
Atentos a nuestra respiración
La respiración siempre va con nosotros, siempre está ahí. Observar y tomar conciencia de nuestra respiración nos permite entrar en contacto con nosotros mismos, calmarnos, aserenar nuestra mente, tomar conciencia y apropiarnos de nuestro cuerpo, así como desarrollar una técnica simple y eficaz para gestionar nuestras emociones. Esta meditación guiada está pensada para todas las edades, tanto para niños como para jóvenes con el fin de reconectar con la respiración. Os invito a realizarla en familia para también conectar entre vosotros. Espero que la disfrutéis!
Transcripción
La respiración siempre va contigo.
¿Te has dado cuenta?
Allí donde estés,
En casa,
En la calle,
Con la familia,
Con los amigos,
La respiración siempre está ahí.
Nunca te la puedes olvidar,
Siempre te acompaña.
Préstale atención por un momento.
¿Puedes notarla ahora?
Además,
La respiración nos enseña a saber cómo nos sentimos.
Por ejemplo,
Hay veces que te sientes tranquilo y la respiración es larga y profunda.
Otras veces puedes sentirte más intranquilo,
Con más nervios,
Y la respiración es más corta y superficial.
Por eso,
En este ejercicio vas a utilizar la respiración para entrenar la atención.
Empecemos.
Siéntate en algún cojín,
En una silla o en el suelo,
Cómodo y tranquilo.
Pon la espalda recta y alargada,
Pero sintiéndote relajado.
Ahora,
Cierra suavemente los ojos para estar más tranquilo.
Pon una mano sobre tu ombligo.
¿Notas cómo tu barriga se mueve suavemente hacia afuera y hacia adentro?
Este es el movimiento que hace la respiración.
Deja que tu atención observe la respiración.
¿Cómo es tu respiración?
¿Es profunda o superficial?
¿Es corta o larga?
Sea como sea,
Está bien.
Observa tu respiración con curiosidad,
Notando cómo tu barriga se incha y se deshincha,
Sin hacer nada más.
Y si tu atención se va a otras cosas,
A tus pensamientos,
Por ejemplo,
O a los sonidos de tu alrededor,
Puedes hacer que vuelva,
Suavemente.
Y cada vez que te des cuenta que tu atención se va,
Puedes hacer que vuelva a la respiración,
Una y otra vez.
¿Notas cómo el aire entra y sale por tu nariz?
¿Este aire es frío o es caliente?
¿Es igual cuando entra que cuando sale?
Sea como sea,
Está bien.
Si te das cuenta que tu atención ha vuelto a marchar,
Suavemente haz que regrese a la respiración,
Una y otra vez,
Con amabilidad.
Vuelve a utilizar el movimiento de tu barriga para volver a la respiración.
Ese movimiento que parece un barco en el mar.
¿Qué notas cuando prestas atención a tu barriga?
¿Quizás notas ruidos?
¿O quizás sientas alguna sensación nueva?
¿Cómo es esa sensación?
Ahora que ya sabes cómo centrar tu atención en la respiración,
Quiero que vayas un poco más allá.
Deja que tu respiración entre más profundamente en tu cuerpo,
Un poco más,
Y deja que el aire salga poquito a poco.
Muy bien.
Otra vez.
¿Notas cómo tu respiración se vuelve más tranquila?
Quizás tú también te sientas más tranquilo.
Sea como sea,
Repitiendo este ejercicio mejoras tu atención y logras que tu respiración se calme.
Pero a veces necesitamos práctica.
Necesitamos entrenarnos,
Como cuando practicas tu deporte favorito.
A veces necesitas practicar el mismo ejercicio varias veces para lograr algo.
Y está bien así.
Ahora que llegamos al final,
¿cómo es tu respiración?
¿Es más profunda y tranquila?
¿Y tú,
Cómo te sientes?
¿Quizás también más tranquilo?
Así,
Verás cómo puedes concentrarte con más facilidad y tu cuerpo se sentirá más relajado.
Si no es así,
No pasa nada.
A veces,
Puedes tener muchos pensamientos y quizás pensar en alguna cosa que te preocupa y sentir que todo va muy deprisa.
Pero no pasa nada.
No es nada grave.
Puedes utilizar tu respiración para regresar al estado de tranquilidad y de calma.
Así como las tortugas se mueven y andan lenta y tranquilamente.
Para acabar,
Abre suavemente los ojos.
Mueve ligeramente tu espalda y tus brazos para activarlos,
Poco a poco.
Y con mucha delicadeza,
Reprende este maravilloso día.
Hasta la próxima.
Conoce a tu maestro
