
Relajarse para recuperar energía
Hay momentos que relajar nuestro cuerpo no es tarea fácil. Lo notamos activo y tenso, pero necesitamos descender la actividad para poder descansar y así recuperar la energía gastada durante el día. Esta meditación está pensada para conseguir este descenso de actividad y tensión. Puede venirnos bien para momentos que estamos tensos, nerviosos, demasiado excitados o incluso, para momentos dónde queremos centrar nuestra atención o relajarnos para dormir. Como en otros tracks, os animo a realizar la meditación conjuntamente con los pequeños de la casa, ya sea en momentos que buscáis calma o para preparar la hora de dormir. Espero que la disfrutéis!
Transcripción
¿Has notado alguna vez como tu cuerpo está activo y tenso y no sabes cómo disminuir el ritmo?
En este ejercicio puedes aprender a relajar completamente tu cuerpo.
Para eso,
Quiero que te eches en el suelo o en una esterilla,
O que te sientes en una silla.
Primero,
Pon la mano sobre tu ombligo y haz un par de respiraciones.
Inspira y expira lentamente,
Una vez y otra vez.
Deja que tu atención se centre poco a poco en tu cuerpo,
En cada parte de él.
Empecemos.
Ahora que estás echado en el suelo o sentado en una silla,
Cierra suavemente tus ojos.
¿Cómo te sientes?
¿Tienes muchos pensamientos?
¿Van de un lado para otro?
¿Te sientes cansado?
¿O quizás estás tranquilo y no notas nada en especial?
Sea lo que sea lo que notes,
Está bien.
Ahora vamos a ir poniendo fuerte como una piedra primero y después relajando cada una de las partes de tu cuerpo.
Empieza por la cara.
Cierra fuerte,
Fuerte los ojos y encha las mejillas como si fueras un pez globo.
Aguanta un momento,
Pon toda la cara dura como una piedra y deja ir el aire y relaja los ojos.
Toca tu cara con suavidad,
Tus mejillas,
Tus ojos,
Tus orejas,
Tus labios.
Todo está relajado.
¿Lo notas?
Ahora cierra los puños fuerte,
Fuerte tanto como puedas,
Como una piedra.
Nota como tus brazos también se endurecen.
¿Cómo es esta sensación?
Aguanta y deja ir,
Acompañando con la respiración.
Suelta el aire suavemente y nota cómo se relajan las manos,
Los dedos y los brazos.
Es el turno de tu vientre.
Endurece con delicadeza tu vientre.
Ponlo duro como una piedra plana.
Fuerte,
Fuerte.
Cuando notes que tu respiración también se llena y se para,
Suelta tranquilamente el aire y distiende el vientre suavemente.
Espira.
Nota cómo tu vientre se relaja,
Así como tu respiración.
Has llegado hasta las piernas.
Ahora endurece como una roca los músculos de las piernas y dobla los dedos de los pies fuerte.
Y si puedes,
Aprieta fuerte una pierna contra la otra.
Aguanta un momento.
Nota cómo tus piernas se ponen en tensión.
Ellas también están duras como una piedra.
Aguanta y ahora suelta suavemente y deja salir el aire.
Notando cómo tus piernas se vuelven blandas y se relajan.
Tus pies y los dedos de los pies también están más relajados.
Nota esta sensación.
Ahora que ya has relajado todo tu cuerpo,
Quizás puedas sentirte más tranquilo y más relajado.
Si no es así,
No pasa nada.
Puedes fijarte en la respiración por un momento,
Notando con tu mano el suave movimiento de tu vientre.
Quédate ahí un momento.
Y poco a poco,
Abre tus ojos y suavemente ve conectando con tu alrededor.
Acabas de hacer el ejercicio de la piedra.
Este ejercicio lo puedes hacer siempre que te notes tenso o que necesites relajarte.
Por ejemplo,
Antes de un examen o ante un momento difícil.
O si no,
En cualquier momento que te apetezca.
¡Hasta la próxima!
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