
Ley de la Creencia — Transformá tus pensamientos
Tus creencias son el filtro a través del cual ves tu vida. Muchas veces repetís frases que no son tuyas, que vienen del pasado y te limitan. En esta meditación aprenderás a reconocer esas creencias, comprender de dónde vienen y elegir nuevas que te sostengan, te expandan y te devuelvan confianza. Una práctica suave y profunda para recordar que siempre podés crear una nueva realidad desde lo que elegís creer. Con amor, Lucia.
Transcripción
Bienvenida,
Bienvenido a rituales de calma.
Un lugar para respirar,
Para soltar lo que pesa y para reconectar con la parte más auténtica y presente de tu ser.
Hoy seguimos recorriendo juntos las leyes mentales que influyen en tu vida,
Aunque no siempre seas consciente de ellas.
Hoy nos detenemos en la tercera,
La ley de la creencia.
Lo que crees acerca de vos,
De los demás y del mundo tiende a volverse tu realidad.
Tus creencias son el filtro con el que interpretas todo lo que te pasa.
Vamos a empezar.
Asegurate de estar en un lugar tranquilo,
Donde nada ni nadie te interrumpa por unos minutos.
Busca una postura cómoda,
Podés sentarte con la espalda recta pero no rígida,
O acostarte si tu cuerpo te lo pide hoy.
Cierra los ojos y sentí el peso de tu cuerpo apoyándose en la superficie que lo sostiene.
Inhala profundo por la nariz,
Y exhala largo por la boca,
Dejando ir la tensión del día.
Otra vez,
Inhala por la nariz,
Y exhala por la boca,
Soltando.
Una última vez,
Inhala por la nariz,
Y exhala por la boca.
Ahora,
Deja que tu respiración siga sola,
Inhalando y exhalando naturalmente por la nariz,
Sin cambiarla,
Sin forzarla,
Solo sintiéndola como es.
Sentí como tu cuerpo y tu mente empiezan a calmarse.
Hoy,
Quiero que mires un poco más allá de lo que haces,
Y empieces a notar lo que crees.
Porque lo que crees define lo que ves posible,
Qué sentís merecer y hasta dónde te animas a llegar.
Mucho de lo que te repetís quizás no es realmente tuyo.
Son frases que escuchaste en tu pasado,
Que aprendiste y aceptaste sin cuestionar.
Ahora trae a tu mente una situación en la que sentiste que no pudiste,
Que no estabas a la altura,
Que no era para vos.
Quizás un trabajo que no te animaste a pedir,
Una relación que diste por perdida,
Un sueño que guardaste en un cajón.
Volvé a ese momento.
Escucha esa voz interna,
Esa frase que te dijiste para justificar por qué no avanzaste.
Quizás fue,
No puedo,
No soy lo suficientemente bueno,
A mí siempre me sale mal.
Dejá que esa frase aparezca,
Sin pelearte con ella.
No es una verdad,
Es una creencia.
Ahora pregúntate de quién es realmente esta voz,
Cuándo fue la primera vez que la escuché.
Quizás no tengas la respuesta ahora,
O quizás una escena empiece a aparecer.
Quizás recordás un momento,
Una persona,
Alguien que con sus propias palabras plantó esa creencia en vos.
Quédate ahí,
Mira esa escena y observá a esa persona desde otra perspectiva.
Podés notar que esa persona también actuaba desde sus propias creencias,
Desde su propio dolor,
Desde sus propios límites.
No podía enseñarte algo distinto,
Porque no lo conocía todavía.
Y ahora,
Desde esta calma,
Podés elegir ver ese momento con compasión.
Perdoná a esa persona por no poder darte una visión mejor,
Y perdónate a vos por haber creído que eso era una verdad.
Sentí como con cada exhalación esa frase pierde fuerza,
Como tinta que se disuelve en el agua.
En su lugar,
Elegí algo nuevo para decirte hoy,
Algo que te sostenga,
Que te expanda,
Que te devuelva confianza.
Podés elegir,
Soy capaz de aprender,
Merezco lo bueno que la vida tiene para mí,
Confío en mí para dar ese próximo paso.
Sentí esa nueva creencia,
Cómo se acomoda en tu interior,
Y cómo transforma esa escena en algo más liviano.
Quédate con esta nueva creencia,
Deja que se instale en vos,
Respirá y sentí la confianza.
En esta quietud,
Cuando tu cuerpo descansa y tu mente se siente más ligera,
Repetí mentalmente,
Hoy elijo creer que soy capaz de crear lo que deseo.
Hoy elijo creer que soy capaz de crear lo que deseo.
Elegí creer en vos.
De a poco,
Volví a sentir tu cuerpo,
El apoyo bajo tus pies,
El aire que te rodea,
Mueve los dedos,
Las manos,
Los pies,
Y cuando lo sientas,
Abrí los ojos.
Gracias por volver a vos,
Gracias por elegirte hoy,
Y gracias por permitirme acompañarte.
Namasté
Conoce a tu maestro
Meditaciones Relacionadas
Trusted by 35 million people. It's free.

Get the app
