta mantener la mente abierta mientras observas ese fluir de aire en tu interior,
Este milagro de la respiración que alimenta la vida,
Sin tratar de cambiar nada,
Aceptando este momento tal y como es,
En plenitud,
Permaneciendo como un testigo imparcial de la realidad que se presenta en tu conciencia.
Si quieres,
Puedes contar respiraciones para mantener la concentración,
Contando desde 21 hasta 1,
Y si pierdes la cuenta,
Vuelves a empezar.
21 inspiro,
21 exhalo,
20 inspiro,
20 exhalo,
Y así sucesivamente.
Quizás vayas notando cierto bienestar,
Un estado de tranquilidad o de serenidad,
Esta serenidad que nace cuando nos abrimos a las cosas,
Cuando tomamos la realidad sin querer modificarla,
Aceptando esta actitud como saludable,
Permitiendo que el mundo sea tal cual más allá de los miedos y preocupaciones personales,
Esta tranquilidad que surge cuando uno se siente un ser completo,
Cuando estamos a gusto con nosotros mismos,
Conscientes de la inmensa capacidad que tenemos todos para amar y cuidarnos en todo momento.
Es muy posible que te sientas agradecida o agradecido por haberte otorgado este tiempo para cuidarte de esta manera,
Recuerda que es posible acceder a este estado de relajación y claridad cada vez que cultivas la plena conciencia en la respiración y en las sensaciones en el cuerpo,
No importa qué cosas estés haciendo ni qué hora del día sea,
La respiración está ahí y te acompaña en cada instante,
Permite que la respiración consciente sea tu reserva personal de equilibrio y energía,
Utiliza este estado de claridad para hacer elecciones más conscientes sobre cómo vivir la vida de forma más satisfactoria,
Pensando en tu propio bienestar y en el de las personas con quien quieres compartir tu vida.
Y a medida que esta grabación termina,
Puedes ir tomando contacto con tu cuerpo poco a poco,
Moviendo los dedos de los pies y de las manos,
Abriendo los ojos,
Puedes estirarte profundamente como si despertase de un sueño,
Dejando que nueva sangre bañe todos los músculos del cuerpo y mientras vas tomando contacto con el mundo exterior y reinician las actividades del día.
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4.7 (15)
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