
Devoción No Dual
Una práctica guiada de devoción viva y sentida, donde te invito a abrir tu corazón a lo absoluto: Dios, la vida, el universo… como tú lo nombres. En este espacio comparto contigo mi forma íntima de rezar, con oraciones y palabras que nacen desde mi experiencia y mi alma. Es un llamado a la presencia amorosa, a la conexión con algo más grande, y a crear tu propio diálogo sagrado.
Transcripción
Puedes en cada instante entregar eso que piensas,
Sientes,
Percibes,
Analizas,
Cualquier cosa que esté sucediendo en tu vida,
En tu mundo,
En tu interior,
En tu exterior,
Cualquier problema,
Tu vida entera,
Instante a instante,
Entrégalo a algo más grande que tú y empieza a abrir tu corazón a ese amor inmenso,
Infinito,
Ilimitado,
Inconocible,
Que abarca todo,
Que es todo y que es nada a la vez.
Esa fuerza,
Esa sustancia,
Esa energía,
Esa gracia está siempre,
Siempre,
Siempre presente.
Ábrete a ella,
Entrega lo que te pesa,
Lo que te duele y una forma de hacerlo es simplemente,
Aquí estoy,
Aquí estoy,
Padre,
Dios,
Vida,
Universo,
Energía,
Espíritu,
Fuente de todo lo creado.
Puedes nombrarla como te sientas bien.
Si para ti Dios es la palabra que te conecta a eso,
Utilízala.
Si es Señor,
Padre,
Está bien.
Si es energía,
Universo,
Conciencia,
Fuente,
Amor,
Lo que sea,
Puedes simplemente abrirte a esa magna presencia y decirle una y otra vez,
Tanto con tus palabras habladas como en silencio,
Como con la vibración del corazón o de manera escrita o con cualquier forma de arte que tengas.
Yo te comparto aquí mis formas favoritas que son la escritura,
La plegaria del corazón en silencio,
Pero también la plegaria hablada,
Cantada,
Bailada,
Hay muchas formas y simplemente es eso,
Cada instante.
Te entrego este problema,
Suelto,
Confío,
Te entrego mi vida entera,
Mis deseos,
Mis expectativas,
Aquí están,
Por favor,
Tuyos son.
Ayúdame a tener claridad,
A saber qué hacer,
Qué suceda lo mejor para el bien en todas partes.
Hágase tu voluntad y no la mía.
Hágase tu voluntad en mí,
Me entrego una y otra vez.
Ya sé que no hay nada que entregar,
Que es una forma de hablar,
Pero a mí me viene bien sentir que hay algo más grande que yo,
Que me cuida,
Que me escucha,
Que me quiere,
Que me sostiene,
Que sabe.
Y aunque sé internamente que no hay separación entre esa cosa grande y yo,
La necesito.
Necesito hacer este teatro,
Este paripé,
Mi yo pequeño lo necesita.
Así que aquí estoy una vez más de rodillas,
Abriendo el pecho,
Entregándome.
Padre,
Aquí estoy.
Señor.
Dios,
Diosa,
Universo.
Amor infinito.
Gracias,
Gracias,
Gracias,
Gracias.
Bueno,
Espero que te sirva esta forma de hablar con Dios,
Esta forma de plegaria,
De entrega.
Encuentra la tuya propia,
Hazla fácil para ti,
Verdadera.
Si quieres podemos seguir mañana con otra forma de plegaria diferente o con un poema,
Con una poesía mística,
Para que tú encuentres también tu poetisa interna,
Tu poeta interior,
Tu místico,
Tu mística.
Y comiences a llenarte de ese fuego que no quema.
Hasta mañana.
Conoce a tu maestro
4.9 (19)
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