
TU PASADO NO IMPORTA
En esta canalización de la Conciencia Crística, recibo un mensaje para quienes desean despertar del sueño del tiempo y recordar su verdadera naturaleza. El primer capítulo, “No existe el pasado”, nos invita a liberar las memorias que nos atan, a soltar la ilusión del ayer y a vivir en la presencia viva de Dios que habita en el ahora. Permite que la voz, la música y la energía de esta canalización te envuelvan. Escucha con el corazón abierto y deja que la Conciencia Crística te recuerde quién eres realmente.
Transcripción
No importa tu pasado.
Da igual quién creas haber sido o lo que hayas hecho o dicho.
Dios no guarda un registro con tus malas acciones.
Perdónate ya.
Esta es la primera barrera a derribar.
No existe el pasado.
No existe tu pasado.
Lo que es ahora es la única realidad.
Llora,
Si al escuchar esto te entran ganas de llorar.
Respira.
Suspira.
Suelta la mandíbula.
Relájate.
Aquí y ahora puedes permitirte soltar esas cargas que llevas a cuestas desde hace tanto tiempo.
Lo hiciste lo mejor que sabías y también los otros lo hicieron lo mejor que pudieron.
Si estás escuchando esto,
Seguramente eres una persona que ha dedicado mucho tiempo de su vida a sanar su pasado,
A arreglarse por dentro,
A mejorar.
Y también es posible que hayas buscado ayudas externas,
Terapias,
Maestros,
Enseñanzas para ayudarte mientras tratabas de sanar tus heridas de la infancia.
Todo lo que hiciste estuvo bien.
Así tuvo que ser.
Es en este ahora,
Aquí,
Justo en este instante.
Ahora que me escuchas.
Sí,
Tú,
Ahora.
Aquí te digo que ya no necesitas hacer nada más.
Se acabó.
Suelta.
Todo está bien.
No hay nada más que hacer,
Ni nada más que sanar,
Ni nada más que arreglar.
Relaja,
Suelta,
Confía y vive permanentemente en este instante y en esta única realidad.
Aquí y ahora puedes abrir tu corazón y rendirte a la evidencia de esta verdad.
No hay nada que sanar.
Eres perfecto tal y como eres ahora.
Eres perfecta.
Incluso si cargas con un gran dolor,
Arrepentimiento,
Trauma o secreto inconfesable.
Escúchame bien.
No hay nada que perdonar.
Nada.
En este instante sagrado,
Todo está bien.
Perdónate.
Ahora bien,
Dirás.
Esta verdad se revela sólo a aquellos que están listos para recibirla,
Pues su aplicación es la catapulta definitiva a la iluminación.
¿Estás listo?
Sí.
No existe ningún karma,
No hay premio ni castigo,
No hay nada que conseguir,
No hay nada que perder,
Ni nada que perdonar.
Sólo existe una verdad.
Todo es Dios.
Si todo es Dios,
¿podrían tus actos de alguna manera no ser otra cosa que Dios mismo?
Si Dios ha estado jugando a ser todos los personajes de tu vida,
¿qué necesidad hay de pedir perdón si tú misma eres Dios en acción?
Y ahora piensa en todas las atrocidades que han sucedido a lo largo de la historia del mundo y aplica la misma enseñanza.
Todo es Dios.
¿De dónde viene tu amargura?
¿En qué se basan tus penas y tristezas si aquel que ha creado todo lo que existe también ha decidido destruirlo de alguna forma?
¿A quién rendirás cuentas?
¿Te sientes culpable por haber gritado a tu madre,
A tu padre,
A tus hijos?
¿Te machacas por no haber amado más y mejor?
¿Haber cuidado?
¿No te perdonas ser como eres?
¿Tratas de ser bueno,
De ser buena,
De ayudar a los demás,
De estar siempre para los otros,
De ponerte en último lugar?
He aquí la razón de por qué no has podido sanar hasta ahora.
¿Crees que Dios quiere castigarte por ser mala persona?
¿Por estar haciéndolo mal?
