
Reconectando contigo en medio del caos
Si has llegado aquí, probablemente sientes que no puedes más... el estrés del trabajo, tensiones en casa... han creado una nebula de sensaciones negativas. Reconozcamos juntos: es perfectamente normal lo que sentimos: hemos estado haciendo mucho, soportando mucho. Nuestra mente ha estado sufriendo y quizás no hemos escuchado a nuestro cuerpo. Te invito a experimentar tu cuerpo y salir de esa nube negativa para comprenderla y asumirla, para darla la bienvenida y no culparte por tus sentimientos. Entonces estaremos preparados para dejarlo atrás. Música: "C. Debussy - Reverie, L 68 - Jacopo Salvatori" by OnClassical is licensed under CC BY-NC-ND 3.0. Imagen: "Staring down a hurricane" by Astro_Alex is licensed under CC BY-SA 2.0.
Transcripción
Hola,
Soy Raúl.
Te doy las gracias por acompañarme en esta reflexión que estoy haciendo para mí mismo y que espero que sea útil para ti también.
Trato de guardarme un tiempo necesario para la autocompasión y para la conexión.
Lo primero encuentro una posición cómoda donde puedas estar sin ser interrumpida.
Este va a ser mi espacio seguro,
Donde solo yo sé lo que está pasando en mi interior.
Y mientras recorro esta reflexión sobre dónde me encuentro,
Me invito a salir un poco de las preocupaciones y a centrarme en notar mi cuerpo en cualquiera de las formas en que esto es posible.
Hay quien lo llama escaneo corporal,
Pero yo prefiero decir simplemente experimentar que sigo aquí,
Más allá de todos esos pensamientos que me están haciendo daño.
Puedo respirar,
No tengo que cambiar el ritmo de la respiración.
Simplemente sentir donde está más presente.
Puede ser en el fondo del paladar,
En el subir y bajar de la tripa.
Puedo frotar un dedo contra otro o juntar las manos y sentir el calor.
Tocar,
Frotar la lengua contra el paladar o contra los dientes.
Aceptar el peso del cuerpo contra la silla.
Notar como los pies se enraizan en el suelo,
Incluso mover ligeramente los pies o la cabeza o unos grados el torso.
Todo me vale.
Si has llegado hasta aquí,
Probablemente sientes que no puedes más.
Que el estrés del trabajo se mezcla con tensiones en casa.
Que pueden ser por discusiones o no necesariamente.
A veces es que nos exigimos demasiado.
Queremos ayudar a las personas que tenemos alrededor.
Nuestra pareja,
Nuestros padres,
Nuestros hijos,
Una amiga,
Un amigo.
Ponemos demasiadas expectativas en nosotros mismos.
Y al final ni siquiera puedo disfrutar del tiempo libre,
Del tiempo que debiera dedicar a mí,
Por todo lo que estoy cargando encima.
Primero,
Reconozco.
Es perfectamente normal lo que siento.
He estado haciendo mucho,
Soportando mucho.
Mi mente ha estado sufriendo y quizás no he escuchado a mi cuerpo lo suficiente.
A veces quiero simplemente deshacerme de estos sentimientos difíciles.
Pero están bien.
Están aquí por una razón.
Y esa opresión en la boca del estómago,
O esa nébula en la cabeza que es difícil de describir,
Que puede ser una mezcla de tristeza,
Dolor,
Cansancio,
Hastío,
Descorazonamiento,
Falta de fe,
Ira,
Resentimiento,
Decepción.
¿Reconoces alguno?
¿Algunos?
Lo primero,
Voy a bajar a lo que es real.
Voy a experimentar esa parte de mí que he dejado olvidada,
Sacando la cabeza de esa niebla mental que me tiene exhausto y centrándome en algo más sencillo y más amable y,
Sin embargo,
Muy poderoso.
Experimentar mi cuerpo,
Estar presente en las sensaciones que emergen,
Habitar completamente esta experiencia física,
Las manos,
Los movimientos,
La respiración.
Me permito que mi atención descanse en lo que mi cuerpo me está comunicando ahora.
Sacamos la cabeza de esa nébula y experimentamos nuestro cuerpo.
Este es el único modo de observarla desde fuera,
Sin angustia,
Para después descomponerla,
Ponerla nombre,
Comprenderla,
Asumirla.
Admitir esta mezcla de sentimientos,
Incluso darle la bienvenida y,
Sobre todo,
No culparme por sentirme como me siento.
Entonces es cuando estoy preparado,
Preparada para dejarla atrás.
Volvemos a conectar con lo que está ocurriendo realmente,
Lo que es un hecho.
Siento mis pies que están tocando el suelo.
Siento mis zapatos.
Quizás lleve una mano a la otra y acaricié salvemente.
Siento la calidez,
La textura o la respiración en mi abdomen.
Observo esta pesadez en los hombros,
La tensión en la mandíbula.
Tu cuerpo siempre te habla,
Pero tu mente a menudo está tan ocupada que ignora esos mensajes.
Ahora le puedo decir a mi cuerpo,
A mí mismo,
Estoy contigo.
Imagínate si tus hijos,
Tu pareja o alguien a quien quieres te estuviera contando el día tan duro que han tenido,
Que están teniendo.
¿Qué harías?
¿Les culparías o les darías un abrazo y dirías,
Calma,
Todo va a estar bien?
Pues de eso se trata.
Ahora nos podemos dar ese mismo abrazo,
Sentir con la misma comprensión y paciencia que tendrías con ellos.
Rodearnos de compasión,
De amabilidad,
De amor,
De empatía.
No se trata de ser piedra o ignorar esos sentimientos,
Se trata de reconocerlos.
Me siento mal y me acompaño en esto.
Ahora observo si algo ha cambiado,
Aunque sea sutilmente.
Quizás mis dientes ya no están tan apretados,
Los hombros han bajado un poco o incluso has bostezado.
Eso es fantástico.
Si por un momento has sentido alivio,
Aunque sea pasar de una situación de dolor 10 sobre 10 a un 9 con 9,
Lo celebro.
Así se construye el músculo de la sanación.
Poco a poco aprendemos a ser amables y tolerantes con nosotros mismos.
Siento mi cuerpo,
Siento que existo más allá de cómo me siento y siento que me merezco esa autocompasión,
Esa amabilidad hacia mí mismo,
Hacia mí misma.
Mi cuerpo sigue ahí.
Lo siento.
He practicado esta reconexión de mi mente con mi cuerpo.
He sido mi propio refugio y ahora puedo llevarme esta capacidad de autocompasión conmigo y siempre puedo volver a este espacio seguro.
Muchas gracias y enhorabuena por haber dedicado estos 10 minutos a conectar contigo misma contigo mismo.
Conoce a tu maestro
Meditaciones Relacionadas
Trusted by 34 million people. It's free.

Get the app
