
Práctica Para Ayudar a Regular Una Emoción Intensa
Esta práctica te ayudará a regular las emociones intensas. Toda emoción intensa (miedo, ansiedad, envidia, ira, culpabilidad, frustración, euforia...) necesita un espacio para poder expresarse y así poco poco, poder sanarse. Así evitaremos que vayan almacenándose en nuestro interior y nos afecten en cómo nos relacionamos con el mundo y las personas que nos rodean.
Transcripción
Te propongo realizar esta práctica cuando sientas que te embarga una emoción fuerte,
Quizás debido a una situación estresante vivida,
Que te lleva a pensamientos repetitivos y de carácter negativo.
Adoptando una postura sentada y realizando tres respiraciones profundas,
Dirigiendo la atención a la respiración en la zona del abdomen,
Notando las sensaciones corporales,
Como el vientre sube con la inspiración y baja con la exhalación,
Dándote cuenta del momento en que la inspiración y la exhalación se encuentran,
Y tras una pausa cambia el sentido del aire,
Pausa que progresivamente se va haciendo más larga,
Notando la sutileza que va adquiriendo la respiración,
La suavidad con que se va desarrollando,
Dirigiendo la atención al conjunto de la postura,
Siendo consciente del espacio que el cuerpo ocupa sobre la silla,
Y desde aquí,
Realizando un recorrido por las sensaciones corporales en este momento,
Notando el contacto de las plantas de los pies apoyadas sobre el suelo,
El peso del cuerpo sobre la silla,
La espalda erguida en una postura que denota presencia y dignidad,
Dejando que los hombros caigan hacia atrás sin tensión,
Percibiendo las sensaciones en las palmas de las manos que descansan sobre las piernas,
Soltando la mandíbula un poco más,
Quizás entreabriendo los labios,
Sintiendo como la cabeza se sostiene sobre el cuello,
Haciéndote consciente de las sensaciones que ahora la envuelven.
Te propongo dirigir la atención a aquella zona del cuerpo donde notes las sensaciones más intensas,
Provocadas por la emoción fuerte.
Una vez la tienes localizada,
Concentrando toda la atención en la descripción de esas sensaciones,
Observando los límites,
Donde empieza y acaba la sensación corporal,
La profundidad,
Si es una sensación superficial de la piel o llega a zonas más profundas del cuerpo,
La intensidad,
Diferenciando entre una sensación leve y otra más intensa,
Y explorando también características relacionadas con la temperatura,
Quizás pinchazos,
Pulsaciones o presión,
Y si en algún momento la atención se desplaza hacia los pensamientos que justifican esa emoción,
En el instante en que te des cuenta,
Dirigiendo de nuevo la atención a la zona del cuerpo que estás observando.
Y ahora,
Sosteniendo la emoción,
Etiquetándola,
Quizás observando miedo,
Desazón,
Enfado,
Frustración,
Tristeza,
Melancolía.
Esta es una manera de reconocer la emoción y de aceptarla sin juzgarla,
Dándole espacio.
Quizás,
Observando como la emoción inicialmente etiquetada se transforma en otra.
Y en este momento,
Te invito a dirigir la respiración a la zona donde se noten más las sensaciones corporales provocadas por la emoción que has identificado,
Explorando si hay cambios en esas sensaciones,
Y acogiendo lo que suceda,
Con curiosidad y amabilidad.
Desplazando nuevamente la atención a la respiración en el abdomen,
Notando como éste se hincha y se deshincha como si fuese un globo.
Recordando que la respiración es un refugio,
Un ancla al momento presente,
Y que siempre te acompaña.
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