Dentro de ti la culpa te corroe y tú misma,
Tú mismo te infliges esta penitencia.
Y así como vibras,
Y así como piensas,
Y así como sientes,
Y así como afirmas,
Lo digas o no,
Es lo que se manifiesta en tu realidad,
En tu día a día.
Sí,
Parece infantil y puede que lo sea.
Es una huella primigenia que todo ser humano lleva como una impronta en su alma,
Esta culpabilidad,
Desde Adán y Eva,
¿verdad?
Dios Padre,
El ser humano,
El hijo imperfecto.
La gracia del Espíritu Santo es lo que buscamos,
Ese regalo,
La bendición,
El perdón.
Sin embargo,
La bendición puede ser recibida en todo momento y está libre más allá del perdón o el no perdón.
Siente en ti toda esta nueva energía,
Reflexiona o medita sobre ello,
Permite un tiempo para dejar que esta bendición llegue hasta ti.
Hazlo con todo tu ser,
Pues cuando abras los ojos ya no podrás volver a tu pasado,
A no ser que sea como anécdota o para honrarlo.
Esta primera barrera deja tu corazón lleno de luz,
¿lo sientes?
Ahora eres un ser humano consciente y resplandeciente en Cristo.
Cristo es una conciencia como Buda,
Como Krishna.
Cristo simboliza el hijo muy amado de su Padre.
Ahora eres uno con él.
Cristo es una conciencia,
La conciencia crística.
En este primer capítulo o enseñanza,
Dejamos también un tiempo a la reflexión y el diálogo.
¿Cómo no sufrir por la destrucción del mundo,
Aunque sepa que todo es Dios?
¿Qué pasa con las guerras,
Los desastres,
Las injusticias,
El genocidio?
El dolor es inevitable en el presente,
Al igual que la belleza y su disfrute.
Todo lo que salga de este momento,
De este instante,
De esta presencia,
Ya no existe,
Pues es ilusión.
Ni el dolor,
Ni el disfrute,
Ni lo bueno,
Ni lo malo,
Ni lo positivo,
Ni lo negativo,
Pues eso es de la dualidad.
En la no-dualidad,
Nada es todo es.
De nada sirve quedarse apegado a un bonito recuerdo o a una imagen bella.
Tampoco sirve de nada quedarse apegado a una noticia mala o a algo que está sucediendo en la ilusión.
Cuando sucede algo que te hace sufrir,
Es normal quejarse.
Escúchame bien,
Es normal que duela en el instante.
Es normal llorar,
Es normal maldecir y tratar de evitarlo o solucionarlo o sanarlo.
Es normal.
Tienes que entender que cuando hay este impacto,
Hay que aceptarlo en primer lugar.
Entonces,
No se trata de cómo no sufrir ante las desgracias,
Aunque sean en el mundo de las ilusiones,
De la dualidad,
Sino en cómo no perpetuar ese sufrimiento.
Una guerra es un océano de destrucción,
Dolor e injusticia y a la vez es la solución que Dios mismo encuentra para que despertemos del sueño hipnótico de la realidad ilusoria.
Escúchalo de nuevo,
Es la solución que Dios mismo encuentra para que despertemos del sueño hipnótico de la realidad ilusoria.
No es fácil de entender,
No es agradable,
Pero es la verdad.
Al menos,
Reflexiona sobre ella,
Aunque no decidas asumir esta verdad.
Una persona puede tomar partido en una guerra y lo hará lo mejor que pueda.
Otra puede querer escapar de los misiles y lo hará lo mejor que pueda.
No es su culpa,
No se lo merece,
No es un castigo,
Simplemente es el juego de Dios.
No es fácil de entender ni de digerir.
La moral en la dualidad es un escollo a la iluminación.
Muchas personas se quejan de las guerras desde sus sillones y ven en las noticias lo que pasa a miles de kilómetros y pueden seguir con sus vidas y perderse en sus problemas.
Hace un rato lloraban frente al televisor al ver la cantidad de muertes inocentes al otro lado y maldecían al político de turno.
