
Terremoto | Meditación para calmar el miedo y los nervios
Después de un temblor, el movimiento puede detenerse, pero el miedo y los nervios pueden permanecer en nuestro cuerpo. Esta meditación guiada es un espacio para acompañarte a recuperar la calma después de vivir un temblor o terremoto, sin juzgar lo que sientes ni exigirte dejar de tener miedo. A través de la respiración consciente, ejercicios de conexión con el presente y afirmaciones de tranquilidad, te invito a: Liberar poco a poco la tensión acumulada. Calmar los pensamientos de preocupación y miedo. Volver a conectar con tu cuerpo y el momento presente. Recuperar una sensación de confianza y estabilidad emocional. Escucha esta meditación cuando el temblor haya terminado y te encuentres en un lugar seguro. Recuerda seguir siempre las recomendaciones de las autoridades. Creada con mucho cariño para todas las personas y familias de Panamá, Colombia y Venezuela que han sentido miedo durante estos días. Con cariño, Gaby
Transcripción
¿Te ha pasado que después de vivir un terremoto o un temblor muy fuerte?
Cualquier movimiento te hace pensar que está temblando otra vez o que va a ocurrir otra vez.
Un ruido,
Una vibración,
Una sensación extraña.
Y de repente tu corazón se acelera.
Tu cuerpo se tensa y tu mente comienza a imaginar todo lo que podría pasar.
Y comienzas a sentir.
Un poco de ansiedad y angustia.
Y mucho miedo.
Si te has sentido así estos días,
Quiero decirte algo.
Esta vez.
Está bien sentir miedo.
Después de vivir algo que nos asusta,
Es natural que nuestro cuerpo permanezca alejado.
Más atento y más alerta de lo que ocurre a nuestro alrededor.
Hoy quiero acompañarte a encontrar un poquito de calma en medio de esta incertidumbre.
Antes de comenzar,
Colócate en un lugar cómodo,
Tranquilo.
Esta práctica es para cuando el movimiento ya haya terminado.
Puedes mantener tus ojos abiertos y eso te hace sentir mejor y comienza sintiendo tus pies.
Apoyados en el suelo o en el lugar donde los tengas apoyados.
Observa tres cosas que puedas ver a tu alrededor quizás una pared,
Una ventana,
Algún objeto y míralas con atención.
Ahora,
Siente el contacto de tu cuerpo con la silla o con la superficie donde estés.
Nota la temperatura.
Del aire sobre tu piel.
Y escucha algún sonido cercano Estás ayudando a tu mente a regresar a lo que está ocurriendo aquí,
En este instante.
Y ahora,
Sin forzar tu respiración,
Toma un aire suavemente por la nariz,
Inhala.
Y déjalo salir despacio por tu boca.
Otra vez,
Inhala.
Y exhala lentamente.
Como si con cada exhalación pudieras aflojar un poquito esa tensión que has estado sosteniendo.
Quizás una parte de ti quiere tener todas las respuestas.
Saber si volverá a temblar,
Saber cuándo,
Saber qué va a pasar.
Y es comprensible.
Porque algo.
Cuando nos asusta,
Nuestra mente intenta anticiparse para protegerlo.
Pero quiero que recuerdes esto,
No necesitas predecir el futuro para cuidarte en el presente.
Puedes tener un plan,
Puedes informarte.
Puedes saber qué hacer si vuelve a pasar y también puedes permitirte descansar entre un momento y otro.
Estar preparado,
Preparado no significa tener que vivir asustados todo el tiempo.
Ahora lleva una mano a tu pecho.
Y si te resulta cómodo.
Siente el contacto de tu mano con tu cuerpo y repite mentalmente.
Estoy sintiendo miedo.
Pero el miedo nos tiene que dirigir cada uno de mis pensamientos.
Puedo estar atenta,
Atento,
Sin vivir en alerta permanente.
Puedo prepararme para lo que no controlo.
Y puedo cuidar de mí en este momento.
Merezco momentos de tranquilidad incluso en medio de la incertidumbre.
Subtítulos realizados por la comunidad de Amara.
Org Ahora,
Imagina por un instante que esa preocupación que llevas dentro tiene un volumen.
Que quizás haya estado muy alto en estos días.
No vas a apagarlo a la fuerza,
Solo imagina que puedes bajarlo un poquito.
Lo suficiente para respirar con más comodidad,
Para sentir tu cuerpo… para volver a escuchar lo que está ocurriendo a tu alrededor sin anticipar constantemente lo peor.
Y si el miedo vuelve más tarde.
No significa que hayas retrocedido,
Puedes volver a observar tu entorno,
Sentir tus pies,
Respirar.
Recordarte que no todos los movimientos son algo malo.
Y que no todos los pensamientos son una señal de peligro.
Haz una última respiración suave.
Inhala.
Retén y exhala.
Y quédate con esto.
No podemos controlar todos los movimientos de la tierra.
Pero podemos aprender a acompañarnos con más calma mientras atravesamos la incertidumbre.
Un momento a la vez,
Una respiración a la vez y con mucha amabilidad hacia ti.
Respira,
Suelta y vuelve a ti.
Gracias por meditar conmigo.
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