
Reducir la Ansiedad
Los ejercicios de respiración son un método muy efectivo y sencillo que produce resultados instantáneos calmando la mente, el cuerpo, activando tu sistema nervioso, facilitando el metabolismo, la digestión y alcanzando estados de conciencia tranquilizadores y meditativos. Una respiración apropiada nos ayuda a desactivar el sistema nervioso simpático y activar el sistema nervioso parasimpático reduciendo los síntomas de estrés. El sistema nervioso simpático nos prepara para la acción, mediando en la respuesta de estrés. Si está sobreactivado puede producir estados de agitación e inquietud. El sistema nervioso parasimpático es responsable de la regulación de órganos internos del descanso, de la digestión y las actividades que ocurren cuando el cuerpo está en reposo. Cuando se activa genera sensación de serenidad y tranquilidad.
Transcripción
Meditación para reducir la ansiedad.
Los ejercicios de respiración son un método muy efectivo y sencillo que produce resultados instantáneos calmando la mente,
Cuerpo,
Activando tu sistema nervioso,
Alcanzando estados de conciencia tranquilizadores y meditativos.
Una respiración apropiada nos ayuda a reducir los síntomas de estrés y ansiedad.
El ritmo y la frecuencia de la respiración están íntimamente conectados con nuestros estados emocionales y mentales.
De hecho,
Las emociones y la mente hacen que la respiración varíe.
Por lo tanto,
Si controlamos la respiración,
Empezaremos a ganar control sobre las emociones y la mente.
Al hacer más lenta la respiración,
Calmamos la mente y equilibramos las emociones.
La respiración abdominal se acompaña de sentimientos de estabilidad y bienestar.
Es imprescindible ser conscientes de nuestra respiración y sobre todo en momentos de ajetreo emocional,
Dado que la podemos utilizar para reducir el nivel de estrés y de ansiedad con respiraciones largas y profundas.
Vamos a empezar la meditación.
Siéntate si te es posible.
Tu espalda debe estar recta y relajada.
Eleva ligeramente la barbilla.
Coloca tus manos sobre las piernas con las palmas abiertas.
Cierra los ojos si no te incomoda.
Lleva tu atención a la respiración amablemente.
Simplemente siéntela.
Toma conciencia de tu respiración.
En ella reside tu calma.
Una vez la sientas,
Observa cómo es tu respiración.
Simplemente obsérvala.
No intentes modificarla.
¿Cómo es mi respiración ahora?
¿Es agitada?
¿Es lenta?
¿Puede ser entrecortada?
¿Dónde la noto con mayor profundidad?
Simplemente me tomo unos minutos para sentir mi respiración y saber cómo es.
Ahora realizaremos ocho ciclos respiratorios del siguiente modo.
Inspira lenta y profundamente.
Lleva el aire a la zona abdominal.
Notarás que tu abdomen se eleva.
Realiza una breve pausa.
No sueltes el aire.
No fuerces.
Instintivamente tu cuerpo,
Cuando lo necesite,
Te pedirá que expires.
Cuando lo hagas,
Suelta todo el aire,
Poco a poco,
Hasta quedar totalmente vacío,
Como si fueras un globo que se está desinflando lentamente,
Lentamente.
Cuando hayas expulsado todo el aire,
Realiza otra breve pausa antes de inspirar.
El cuerpo ya te avisará cuando debes volver a empezar el ciclo.
Volvemos a inspirar lenta y profundamente.
Llevamos el aire a la zona abdominal.
Notamos como nuestro abdomen se eleva.
Realizamos una breve pausa.
No soltamos el aire.
Llevamos nuestra atención allá,
A las sensaciones que notamos.
Sin forzar,
Instintivamente tu cuerpo volverá a expirar.
Poco a poco,
Ves soltando todo el aire,
Sin forzar,
Lentamente.
Intentamos quedarnos completamente vacíos y también hacemos una breve pausa.
El objetivo es intentar alargar al máximo cada ciclo de respiración.
Para hacerlo más largo,
No consumimos tanto oxígeno y poco a poco nuestro sistema se va regulando.
Ya que cuando estamos nerviosos o agitados,
Tomamos más oxígeno del necesario y esto puede provocarnos síntomas de ansiedad.
Cuando vayas haciendo las respiraciones,
Puedes decirte algo así.
Con cada inspiración me lleno,
Me lleno de paz,
De tranquilidad.
Cuando expiro,
Me relajo,
Suelto.
Cualquier emoción que me genere malestar.
Cuando inspiro,
Me lleno.
Cuando expiro,
Suelto,
Relajo.
Son las palabras que te puedes decir con cada ciclo de respiración.
Inspiramos lentamente,
Profundamente.
Llevamos el aire al abdomen.
Hacemos una pausa,
Sin forzar,
Instintivamente tu cuerpo volverá a expirar.
Expira lentamente,
Suelta,
Suelta,
Suelto,
Relajo.
Hago otra breve pausa.
Luego,
Poco a poco,
Inspiro profundamente,
Lentamente y así sucesivamente.
Intenta repetir este ejercicio diariamente dos o tres veces al día.
Te ayudará a evitar tener síntomas de ansiedad,
Ya que,
Como hemos dicho antes,
La respiración es la clave para evitar sentir estas sensaciones tan molestas relacionadas con la ansiedad.
Ahora,
Poco a poco,
Vas llevando tu atención al resto del cuerpo hasta finalizar la meditación.
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