Un minuto después se han olvidado y están disfrutando de su rica hamburguesa o planeando sus próximas vacaciones.
La guerra solo es la excusa para volcar su odio y dolor en el basurero del inconsciente colectivo,
La gran sombra.
Entender esto es muy importante y entenderlo tampoco significa que podamos no sufrir cuando vemos el sufrimiento de las personas.
Entonces,
Un ser humano despierto no juzga nada ni a nadie,
Comprende la verdad última y hace lo que puede con lo que tiene en cada momento.
Y si siente una inspiración para hacer algo,
Lo hace.
Y si este algo tiene que ver con las guerras,
Con el sufrimiento,
Está bien para esa persona.
Si necesita ir a esos lugares o reivindicar o hacer activismo,
Está bien porque no significa no hacer nada.
Esto es lo que a veces no se entiende.
Uno se centra en la ayuda y en las soluciones,
No en la queja,
No en la transmisión de la amargura.
Hablar sobre ello puede causar mucha indignación,
Por eso es necesario hablarlo aquí y tratarlo con el máximo respeto,
Porque no hay juicio ante ninguna acción.
En este primer capítulo ponemos en la palestra este asunto que causa tanto dolor y que es tan actual.
Es muy importante,
Muy muy importante no negar nada de lo que sucede.
Tampoco hacer como que no pasa nada o como que eres de un nivel más alto,
Un nivel de conciencia tan alto que comprendes que es una ilusión y entonces pues no te centras ahí.
Tampoco es el remedio.
Simplemente es conocer la verdad,
Pero aún conociendo la verdad y sabiendo que es una ilusión poder aportar amor,
Poder hacer alguna acción inspiradora,
Sea la que sea,
La que cada uno siente sin juicio,
Sin obsesiones,
En armonía.
Este encuentro es el del corazón abierto a las dolorosas verdades.
Estas palabras se transmiten con un corazón abierto para llegar a esas personas que necesitan escuchar estas verdades ahora.
No es este un manual para pedir deseos.
Es un manual o son unas palabras para despertar del sueño y fundirnos en la conciencia crística.
Pregunta,
Dices que no hay nada que perdonar,
Sin embargo,
Al principio de este capítulo me dices a mí,
A la que escribe,
Que me perdone a mí misma ya.
¿Puedes explicarte?
Las palabras tienen una carga completa que han ido adquiriendo con el paso de los siglos y que dejan una impronta energética al escucharlas o pronunciarlas.
Cuando una persona escucha este perdónate a ti mismo,
Siente esa carga energética que lleva la impronta de la inocencia y la gracia.
Por eso es bueno en determinados momentos utilizar las palabras adecuadas que ayudarán a reescribir el guión mental para la nueva mentalidad que llega y lleva a la conciencia crística.
Sin embargo,
Es mucho más apropiado no necesitar dichas palabras.
Si tu comprensión directa te permite no necesitar dichas palabras,
Entonces no se necesitan dichas palabras y no se necesita ningún perdón.
Si una persona ha venido cargando mucho peso en su corazón,
Al leer estas palabras puede sentir un gran alivio.
Solo es cuestión de vibración.
Entonces,
Algunas personas durante un tiempo necesitarán trabajar con el perdón,
El perdón a ellas mismas,
El perdón incluso a Dios.
Es una etapa del camino.
Otras personas no lo necesitan y están en otra vibración.
El amor,
La compasión,
La fe,
La gracia,
El perdón son palabras asociadas a esta determinada vibración y al utilizarla repetimos también se puede sentir esta vibración y al sentir esta vibración se puede comprender mejor la verdad implícita.
Por ello,
Es mejor no repetir palabras como un loro,
Sino poner toda la atención en la vibración de lo que se pronuncia.
Yo soy la verdad y el camino.
Yo soy la resurrección y la vida.
Yo soy amor.
Yo soy.
Estos son los mantras de poder que llevan mi vibración.
Úsalos solo si es desde el corazón.
Conoce a tu maestro
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