
Despliegue del Testigo (Meditación)
Práctica basada en los textos de Ken Wilber para notar desde la propia experiencia la Consciencia Testigo, descansar en ella y desidentificarse de todo aquello que es nuestro, pero no es lo que somos: percepciones visuales, sonidos, sensaciones corporales, pensamientos...
Transcripción
Meditación,
Despliegue del testigo.
Siéntate cómodamente en la posición de meditación y cierra tus ojos.
Tu postura relajada y atenta al mismo tiempo.
Apoya completamente tus pies sobre el suelo.
Coloca tus manos sobre tus rodillas con las palmas hacia abajo.
Coloca la punta de la lengua sobre la base de los dientes superiores.
Siente la vertical de tu espalda.
Revisa tres puntos que te permiten estructurar esta vertical.
La curvatura de la espalda baja,
Sacando ligeramente los glúteos hacia atrás.
Siente cómo te yergues al hacerlo.
Abre el pecho dando amplio espacio a la respiración,
Llevando tu sombro ligeramente hacia atrás.
Mete el mentón hacia tu cuello para asegurar que la coronilla apunte hacia el techo.
Puedes imaginar que un hilo jala de tu coronilla hacia el techo.
Realiza tres respiraciones profundas por la nariz.
Comienza sacando todo el aire muy despacio.
De esta forma tu cuerpo realizará una inhalación muy profunda en cuanto lo necesite.
Relaja los músculos de tu pecho,
Intercostales y abdominales para permitir la inhalación profunda.
Exhala muy lentamente de nuevo.
La exhalación dura más o menos el doble que la inhalación.
Saca lo más posible el aire de tus pulmones.
Permite ahora que tu cuerpo inhale profundamente y se expande el pecho y el abdomen.
Una vez más,
Exhala sacando todo el aire de tus pulmones lentamente.
Permite que la inhalación llegue profundamente.
Ahora deja que la respiración vaya a su propio ritmo y obsérvala.
Siente el movimiento en tu cuerpo como una marea que viene y se va.
Puedes sentir también como entra y sale el aire por tus fosas nasales.
Recuerda que la mente siempre divaga.
Cuando lo haga y te des cuenta,
Simplemente regrésala muy gentilmente a sentir tu respiración.
En cuanto te lo indique,
Vas a abrir los ojos y en actitud meditativa,
Vas a observar el espacio a tu alrededor,
Intentando de la mejor manera posible no etiquetar,
Narrar o juzgar aquello que ves,
Sino simplemente observar formas,
Colores,
Luces,
Sombras,
Como si estuvieras apreciando una obra de arte.
Abre tus ojos ahora y observa.
Puedes mover tu cabeza y posar tu vista en cada rincón.
Si surgen juicios o pensamientos de cualquier tipo respecto a aquello que estás observando,
Está perfectamente bien.
Observalos también y regresa a tu atención a observar tu entorno.
Eres un testigo que sin esfuerzo ni dificultad observa las formas que se hallan al alcance de tu percepción.
Ahora centra también tu atención en aquello que observa,
Aquello que se hace consciente de los contenidos visuales que aparecen en tu conciencia.
Puedes incluso preguntarte varias veces ¿Quién o qué está observando?
No busque la respuesta,
Sólo nota lo que percibes al realizar la pregunta.
Ahora te invito a cerrar tus ojos.
Date cuenta que han desaparecido esos contenidos visuales,
Pero que el testigo que observa sigue ahí,
Percibiendo sin esfuerzo la oscuridad.
En tu próxima exhalación deja en un segundo plano de tu conciencia esos contenidos visuales y lleva ahora tu atención a los sonidos.
Escucha desde los más cercanos hasta los más lejanos,
Los de tu propio cuerpo,
Como tu respiración,
Los de tu entorno y los del exterior.
De la mejor forma que puedas,
Intenta no reconocer,
Narrar o juzgar aquello que escuchas.
