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Conectar con la nia interior

by Carmen Cardeñoso Alonso

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Puntuación
5
Group
Actividad
Meditación
Adecuado para
Todos
Reproducciones
12

A veces lo que vivimos en nuestra infancia nos marca y nos afecta de manera positiva o negativa nuestro presente. Cundo ha sido de manera negativa tenemos que sanar esas heridas para poder seguir en armonía. Otras veces el devenir de la vida diaria hace que no recordemos esa niña interior que llevamos dentro y es la que nos da en ciertos momentos la vitalidad que necesitamos para seguir adelante y encontrar esa paz y armonía interior.

Transcripción

Esta es la quinta de una serie de meditaciones cuya intención es conseguir sanar y conectar con la energía femenina desde la propia divinidad que todas y todos somos.

Mi consejo es que vayáis realizándolas según el orden que iré diciendo al final de cada meditación,

Pero siempre podéis decidir vosotras y vosotros cuál es la que queréis escuchar.

La última meditación será la armonización de la parte femenina y masculina que rige nuestro cuerpo para que quede en perfecto equilibrio.

En toda esta serie de meditaciones lo primero que se hará es enraizar,

Hacerse consciente que estamos conectadas y conectados a la tierra.

Esta meditación te ayudará a conectar con la niña o niño interior que conservas dentro de ti,

Pero que a veces se tiene olvidada,

Sin tener en cuenta que sigue formando parte de tu esencia y que puede ser origen de bloqueos o desarmonías que afectan tu presente.

En un hombre lo que hará es ayudar a conectar con su energía femenina y con su niño interior.

Respetando el lenguaje inclusivo solo me referiré a la niña interior,

Puesto que se repetirá bastante y quizás se haga algo tedioso escuchar niña y niño muy seguido.

Estas meditaciones tienen el propósito de sanar el femenino,

Tan dañado desde el principio de los tiempos.

Un hombre también puede tener herida su parte femenina,

Por lo tanto perfectamente puede pensar en su niña interior,

O si no es el caso,

Que él mismo cambie el género al escuchar la meditación.

Para conectar con nuestra niña interior nos ayudaremos de los cuatro elementos de la naturaleza.

Antes de comenzar,

Prepara un espejo para utilizarlo en un ejercicio al final de la meditación.

Comenzamos.

Sitúate en un lugar tranquilo,

Donde puedas estar sin que nada te perturbe.

Envuélvete en tu silencio interior,

Sin tener en cuenta los ruidos externos.

Para que formen parte de este momento,

Sin que sean causa de alteración.

Permite que tu cuerpo se acomode y sin ninguna tensión,

Preferiblemente sentada o sentado,

Para no dormirte y ser consciente en cada momento de lo que escuchas y experimentas.

Respira profundamente,

Consciente de que tus pulmones reciben aire puro,

Relajando todo tu cuerpo y repartiéndolo por todo tu interior.

Elimina las luces,

Paz,

Tranquilidad.

Retén por unos segundos.

Al exhalar,

Elimina de tu cuerpo todo lo que te origine inquietud y malestar.

Repite esta respiración dos veces más a tu ritmo y luego vuelve a tu respiración normal.

Continúa siendo consciente de tu respiración y de cómo tus pulmones se llenan y se vacían,

Inhalando luz,

Exhalando toda sensación de malestar.

Haces que tu respiración vaya introduciéndote en una relajación completa,

Mente y cuerpo completamente relajado.

Sientes tu cuerpo liviano y tu mente tranquila.

Si hay pensamientos,

Obsérvalos por un momento y déjalos marchar.

Visualiza o imagina una esfera de luz blanca que crece en el centro de tu corazón,

Brillando intensamente.

Siente como esa luz desciende por todo tu cuerpo,

A través de tu columna vertebral,

Llenando de luz sanadora todos tus chakras.

Divídela en dos cuando lleguen a las plantas de tus pies y al salir por ellas esa luz blanca y brillante crean unas raíces fuertes y gruesas que atraviesan el suelo que pisas,

La corteza terrestre,

Pasando por las diferentes capas de la tierra,

Arena,

Aguas subterráneas,

Rocas.

Vienen bajando hacia la profundidad del planeta,

Hacia su núcleo.

Allí estas raíces se encuentran con el corazón de Gaia,

La madre tierra.

Estas raíces gruesas y fuertes se unen a ese corazón que las recibe con inmenso amor y las une a él,

Formando parte de su energía,

De su fuerza y de su amor.

Sus raíces quedan ancladas al corazón de Gaia,

Recargándose y sintiendo la energía creadora de la madre tierra.

Disfruta por unos segundos de esta unión.

Respira profundamente sintiendo tu cuerpo completamente relajado y siente como los latidos de tu corazón te llevan a una calma absoluta.

Poniendo la conciencia conectas estos latidos con una luz blanca y brillante que inunda tu útero,

Fuerza,

Creación y poder de la divinidad femenina.

Si eres una mujer que ya no tiene útero o eres un hombre solo tienes que visualizar o imaginar ese útero dentro de tu cuerpo.

Trae esa luz al centro de tu pecho y crea una esfera luminosa que envuelve por completo tu cuerpo,

Aislándote y protegiéndote de todo ruido,

Creando así un espacio energético y sanador alrededor de ti.

Pon tu conciencia en el cuarto chakra,

El chakra del corazón.

Desde ese punto resuena una voz suave que te susurra diciendo tu nombre.

Tu niña interior te llama,

Escucha.

