
La Conexión Empática
En esta meditación te invito a cultivar empatía, amabilidad y un sentido profundo de humanidad compartida. A través de una atención suave y pausada, vas a explorar tu experiencia interna y la conexión natural que existe entre todas las personas. Es una práctica accesible, ideal para momentos de tensión emocional o para reconectar con un sentido más amplio de pertenencia. Perfecta para comenzar o cerrar el día con calma y apertura.
Transcripción
La conexión empática.
En esta práctica vamos a dedicar unos minutos a cultivar una presencia abierta y empática,
Explorando la conexión con nuestra propia experiencia y con la de quienes nos rodean.
Vamos a comenzar encontrando una postura.
Que nos permita estar presentes.
Dejando atrás lo que estábamos haciendo antes.
Y llevando la atención a la aquí y a la ahora.
Toma conciencia de la respiración.
Observa las sensaciones del aire entrando y saliendo del cuerpo.
Nota que partes del cuerpo se mueven mientras respiras.
Voy ampliando la conciencia hacia todo el cuerpo.
Los puntos de contacto con el suelo o la silla.
La sensación de la ropa.
La temperatura.
Recorre suavemente el cuerpo,
Explorando las sensaciones presentes.
Empezando por la zona de la cara.
Bajando por todo el torso.
Los brazos y manos.
La zona de las caderas.
Las piernas.
Y los pies.
Permite que cada exhalación suavice cualquier tensión,
Incomodidad o malestar que pueda aparecer.
Empieza ahora observando si hay algún aspecto de tu experiencia,
Algún pensamiento,
Emoción o sensación que esté generando malestar o rechazo.
Con cada exhalación.
Permite suavizar un poco la resistencia.
Dejando que toda tu experiencia sea mecida por una respiración suave y amable.
Vamos ampliando la conciencia.
Para incluir también alguna sensación que nos resulte placentera en este momento.
Permitiendo tanto las sensaciones incómodas como las agradables.
Surgiendo,
Pasando,
Y cambiando.
No tratamos de rechazar lo que no nos gusta.
Ni de aferrarnos a lo que nos gusta.
Cultivamos una actitud de aceptación y amabilidad hacia nuestra propia experiencia.
Especialmente ante aquello que nos hace sentir vulnerables o nos provoca sufrimiento.
Permite que la respiración se impregne de esta intención de amabilidad y buenos deseos hacia ti.
Ahora vamos a traer a la mente la imagen o el recuerdo.
De una persona cercana.
Alguien a quien apreciamos.
Alguien que representa a esas personas que nos resultan agradables en nuestra vida.
Reflexionamos sobre todo lo que compartimos.
Aunque aparentemente nuestras vidas sean muy diferentes.
Ambos inhalamos y exhalamos de la misma manera.
Ambos tenemos experiencias difíciles que tendemos a rechazar.
Y experiencias agradables a las que solemos aferrarnos.
Ambos queremos ser felices y estar libres de sufrimiento.
Lleva la atención a este sentido de humanidad compartida.
Inhalamos empatía y reconocimiento.
Y exhalamos amabilidad,
Compasión y buenos deseos hacia esa persona.
Poco a poco vamos expandiendo la conciencia para incluir a más personas.
Nos incluimos a nosotros mismos,
A nosotras mismas.
A personas cercanas.
A personas que conocemos poco.
Incluso a personas con quienes tengamos alguna dificultad.
Observamos todo lo que compartimos.
Todos respiramos.
Todos atravesamos momentos difíciles y momentos de alegría.
Todas sufrimos.
¿Todos deseamos ser libres de sufrimiento?
Amar y ser correspondidos.
No rechazamos ni nos aferramos a nadie.
Permitimos que cada persona sea quien es.
Y que nosotros seamos quienes somos en este momento.
Dejamos que nuestra respiración lleve deseos de bienestar por igual hacia todas las personas,
Sin preferencias.
Vamos cultivando un sentimiento de humanidad compartida.
Las historias de nuestras vidas son distintas,
Pero nuestras vivencias y emociones humanas son muy similares.
En la medida que podemos reconocer nuestra propia alegría y bienestar,
También comprendemos cómo es la felicidad para las otras personas.
Y del mismo modo,
Cuando contactamos con nuestro propio dolor y nuestras propias heridas,
Entendemos desde dentro cómo es atravesar el sufrimiento para los demás.
Personas cercanas Personas lejanas personas que nos gustan.
Personas que no nos gustan.
Personas conocidas.
Personas desconocidas.
Todos somos seres humanos.
Todos queremos ser felices y estar libres del sufrimiento.
Permitimos que la respiración lleve deseos de bienestar por igual hacia todo el mundo.
Sin preferencias.
Podemos imaginar esta amabilidad como una onda que emana del centro de nuestro pecho.
Expandiéndose con cada respiración.
Y alcanzando poco a poco el espacio que nos rodea.
La habitación,
El barrio.
La ciudad.
Y todo el mundo.
Poco a poco vamos a ir concluyendo esta práctica.
Llevando la atención de nuevo al cuerpo a la respiración.
Una vez suene la campana,
Que marcará el final del ejercicio,
Permítete retomar tus actividades llevando contigo este sentimiento de amabilidad y conexión con las demás personas.
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