Aprecia la sinfonía de sonidos como si se tratara de un concierto.
Ahora centra también tu atención en aquello que escucha,
Aquello que se hace consciente de los contenidos sonoros que aparecen en tu conciencia.
Es el mismo testigo que sin esfuerzo ni dificultad escucha los sonidos que se hallan al alcance de tu percepción.
Descansa en ello y pregúntate varias veces,
¿quién o qué está escuchando?
No busques una respuesta del intelecto,
Solo siente.
En tu próxima exhalación deja en un segundo plano de tu conciencia estos contenidos sonoros y lleva tu atención a las sensaciones en tu cuerpo.
Recórrelo en aquellas partes que puedas notar más,
Quizá los puntos de contacto como el peso de tu cuerpo en el asiento,
Tus pies sobre el suelo,
Tus manos sobre tus rodillas,
Tu piel en contacto con la ropa,
El movimiento de tu respiración,
Los latidos de tu corazón,
La temperatura del espacio donde te encuentras.
Centra tu atención en esa conciencia testigo que observa las sensaciones de tu cuerpo.
Percibe sin dificultad ciertas sensaciones y también te das cuenta sin esfuerzo que otras quizás no las percibes.
Pregúntate varias veces,
¿quién o qué percibe estas sensaciones en el cuerpo?
Y céntrate en ese lugar.
Quédate ahí.
En tu próxima exhalación deja en un segundo plano de tu conciencia las sensaciones en tu cuerpo y lleva tu atención a tus pensamientos.
Puede que observes imágenes,
Recuerdos,
Anticipaciones,
Deseos.
Date cuenta de cómo surgen espontáneamente,
De cómo permanecen unos instantes y luego se van.
Sin esfuerzo eres un testigo de todo ello.
Nota aquello que observa los pensamientos y sitúate ahí.
Es la misma conciencia que antes atestiguaba los objetos del entorno,
Los sonidos y las sensaciones corporales.
Pregúntate varias veces,
¿quién o qué está observando estos pensamientos?
¿Quién o qué soy?
No soy los objetos de allá afuera,
No soy las sensaciones,
No soy los pensamientos.
Soy un testigo de la presencia de todos estos.
¿Quién o qué soy?
Tengo sensaciones pero no soy esas sensaciones.
¿Quién o qué soy?
Tengo pensamientos pero no soy esos pensamientos.
¿Quién o qué soy?
Tengo deseos pero no soy esos deseos.
¿Quién o qué soy?
Repite varias veces,
Yo soy,
Yo soy,
Yo soy.
Retrocede hacia la fuente de tu propia conciencia.
Retrocede hacia el testigo y descansa en él.
No soy los objetos,
No soy las sensaciones,
No soy los deseos,
No soy los pensamientos.
Descanso en el testigo.
No tengo por qué ver o sentir algo realmente especial.
Si veo algo,
Se tratará simplemente de otro objeto,
Otra sensación,
Otro pensamiento,
Otra imagen.
Todos estos son objetos contenidos de mi conciencia y no soy ninguno de ellos.
Mientras descanso en el testigo,
Todo lo que observo es una sensación de liberación y alivio de lo que implica identificarme con esos objetos finitos,
Identificarme con mi cuerpo,
Con mi mente,
Con mi ego.
Todos estos son objetos que pueden ser vistos y por lo tanto no son aquel que ve.
El verdadero yo,
Un centro de percepción consciente,
El testigo puro que realmente soy.
Quédate unos minutos descansando en el testigo,
Repitiendo de tanto en tanto la frase yo soy y permitiendo que resuene su poder.
Realiza un par de respiraciones profundas y agradecerte haberte permitido realizar esta práctica en tu propio beneficio y en el de todos los seres sintientes.
Cuando esté lista o listo,
Deshaz tu postura y abre tus ojos.
Conoce a tu maestro
4.4 (7)
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