Quiere hablarte,

Quiere que la sientas,

Que la abraces y que la ames.

También te pide que la dejes reír,

Saltar,

Jugar.

Tu niña interior lanza una luz hacia tu sexto chakra,

El tercer ojo,

Para que puedas apreciar y hacerte partícipe de su alegría,

Sus juegos y sus risas.

Siente tu sexto chakra completamente iluminado y a través de él verás las imágenes que tu niña interior quiere compartir con tu sentir.

Y te lleva a un bosque,

Un bosque repleto de vida,

Con una vegetación espesa y alta para proteger y ocultar a los seres mágicos que allí habitan.

Tu niña recorre un camino que va creando los arbustos y plantas a su paso y que ella agradece con amor y ternura.

En ese camino se detiene a respirar el profundo aroma que emana de las flores,

Flores de todos los colores y de diferentes especies.

Junto a ellas van cogiendo imagen y haciéndose visible para los ojos de tu niña los duendes y gnomos elementales de la tierra,

Que la rodean jugando sin parar,

Haciéndola partícipe de sus juegos y travesuras,

Pero también transmitiéndola su sabiduría.

Tu niña llega a un valle lleno de luz donde un lago hace acto de presencia,

Rodeado del verde bosque,

Cobijando sus aguas transparentes y cristalinas para facilitar la comunicación con ondinas y ninfas,

Elementales del agua,

Que habitan en ese esplendoroso lago,

Transmitiendo a tu niña todo lo que ellas saben de ti,

Te envuelven con el agua,

Regenerando y purificando todo tu cuerpo infantil.

Tu niña sigue un precioso sendero lleno de luz,

Acompañada por todos los seres que la habitan.

La llevan de la mano y la guían hacia una espléndida hoguera que irradia toda su fuerza y calor.

Entre las llamas,

Las salamandras,

Elementales del fuego,

Las saludan y sonríen,

Creando un lazo de unión en el que se funde el amor con los elementales y que a través del fuego ofrecen a tu niña la claridad del pensamiento,

Renovación y cambio.

Tu niña no cabe de gozo,

Está feliz y radiante,

Decide tumbarse en la alfombra de suave y aromática hierba que la naturaleza le ofrece y regala,

Se siente plena y simplemente respira.

Las élfides y hadas elementales del aire aparecen cada vez que ella respira y es consciente del oxígeno que llega a sus pulmones,

Haciendo que sienta alegría y amor hacia todo.

Las hadas lo saben y se acercan a ella bendiciéndola.

Tu niña comienza a imaginar historias felices en las que hace realidad sus sueños y deseos y en los que ella es protagonista.

Las élfides la rodean y propician su imaginación,

Creando una fantasía a su alrededor,

Llena de imágenes,

Llegando a ver como todo se hace realidad,

Las sensaciones son fuertes y siente el amor celestial de estos seres.

Todo a su alrededor es armonía,

La naturaleza se ha confabulado para ofrecer el mayor regalo que tu niña pueda recibir de ella,

Sentir y reconocer a todos los elementales,

Compartiendo amor y armonía.

Agradeciendo todo lo que se le ha dado,

Tu niña regresa a tu interior,

Plena,

Regenerada y rebosante de felicidad.

Tu corazón la recibe y la cobieja,

Haciéndote partícipe físicamente de todo lo que ha experimentado.

Tu amor la depositas en el centro de tu corazón y la abrazas,

Sintiéndote parte de ella y sabiendo que forma parte de ti.

Ese abrazo lo hace real,

Abrazándote en estos momentos,

Cruzando tus brazos alrededor de tu cuerpo.

Te imaginas de nuevo dentro de esa esfera de luz que te rodea,

Una esfera llena de energía sanadora que te envuelve.

Si puedes identifica el color que tiene esa energía.

Poco a poco ve disolviéndola poniendo tu conciencia en todo tu cuerpo físico.

Sientes el movimiento que realizas con tus pies y tus piernas,

Tus muñecas,

Tus brazos.

Abrazas tu cuello y espalda,

Te estiras,

Bostezas,

Das a tu cuerpo el movimiento que necesite.

Respira con tranquilidad,

Sosegadamente,

Sintiendo tu cuerpo despierto y totalmente relajado.

Completa,

Mujer y niña a la vez,

Por fin siendo una.

Poquito a poco vas abriendo los ojos,

Sintiendo que estás aquí y ahora.

Si lo deseas puedes hacer el siguiente ejercicio,

Coge el espejo que preparaste al principio,

Te miras en él y ves tu reflejo.

Lleva la mirada a tus ojos,

Reflejados en el espejo,

Sintiendo lo que ves en ellos.

Vete ampliando la mirada hacia tu rostro,

Reflejado en el espejo y observa con detenimiento tus largos y peculiaridades.

Ve a tu interior que te muestre el elemental con el que te sientes identificada o identificado.

Percíbelo y experimenta las sensaciones que te origina.

Al pasear por la naturaleza puedes invocarlo y conectar con él.

Y cuando lo desees puedes concluir este ejercicio.

La siguiente meditación que tendría que realizarse para seguir un orden sería con la de armonizar la energía femenina y la energía masculina.

Con ella concluiríamos esta serie de meditaciones para sanar el divino femenino.

© 2026 Carmen Cardeñoso Alonso. All rights reserved. All copyright in this work remains with the original creator. No part of this material may be reproduced, distributed, or transmitted in any form or by any means, without the prior written permission of the copyright owner.

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