
Respiración del Océano
by Minerva Yoga
Inspiraciones del libro "Meditación Sintesis", de Julián Peragón. En ésta meditación despertamos la conciencia y sensibilidad en el cuerpo y en especial en la respiración, utilizando la metáfora del agua, y las olas del océano.
Transcripción
Namaste.
Bienvenido a esta meditación surcando las olas de la respiración.
Para esta práctica te recomiendo adoptar una postura cómoda y espaciosa,
Ya sea sentado en tu cojín de meditación o en una silla con la espalda erguida.
Pero también puedes realizar esta práctica tumbado en savasana,
La postura de relajación,
Con las piernas y los brazos separados del cuerpo y acomodando bien la espalda y la cabeza en una superficie uniforme.
Vamos a comenzar haciendo algunas respiraciones profundas al principio para despertar la conciencia en la respiración y en el momento presente.
Inhalamos un poco más profundo y exhalamos un poco más despacio.
Inhalas profundo,
Notando cómo los pulmones se ventilan,
El diafragma se mueve y la caja torácica gana expansión.
Exhalando despacio,
Comienza poco a poco a atraer la atención al aquí y al ahora.
Haz dos o tres respiraciones más,
Notando cómo la columna puede alargarse un poco más y cómo los hombros pueden relajarse y abrirse a medida que terminas de acomodar tu postura internamente.
Ahora visualiza una suave lluvia de primavera y esta suave lluvia te limpia de arriba abajo mientras vas recorriendo poco a poco las diferentes partes de tu cuerpo.
Esta suave lluvia comienza desde la cima de la cabeza,
Descendiendo por la coronilla centímetro a centímetro a través del cuero cabelludo.
Recorres la frente y el rostro,
Despertando la sensibilidad y conectando con las sensaciones.
Recorre los hombros,
Los brazos,
Los antebrazos y las manos.
Por la parte anterior vas conectando con las sensaciones en el pecho y en la zona abdominal.
Y por la parte posterior recorres los hombros y la espalda.
Observa ahora las partes internas,
El cerebro,
El interior de la nariz y los oídos,
La garganta,
Los pulmones,
El corazón.
Los órganos internos en el abdomen y los órganos pélvicos,
Despertando la sensibilidad en tu cuerpo interno.
A continuación haces un recorrido por toda la parte inferior,
Abriendo espacio a la sensibilización en las nalgas y los muslos,
Las pantorrillas y los pies.
Percibimos todo el cuerpo ahora.
Si te encuentras con zonas doloridas,
Tensas o insensibles,
Recorre la parte inferior.
Recorre la parte inferior.
Percibimos todo el cuerpo ahora.
Si te encuentras con zonas doloridas,
Tensas o insensibles,
Respira ese dolor sin tensarte más y cultiva el desapego a las sensaciones.
Ahora empieza a despertar la conciencia en la respiración.
Observa la respiración en el momento presente,
Sintiendo esta inhalación y luego esta otra exhalación.
Al inspirar,
Movilizamos el sistema circulatorio a la vez que nos abrimos a la energía vital.
Cuando expiramos,
Liberamos la energía retenida en el sistema articular y en los músculos y experimentamos tranquilidad mental.
Deja que poco a poco tu respiración se torne espontánea y natural,
Libre,
Silenciosa y sutil.
Se trata de hacer respiraciones con cierta profundidad sin preocuparse por el dolor.
No es un esfuerzo,
Es una invitación.
Aproxímate delicadamente a tu respiración como si te acercaras a una mariposa.
Con cuidado,
No te acerques a la espalda.
Aproxímate delicadamente a tu respiración como si te acercaras a una mariposa.
Con cuidado,
Para que no se espante.
Observa la respiración fluida en el cuerpo.
Observa su ritmo,
Constancia y fluidez.
Cuando escuchamos la respiración natural,
Estamos danzando con el llenado y el vacío,
Con la tensión y la distensión,
Con el coger y el soltar.
Observa la constancia en tu respiración fluyendo naturalmente con su propio ritmo.
Este ritmo nos recuerda los cambios vitales,
El día y la noche,
Las estaciones de la vida.
Este ritmo nos recuerda los cambios vitales,
El día y la noche,
Las estaciones del año,
La luz y la oscuridad.
La respiración nos dice a su manera que todo está interrelacionado.
El adentro y el afuera están interrelacionados.
Somos gravedad y elevación,
Pero también somos ritmo.
En cada inspiración,
El universo entero expira dentro de nosotros.
Y en cada inspiración,
Nos diluimos en esa misma totalidad que nos envuelve.
En su fluir permanente,
La respiración nos dice que somos cambio.
Toma conciencia de tu respiración como si fuera una ola en el mar.
La respiración va y viene.
Ahora está arriba y ahora está abajo.
Observamos su crecida y su bajada y poco a poco nos damos cuenta de que esta ola y la siguiente y todas ellas nacen y mueren en el mismo lugar.
Y en el intervalo entre la inspiración y la expiración encuentras quizá tus emociones que pueden estar calmadas o alborotadas.
La ola aparece en la superficie vinculada con el viento que la agita.
Y en el intervalo entre la inspiración y la expiración encuentras quizá tus emociones que pueden estar calmadas o alborotadas.
La ola aparece en la superficie vinculada con el viento que la agita.
Pero en el fondo del océano reina la calma más profunda.
Arriba está el movimiento y abajo la quietud.
La respiración media entre el cuerpo y la mente nos lleva de una orilla a otra pero nunca está aislada.
Siempre forma parte de algo mayor.
La fluidez de la ola y la profundidad de la respiración nos lleva a una distancia que nunca se ha visto antes.
La fluidez de la ola y la profundidad del océano nos invitan a fundirnos con esa totalidad.
Nuestro cuerpo respira y nos damos cuenta de que respira también nuestra alma.
Nos damos cuenta de que no somos nosotros quienes respiramos sino que somos respirados por la vida.
Si lo deseas puedes quedarte algunos minutos más cultivando esta conciencia en la respiración.
Cuando te vaya apeteciendo poco a poco comenzarás a hacer pequeños movimientos,
Abrir los ojos lentamente para concluir aquí por hoy esta práctica de meditación.
Namaste.
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