
Práctica Para Toma de Decisiones
A lo largo de nuestra vida tenemos que tomar decisiones importantes y nos sentimos bloqueados sin saber que hacer, el miedo a la incertidumbre y la falta de control ante las situaciones nuevas que conllevan cambios nos hacen sufrir hasta el punto de quedarse atascadas durante largos periodos de tiempo, ocasionando no sólo problemas de salud, si no que también generando ansiedad en nuestro día a día. Espero que a través de esta meditación al menos encuentres luz en tu camino. Namasté.
Transcripción
Muchas veces vamos por la vida tan rápido que es fácil desconectarse del presente.
Nos cuesta tomar decisiones.
Nos cuesta encontrar espacios donde dejar a un lado la parte mental y orientarnos hacia lo más profundo de nuestro ser.
Donde sabemos que están las respuestas.
Algunas personas se conceden un cambio para poder relajarse.
Un espacio para poder acceder a esa parte inconsciente.
Me pregunto si podrías imaginarte lo que sería disfrutar de esta experiencia sin esperar resultados.
Podrías decidir quizás sentir una agradable sensación ahora.
Porque lo que crees,
Creas.
Puedes empezar a colocar una postura cómoda.
Puedes ser sentado o sentada,
Tumbado o tumbada,
Como tú desees.
Si es sentado o sentada pues apoya tus pies en el suelo.
Tus manos descansando sobre tus piernas.
El cuerpo se acomoda de forma natural encontrando una posición adecuada para ti.
Eso es.
Y mientras sigues encontrando esta postura puedes si quieres cerrar tus ojos y darte cuenta de cómo tu respiración se va adaptando de forma natural.
Sin necesidad de hacer nada.
Sin necesidad de cambiar nada.
Tu cuerpo sabe respirar.
Inhalando y exhalando una y otra vez.
En un va y ven.
Al igual que en la vida.
Cogiendo y soltando.
Coge aire lentamente por tu nariz.
Y esbulsa lentamente también por la nariz.
Vuelve a tomar una respiración lenta y profunda.
Manténla.
Y expulsa lentamente.
Muy bien.
Y mientras te vas dando cuenta de cómo tu cuerpo se relaja.
De cómo cada extremidad parece que pese más y más.
Y puedes darte cuenta de que hay una parte de ti más allá de tu propia postura.
Más allá de tus propios pensamientos.
Que está ahí.
Observando.
Escuchando.
Esperando.
Y no sé si este es el momento o quizá en unos minutos.
O más allá.
Cuando tú lo sientas.
De manifestar esa intención de tomar una decisión.
Sea la decisión que tú tienes dudas.
Que tú conoces.
Y no necesitas hacer nada.
No necesitas esforzarte en nada.
Solo darte la oportunidad de permitirte.
De confiar.
Tú sabes que hay una parte de ti que quiere hacer.
Y una parte de ti que hace.
Cada una de estas dos partes tienen una intención positiva.
Y puedes decidir abrirte ahora a ese sentido y acogerlo en ti.
Mientras te abres a otras formas.
Muy bien.
Y puedes aceptar de una forma natural.
Lo que sucede o lo que suceda.
Cuando de pronto te permites observar de una forma tranquila.
Como cuando visualizas un bosque.
Repleto de árboles.
Flores.
Y así caminando por ese bosque.
Sobre los restos de hojas del pasado.
Puedes darte cuenta de cómo ese pasado puede ahora ser alimento de un presente nuevo.
Y mientras caminas.
Hay tramos en los que te cuesta más.
Al igual que ha habido momentos en tu vida.
En los que quizá no sabías caminar.
Como lo haces ahora.
Y es el momento de recordar.
O de olvidar.
De abrir.
O cerrar.
Y aunque las raíces de cada árbol puedan estar en la oscuridad.
En lo profundo.
El árbol ha sabido ir más allá.
Crecer más allá.
Explorar más allá.
Por muy densa que sea la vegetación.
Siempre hay espacios a través de los cuales se cuela la luz.
Llegando a la tierra y mostrando señales.
Y mientras una parte de ti está escuchando mis palabras.
Quizá hay otra parte de ti.
Que está aprendiendo.
Y viendo nuevas posibilidades.
Porque tú sabes que hay una parte de ti que quiere hacer algo.
Que quiere intentarlo.
Y otra parte de ti que te protege.
Y es bueno aceptar esas dos partes.
La intención positiva de cada una de ellas.
Es seguro que todo eso tiene un sentido.
Y puedes abrirte ahora a ese sentido.
Y acogerlo en ti.
Porque hay tantas maneras distintas.
De llegar a tomar una decisión.
Y te ves ahí.
Frente a ese bosque.
Sin necesidad de ir más arriba.
Sin necesidad de exigirte crecer en absoluta paz.
Descubriendo cuántas formas distintas hay de ser árbol.
De dar belleza.
De dar vida.
Sin pretender ser un árbol distinto.
Pero sin conformarse con menos.
Que todo lo que puede ser.
Porque tras cada paso.
La hierba es capaz de volver a alzarse.
A recuperar su posición.
Dejando oír la pisada.
Dejando oír.
Eso es.
Porque una parte de ti sabía.
Porque estabas aquí.
Desde otras partes.
Que a modo de savia en tu árbol interior.
Pueden alcanzar otras sabidurías.
Como esas ramas que saben para qué.
Pueden seguir creciendo.
Porque es tan curioso como la mente consciente.
Necesita de la mente inconsciente.
Y como la mente inconsciente necesita de la mente consciente.
Como ese viento que necesita una vela para manifestarse.
O como esa vela que necesita del viento.
Y quizá.
Este es un buen momento para estar en calma.
Un instante útil para sentirte en paz.
Para simplemente estar.
Como paso previo para ser el nuevo ser.
Que no sé si ya ha empezado a manifestarse.
A su propio ritmo.
Toma una respiración lenta y profunda.
Y puedes darte cuenta de todo lo que ha podido ocurrir.
De todo lo que has podido aprender.
Y ahora.
De forma natural.
Puedes ir tomando conciencia nuevamente de tu posición.
Moviendo suavemente los dedos de tus pies y de tus manos.
Tragando saliva si es necesario.
Moviendo tu cuello suavemente en ambos sentidos.
De una forma cómoda para ti.
Abriendo los ojos cuando así lo sientas.
Y reorientándote por completo.
Al aquí y a la hora de este espacio.
Sintiéndote muy bien.
Descansado o descansada y a gusto.
Que pases un bonito día.
Namaste.
Conoce a tu maestro
4.6 (107)
Reseñas Recientes
More from Vicky Moraleda
Meditaciones Relacionadas
Trusted by 35 million people. It's free.

Get the app
