
Meditación para volver a tu centro y calmar la mente(432 Hz)
Esta meditación guiada te invita a volver a tu centro con suavidad, calma y presencia. A través del sonido armónico de los cuencos de cuarzo afinados en 432 Hz (frecuencia natural de la Tierra), y una guía amorosa, esta práctica de 10 minutos te acompaña a silenciar el ruido mental, respirar con claridad y reconectar con tu equilibrio interior. Ideal para momentos de ansiedad, sobrecarga emocional, transición, o simplemente cuando sentís que te perdiste de vos. Recomendación: escuchala con auriculares para una mayor inmersión sonora.
Transcripción
Bienvenida,
Bienvenido,
Este es tu momento para soltar el ruido de afuera y para volver a tu centro.
Durante los próximos minutos no tenés que hacer nada más que respirar.
Este espacio es solo para vos,
Para que puedas volver a ese lugar tranquilo que siempre está dentro tuyo esperándote.
Dejá que mi voz te acompañe y que el sonido de los cuencos te envuelva.
Inhalá profundo por la nariz y exhalá lentamente por la boca.
Otra vez,
Inhalá luz,
Calma,
Claridad y al exhalar suelta la atención,
Las ideas,
Las tareas pendientes.
Cada respiración te trae de regreso al presente.
No hay nada que resolver,
Solo estar acá.
Imagina que cada inhalación es un abrazo que te das a vos mismo y que cada exhalación es una confirmación para descansar.
Ahora lleva tu atención al cuerpo,
Empieza por la cabeza,
Suelta el entrecejo,
Relaja los párpados,
La mandíbula.
Baja la tensión del cuello,
Deja que los hombros caigan por su propio peso,
Sentí tus brazos,
Tus manos,
Afloja los dedos,
Suelta el control.
Notá el movimiento suave de tu pecho al respirar y como el abdomen se expande y se contrae naturalmente.
Suelta la tensión de la espalda,
La pelvis,
Las piernas,
Deja que todo tu cuerpo se rinda al descanso.
Lleva la atención al centro de tu pecho,
Ahí justo donde vive la calma,
Quizás sientas un calor o una pequeña expansión.
Imagina que en el centro de tu pecho hay una luz suave,
Una luz tibia,
Amorosa,
Que empieza a crecer lentamente.
Esa luz es tu centro,
Tu punto de equilibrio,
El lugar al que siempre podes volver.
Cada sonido de los cuencos te ayuda a permanecer ahí,
Anclado,
Sostenido en vos.
Vuelve a tu respiración,
Más lenta,
Más liviana,
Tu mente está más clara,
Tu cuerpo más liviano,
Tu energía más en calma.
Recuerda que tu centro no se pierde,
Siempre está esperándote y cada vez que volvés a respirar con conciencia,
Lo encontrarás de nuevo.
Gracias por darte este momento,
Quédate unos segundos más sintiendo esta quietud,
No hay apuro por volver,
Solo paz.
Conoce a tu maestro
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