
Meditación Para Conectar Con Tu Cuerpo Sútil
Una práctica para desconectarte sutilmente del entorno y reconocer tu espacio interior lleno de paz, sabiduría y salud. Tranquilizar tu mente se refleja en un cuerpo físico radiante y vibrante. La salud perfecta nace de adentro hacia afuera.
Transcripción
Meditación para conectar con tu cuerpo sutil.
Busca un espacio para conectarte contigo.
Un lugar que quieres hacer tuyo.
Un espacio especial.
Ese espacio puede ser cualquier esquina,
Puede ser cualquier rincón.
Es solo un espacio.
Consigue ese espacio y siéntate en una postura cómoda.
Recuerda,
Puedes usar una silla o simplemente puedes cruzar tus piernas y quizás debajo de tus rodillas o tus muslos colocar algunos cojines para darle soporte a tus piernas,
A tus rodillas y que la postura,
El asiento,
Asana,
Sea cómoda.
Acomódate y cierra tus ojos suavemente.
Prepárate para darte ese tiempo y ese espacio para ir más allá,
Hacia adentro.
Aquello que tus ojos nunca ven.
Prepárate para descansar tu vista.
Ese órgano sensorial que todo capta,
Todo recibe.
Ese órgano sensorial que está constantemente comprando ideas,
Emociones,
Imágenes y vamos a simplemente cerrar el telón y dejar toda esa audiencia afuera por unos cuantos minutos.
Obsérvate tranquilo y solamente dedica estos minutos para descansar,
Para reposar,
Dándole la bienvenida a cualquier pensamiento porque no quieres ganarle a tu mente,
No quieres luchar con ella.
Quieres hacerte amigo de tu mente,
Quieres permitir que los pensamientos vayan y vienen.
Escoge no montarte en el vagón,
En la carga que cada pensamiento trae,
Solo obsérvalos ir y venir.
Recuerda son solo imágenes,
Recuerda son solo palabras y en este momento no nos toca montarnos en esa historia.
Quieres estar presente y dedicar estos minutos para ir un poco más allá.
Quieres dedicar estos minutos para conectar con tu cuerpo sutil,
Para conectar con tu cuerpo respiratorio,
Para conectar con el espacio que ocupa tu respiración para llevar la mirada hacia adentro.
Vamos a descansar tu órgano sensorial,
Tu vista,
Tu olfato,
Tu tacto,
Tu audición,
Tu gusto.
Es solo un descanso,
Una pausa.
Relaja tu cuerpo,
Visualiza tus piernas relajadas,
Solo lleva la atención no tienes que hacer nada.
A visualizar esas piernas relajadas,
Tus caderas relajadas.
Visualiza el abdomen relajado,
La parte baja de tu espalda,
Tu torso relajado.
Visualiza tu cuello relajado,
Tus hombros y tus brazos relajados.
Visualiza tu mentón,
Tu boca relajada,
Tu lengua reposa sobre el paladar,
Tus pómulos,
Tu frente,
Tu cabeza coronilla,
La parte de atrás de tu cabeza,
Toda la zona occipital relajada.
Visualiza tu cuerpo relajado y siente tu cuerpo relajado.
No tienes que hacer ningún esfuerzo,
Solo visualizar.
Observa cada pensamiento ir y venir.
No luches,
Déjalos estar.
Siente el aire que entra y sale de tu foso nasal libremente.
Tu respiración es armónica,
Es amable,
Es serena.
Lleva la atención a tu exhalación y comienza a exhalar por tu foso nasal suavemente,
Llevando la atención a tu bajo abdomen.
Solo imagina como al exhalar de forma natural,
Tu abdomen se retrae,
Se contrae ligeramente sin esfuerzo.
Al inhalar de forma natural,
Tu bajo abdomen se distiende,
Se infla natural sin esfuerzo.
Quédate ahí y siente el espacio que ocupa tu cuerpo respiratorio.
Cómo al inhalar se distiende tu bajo abdomen y cómo al exhalar se contrae,
Se retrae.
Tu cuerpo anatómico sutil,
Tu respiración ocupa un espacio,
Un espacio que conecta a tu mente con tu cuerpo,
Un espacio que calma tu mente y relaja tu cuerpo.
Tu respiración sí puede ser serena y tranquila.
Observa cómo poco a poco tu mente se va calmando.
Inhalas y distiendes ligeramente tu bajo abdomen.
Exhalas y recoges.
No haces esfuerzo.
Ocurre de manera natural.
Sigue ahí,
Tranquilo,
Respirando muy suavemente.
Siente cómo tu respiración sucede de manera independiente,
Amable.
Cómo invade,
Permea cada parte de ti.
Tu respiración se va expandiendo cada vez que inhalas por todo tu cuerpo y va alimentando células,
Tejidos,
Músculos,
Huesos.
Inhalas y distiendes poco a poco tu abdomen.
Exhalas y retraes,
Recoges.
Tu respiración tranquiliza tu cuerpo y tu mente.
Eres un cuerpo sereno,
Tranquilo,
Totalmente conectado al espacio que ocupa tu respiración.
Inhalas y distiendes tu bajo abdomen.
Exhalas y ligeramente recoges.
No hay esfuerzo.
Ocurre natural.
Puedes hacerlo.
Lo estás haciendo.
Poco a poco tu cuerpo va soltando tensión,
Angustia,
Ansiedades.
Tu respiración te va conectando más y más hacia adentro,
Hacia tu cuerpo sutil.
Inhala y distiende suavemente.
Exhala y recoge.
Suelta ahora tu respiración y quédate observando,
Integrado,
Tranquilo,
Sereno.
Da la bienvenida a cualquier pensamiento.
Recuerda solo aire y recuerda en este momento,
Tú no eres esos pensamientos.
De eso te ocupas luego.
En este momento estás observándote,
Estás trabajándote.
Estás descansando de la neurosis de hacer,
De agendar,
De vivir.
Observa esos pequeños espacios de pausa entre un pensamiento y otro.
Puedes reconocer que hay serenidad en esos espacios.
Ya sabes observar tu calma.
Ya sabes cómo quedarte ahí.
No pelees con tus pensamientos ni con tu mente.
Quédate ahí y disfruta el momento.
Permite que tu cuerpo se reconecte con la energía renovadora que viene de tu alma.
El alma que nada le falta,
Que nada necesita.
Siente la presencia,
La pulsación,
La energía,
El espacio.
Espera,
Sé paciente.
Trae tu atención de nuevo al momento presente,
Al espacio en donde estás,
A sus ruidos,
A tu gusto,
A tu tacto,
A tu olfato,
A tu vista que ve hacia adentro.
Hazte presente en donde estás,
Pero desde la pausa,
Desde la paz,
Desde la serenidad,
Desde la sabiduría.
Estás atento pero relajado,
Atento pero sereno,
Atento pero conectado,
Atento e integrado.
Lentamente abre tus ojos,
Llevando la mirada hacia tus manos,
Hacia tus muslos,
Hacia el piso.
Observa ese estado de anestesia,
De quietud y lleva la mirada al frente.
Reconoce esa presencia para seguir tu día.
Namasté.
Conoce a tu maestro
4.7 (450)
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