
Meditación Católica Para Hacer a Diario
Una meditación profunda que invoca a la Sagrada Trinidad, la intercesión de María y los Santos, para encomendar la familia, la conversión del mundo y el crecimiento en la fe. Amor, humildad y entrega a la voluntad de Dios.
Transcripción
Padre Eterno,
Hijo Redentor y Espíritu Santo.
Te invocamos como la Sagrada Trinidad,
Unidos en un solo Dios,
Tres personas en perfecta unidad.
Te adoramos y te alabamos,
Reconociendo tu grandeza y sabiduría infinita.
Gracias por tu amor incondicional y por el sacrificio de tu Hijo Jesucristo en la cruz para nuestra redención.
En esta meditación nos dirigimos a la Virgen María y a todos los santos,
Aquellos que han alcanzado la santidad a través de su amor y obediencia a ti.
Pedimos su intercesión para que nos ayuden en nuestro camino de fe,
Para que intercedan por nosotros y nos fortalezcan en nuestra lucha contra el pecado.
María,
Madre de Dios y Madre Nuestra,
Te pedimos que nos acompañes con tu maternal protección.
Ayúdanos a imitar tu humildad,
Tu pureza y tu entrega total a la voluntad de Dios.
Ruega por nosotros para que podamos vivir dignas de tu ejemplo y ser fieles seguidoras de tu Hijo Jesús.
A todos los santos,
Aquellos que han alcanzado la gloria eterna,
Les pedimos que intercedan por nosotros.
Ayúdanos en nuestras debilidades para que podamos vencer el pecado y crecer en santidad.
Inspíranos con tu ejemplo de vida santa y danos la gracia de perseverar en la fe hasta el final.
Padre Celestial,
Encomendamos nuestras vidas,
Nuestra familia,
El mundo entero y nuestra propia conversión y crecimiento en la fe,
A tu amor y misericordia.
Confiando en tu bondad,
Te pedimos que nos perdones nuestros pecados y nos ayudes a vivir nuestras vidas santas en conformidad con tu voluntad.
Te lo pedimos en el nombre de Jesús,
Nuestro Señor y Salvador,
Junto con la intersección de la Virgen María y todos los santos.
Amén.
Padre nuestro que estás en los cielos,
Santificado sea tu nombre.
Venga a tu reino.
Hágase tu voluntad así en la tierra como en el cielo.
Danos hoy el pan nuestro de cada día.
Perdona nuestras ofensas como nosotros perdonamos a los que nos ofenden.
Y no nos dejes caer en la tentación.
Y líbranos del mal.
Ave María,
Llena eres de gracia.
El Señor es contigo.
Bendita eres entre las mujeres.
Y bendito es el fruto de tu vientre,
Jesús.
Santa María,
Madre de Dios,
Ruega por nosotros pecadores,
Ahora y en la hora de nuestra muerte.
Amén.
Gloria al Padre,
Y al Hijo,
Y al Espíritu Santo,
Como era en un principio,
Ahora y siempre,
Por los siglos de los siglos.
Amén.
Conoce a tu maestro
4.9 (121)
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